Netanyahu firmará el martes en Washington el histórico acuerdo con Emiratos Árabes y Bahréin

El presidente Donald Trump, que se apunta otro tanto diplomático en Oriente Medio, será el maestro de ceremonias

Era un secreto a voces que Bahréin podría ser el siguiente en la lista de países del Golfo Pérsico en formalizar relaciones diplomáticas con Israel, tras el histórico acuerdo pactado en agosto con los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

Pero pocos preveían que iba a ser inminente: «Nuestros grandes amigos, Israel y el Reino de Bahréin, han acordado firmar un acuerdo de paz. ¡El segundo país árabe que hace la paz con Israel en tan solo 30 días!», exclamó el viernes el presidente norteamericano Donald Trump tras revelar la primicia.

De este modo, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu viajará a Washington para matar dos pájaros de un tiro el martes 15 de septiembre: firmar el acuerdo de normalización con el país emiratí –cuyo preludio fue el primer vuelo de la historia que unió Tel Aviv y Abu Dabi–, y el reciente pacto con Bahréin.

En la firma a tres bandas con Trump como maestro de ceremonias, también acudirá el ministro de Exteriores bahreiní Abdullatif Al Zayani. Y ya se anunció un primer compromiso: las dos partes se comprometen a abrir una embajada en el otro país tras la rúbrica, además de establecer una línea de vuelo directa –cuando la pandemia lo permita–, e impulsar iniciativas económicas en conjunto.

En la nota de prensa emitida por la oficina de Netanyahu celebró que «nos tomó 26 años llegar del segundo al tercer acuerdo con un país árabe, y ahora tan solo 29 días con el cuarto, y habrá más. Es una nueva era de paz, que traerá grandes inversiones a la economía de Israel».

El «premier», que desató un nuevo escándalo tras conocerse que pretendía viajar a la Casa Blanca en un costoso avión privado separado del resto de la comitiva israelí por temor a contagiarse de coronavirus, afronta una creciente ola de indignación popular. Con una media de 4.000 contagios diarios (pasó a ser el país con más contagios por población del mundo) parece ya inevitable el cierre total del país ante el fin de año judío del próximo viernes.

A pesar del creciente abandono regional a la causa palestina –esta semana la Liga Árabe rechazó condenar el pacto de Israel con EAU–, el comunicado conjunto sobre «la histórica declaración de paz» quiso incidir en que «las partes seguirán explorando una solución duradera y estable para el conflicto palestino-israelí».

Pero sus dos entes de gobierno, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y Hamás, consideran el anuncio como una nueva «puñalada en la espalda» y una «agresión» a su pueblo. Por ello, el ministro de Exteriores de la ANP, Riyad al Malki llamó a consultas a su embajador en el estado insular pérsico para «fijar los pasos necesarios» en respuesta a la normalización.

En Bahréin se desató ayer una ola de protestas en Twitter bajo el eslogan «bahreiníes contra la normalización», impulsada por parlamentarios, académicos y activistas. También organizaciones chiíes, –rama musulmana a la que pertenece el 70% de la población– se mostraron contrarias al anuncio, porque «consideramos Al Quds (Jerusalén) la capital de Palestina».