Quién era Navid Afkari, el campeón de lucha libre que Irán ha ejecutado

La Justicia iraní ha acabado con la vida esta mañana del deportista que se manifestó durante las protestas contra el Gobierno de 2018

De nada han importado las diversas campañas de organizaciones de Derechos Humanos para salvar su vida. Esta mañana, el régimen iraní ha ejecutado al joven Navid Afkari. Al campeón de lucha libre que acudió a las masivas manifestaciones de 2018 se le acusaba de un crimen que no cometió.

Sin embargo, aislado en la cárcel y sin comunicación con sus familiares, fue torturado para conseguir una confesión.

Afkari, de 27 años, era un luchador profesional que fue subcampeón nacional iraní de lucha libre.

Según información de los medios locales, recogida por Reuters, el campeón Navid Afkari ha sido ejecutado después de ser condenado por matar a un guardia durante las protestas contra el Gobierno de 2018.

Afkari ha sido ejecutado “esta mañana tras los procesos legales que se llevaron a cabo por la insistencia de los padres y la familia de la víctima”, indicó el jefe del Departamento de Justicia según destacaban los medios iraníes.

Amnistía Internacional (AI), que ayer imploraba a la comunidad internacional, incluidos los órganos de derechos humanos de la ONU y los Estados miembros de la UE, a que intervenieran urgentemente, temía que su ejecución se produjera en secreto en los próximos días.

Según pudo saber AI, Navid Afkari hizo una breve llamada telefónica a su familia el 6 de septiembre y pudo decir que estaba recluido en un ala de la prisión de Adelabad, en la ciudad de Shiraz, que cuenta con alta seguridad y duras condiciones, antes de que se cortara la llamada.

“Su familia no ha sabido nada de él desde entonces”, prosiguió Amnistía Internacional en el comunicado, y las autoridades se han negado a facilitar información sobre él y sus dos hermanos, Vahid Afkari y Habib Afkari, que también están presos en Adelabad.

En las últimas semanas, la solicitud de Navid Afkari de una revisión judicial de su sentencia de muerte fue rechazada de manera sumaria por el Tribunal Supremo. Amnistía Internacional subrayó “el historial de las autoridades iraníes de llevar a cabo ejecuciones secretas después de trasladar a personas fuera de sus lugares habituales de detención y de negarse a proporcionar a sus familias información sobre su suerte y paradero”. De ahí su temor a que fuera ejecutado en secreto.

El 3 de septiembre de 2020, Navid Afkari fue trasladado del pabellón general por las autoridades penitenciarias a un lugar no revelado. El traslado se produjo después de que una grabación de voz de Afkari pidiendo ayuda a la comunidad internacional se difundiera en las redes sociales, provocando una protesta mundial.

Sus dos hermanos, Vahid Afkari y Habib Afkari, también fueron trasladados de forma violenta por las autoridades de la prisión desde la sala general a un lugar no revelado dos días después.

Las autoridades deportivas miraron para otro lado

Si ya organizaciones como la FIFA y el Comité Olímpico Internacional estaban en el punto de mira por no haber hecho nada a pesar de que a las iraníes, durante décadas, no se les permitía entrar en los estadios de fútbol, e incluso eran detenidas las que intentaban entrar (vestidas de hombre), con esta nueva muerte, queda otra vez destacada la hipocresía de estos organismos, que no llegan a presionar lo suficiente a las autoridades de países sin los derechos humanos que debe promover el deporte.

Es cierto que en los últimos días algunos responsables se han mostrado “preocupados” o “muy preocupados” por la situación del joven luchador.

El presidente del COI, el alemán Thomas Bach apeló el miércoles a la “neutralidad política” del organismo que preside para no pronunciarse sobre la política represora contra la oposición bielorrusa emprendida por el presidente del país, Alexander Lukashenko, que lo es también de su Comité Olímpico Nacional.

Del mismo modo eludió pronunciarse sobre la condena a muerte en Irán del luchador Navid Afkari, por un supuesto asesinato cometido durante las protestas en 2018. La confesión del crimen, según asociaciones de derechos humanos, se obtuvo bajo tortura.

Pero Bach dijo que el COI está en contacto con el comité olímpico iraní y su federación de lucha “y ambos están haciendo todo lo posible para encontrar una solución a este caso”. “Dadas las circunstancias, no puedo dar más detalles”, indicó.

Un sindicato formado por 85.000 atletas internacionales demandó el martes que se expulsara a Irán de las organizaciones deportivas si se ejecutaba a Afkari.

Condenados a muerte

Navid Afkari fue arrestado el 17 de septiembre de 2018. Fue condenado a dos penas de muerte, una por ‘qesas’ (retribución en especie) por un tribunal penal y otra por ‘moharebeh’ (enemistad contra Dios) por un Tribunal Revolucionario, ambas en relación con el asesinato de un agente de inteligencia que tuvo lugar el 2 de agosto de 2018 en Shiraz.

Sus hermanos Vahid y Habib Afkari fueron condenados a 56 años y seis y a 24 años y tres meses de prisión, respectivamente, así como a 74 latigazos cada uno, en relación con el mismo asesinato y los delitos de “seguridad nacional” relacionados con las protestas que tuvieron lugar en agosto de 2018 y diciembre de 2017.

Según Amnistía Internacional, los tres se enfrentaron a múltiples procedimientos penales, “todos ellos muy injustos y basados en confesiones forzadas” que, de acuerdo con sus versiones, se obtuvieron bajo tortura. Ninguno de los jueces que presidían sus casos ordenó investigar sus denuncias de tortura y los tres hermanos han mantenido siempre su inocencia.

La semana pasada, el presidente de EE UU, Donald Trump, denunció, sin éxito, la situación en la que se encontraba Navid Afkari.