Lo que sabemos y lo que no del 11-S

El Estado Islámico se apropia del 11-S

De la importancia que los atentados del 11-S en Estados Unidos tuvieron y tiene para el terrorismo yihadista da idea el editorial que el semanario oficial del estado islámico, al Naba 251, publicó anoche, en el que viene a “apropiarse” de unas acciones criminales cometidas por su rival en el yihadismo, Al Qaeda.

“Los benditos atentados del 11 de septiembre demostraron la importancia de los musulmanes contemporáneos por su tamaño e impacto inmediato. Marcaron la nueva cruzada del Islam, que ha seguido durante dos décadas. Para nadie es un secreto que los resultados de esta guerra culminarán con el establecimiento del estado del Islam”. Critica a los apóstatas de AL Qaeda por no haber culminado lo que empezaron (lo harán ellos) pese a la sangre derramada.

Los atentados del 11-S, que costaron casi 3.000 víctimas mortales, fueron ordenados por el cabecilla de Al Qaeda, Osama Ben Laden, que, a partir de 1968, lanzó una serie de “Fatwas” (directrices religiosas que todos los musulmanes deben seguir) contra los Estados Unidos por “saquear los recursos naturales del mundo musulmán e incitar a los enemigos del Islam” Pronto tuvieron sus consecuencias: los atentados terroristas a las embajadas USA en 1998 en Kenia y Tanzania, que causaron la muerte de 213 personas. Y, en el año 2000, la acción criminalcontra el destructor USS Cole, en el puerto de Aden, en Yemen, en el cual se utilizó una lancha bomba suicida que mató a 17 marinos estadounidenses.

Eran los precedentes de la “Operación Aviones”, como la denominó su cerebro, el paquistaní Kalid Sheij Mohamed (KSM), aunque la responsabilidad última fue de Ben Laden, que autorizó la matanza que, en principio, iba a ser mucho mayor, ya que se pretendían batir hasta 12 objetivos mediante el secuestro de otros tantos aviones, Razones operativas, derivadas de la imposibilidad de entrar en Estados Unidos de todos los terroristas necesarios (lo lograron 19) para acometer el multiatentado, obligaron a Al Qaeda a reducir el plan a cuatro puntos: las Torres Gemelas y el Pentágono, aunque les falló el que, según todos los indicios, iba dirigido contra la Casa Blanca gracias a la valiente reacción de los pasajeros. Fue el avión que se estrelló en Pensilvania: el vuelo 93 de United Airlines.

Con todo, los yihadistas lograron perpetrar el mayor atentado de la historia que dio lugar a la guerra de Afganistán y, con el paso del tiempo, a que la CIA diera con el escondite de Laden en Abbottabad (Pakistán) y el 2 demayo de 2011 un comando de los Navy Seal le abatiera de forma fulminante. Su cuerpo fue arrojado al mar desde un portaviones y los Estados Unidos dieron por culminada una búsqueda que había comenzado en septiembre de 2001, nada más cometerse los atentados.

KSM fue capturado en Rawalpindi (Pakistán) en marzo de 2003 en una operación conjunta de la CIA y los servicios de Inteligencia paquistaníes. Espera en Guantánamo el juicio que contra él se celebrará a partir de enero del año que viene, ya que confesó ser el autor intelectual de la masacre.

La historia de los atentados, los nombres de los pilotos suicidas, las reacciones, los detalles de lo ocurrido, se han publicado miles de veces desde entonces.

Lo que, según los expertos, es necesario subrayar, son las consecuencias. Estados Unidos ha sido siempre objetivo preferente de Al Qaeda y ahora lo es del Estado Islámico. Es el enemigo a batir y no es una coincidencia que fueran los norteamericanos los que encabezaran la coalición internacional que venció militarmente a Daesh y la que envió a la Delta Force a capturar a su “califa”, Abu Bark Baghdadi, que, ante la presencia de un perro entrenado por los militares, “Conan”, optara por suicidarse con un chaleco explosivo. En la misma operación fue abatido su portavoz.

El 11-S causó fascinación entre muchísimos musulmanes, en especial entre numerosos jóvenes, que vieron que el gran líder de occidente podía ser humillado. Supuso un banderín de enganche.

También hay que decir que USA demostró que sabía reaccionar ante un desastre como el sufrido, que después ha tenido que lamentar atentados en su propio territorio, el maratón de Boston o la masacre en la discoteca Pulse de Orlando, pero su voluntad de vencer al terrorismo se mantiene incólume.

El 11-S marca un antes y un después. Los yihadistas, con especial protagonismo ahora del Estado Islámico, siguen empeñados en su objetivo final de crear un “califato mundial” regido por la Sharia,la interpretación más rigorista del Islam, en el que la civilización occidental quedaría anulada. Los criminales actuando en nombre de su “dios”.

Al final, como siempre ocurre con terrorismo, lo que quedan son las víctimas, los elementos irreversibles de la tragedia, y los criminales rara vez alcanzan más objetivos que los de lograr el pánico y hacerse notar.