El diálogo de Capriles que dinamitó la unidad

El líder antichavista anuncia que no será candidato pero pide elecciones en contra de la postura del presidente interino y deja tocado al bloque opositor

Todo inició con una llamada. El Ministro de Exteriores de Turquía, Mevlüt Çavuşoğlu, telefoneó a Henrique Capriles a finales de agosto, ya entonces el dos veces excandidato presidencial había dejado entrever su inconformidad con abandonar la lucha electoral de plano, como plantea la alianza opositora que lidera Juan Guaidó.

El turco se había encontrado con el secrtario de Estado de Estados Unidos Mike Pompeo en República Dominicana antes de una visita que hizo a Caracas y que comenzó el 18 de agosto. Según el propio Capriles, luego del intercambio entre ambos diplomáticos, se abrió espacio a esas conversaciones. El Pentágono desestimó el nuevo intento de diálogo.

La llamada buscaba abrir puentes ente opositores y el régimen de Maduro, supuestaente en coordinación con la Unión Europea, según afirmó Çavuşoğlu en posterior declaración oficial desde su país. El bloque de los 27 no ha confirmado ni negado eso, y hasta ahora ha defendido que para Venezuela hace falta construir una salida democrática y electoral.

El punto de honor de Capriles: la liberación de presos políticos, más de 380 que se registraban en Venezuela, incluyendo a emblemáticos compañeros como el diputado Juan Requesens detenido hace dos años.

No está claro si Maduro autorizó las liberaciones de 110 personas y el cambio a arresto domiciliario de Requesens como gesto para iniciar las conversaciones, o buscando usarlo como palanca para conseguir que sus adversarios validaran la elección de diciembre y dividieran aun más a la oposición toda. En cualquier caso, Capriles ha dicho que no fue un trueque.

Pero gestos fueron y vinieron, con Capriles comprometiéndose a impulsar candidaturas a las parlamentarias calificadas como “farsa” por parte de Guaidó, el parlamento y 27 partidos políticos, además de Estados Unidos.

Por primera vez las conversaciones fueron discretas, cuando en anteriores oportunidades el propio oficialismo las dinamitaba al hacerlas públicas, o al burlarse de sus interlocutores. Esta vez poco se ha dicho, incluyendo a Maduro. Tan solo la lectura del decreto con los indultos, “que persigue la reconciliación” según la narrativa oficial, y poco más.

Pero las conversaciones continúan, ahora con la posible postergación de la fecha de los comicios como tema central. Capriles y otros, como el diputado Stalin González o el exrector electoral Vicente Díaz, buscan abrir un abanido de tiempo para corregir condiciones y disminuir los riesgos por la pandemia. Maduro no quiere dar su brazo a torcer, según fuentes enteradas del caso dijeron a Bloomberg.

Por ahora, lo más visible es la consecuencia en la oposición, que enfrenta su momento de mayor fragmentación. A simple vista se determinan al menos cinco bloques bien determinados, comenzando por el de mayor fuerza y validez institucional, el que encabeza Juan Guaidó.

El otro es el liderado por Henrique Capriles. Y más allá está el sector que lidera María Corina Machado, que pide una opción de fuerza internacional. Además, existe “otra oposición”, conformada por partidos minoritarios que desde el año pasado se sentaron en una mesa de diálogo con Nicolás Maduro para “lograr la paz” y acordar el marco que rige las elecciones del 6 de diciembre.