El Grupo de Contacto le da un tirón de orejas a Maduro

Cree que no habrá elecciones libres, mientras que la Unión Europea se niega a enviar observadores electorales

Otro varapalo para el régimen de Nicolás Maduro. El líder bolivariano está buscando legitimidad internacional para las elecciones parlamentarias que ha convocado el 6 de diciembre, pero cada vez lo tiene más difícil. Hace dos días se hizo público el informe de una Misión de Verificación de Hechos instaurada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU que apunta a altos funcionarios venezolanos como autores de crímenes de lesa humanidad, incluido Maduro.

El segundo tirón de orejas llegó este jueves desde el Grupo Internacional de Contacto (España, Francia, Alemania, Reino Unido, Portugal, Suecia, Holanda, Costa Rica Ecuador, Panamá y Bolivia), que concluyó que no se dan las condiciones para unas elecciones “transparentes, inclusivas, libres y justas”. Con estos comicios, el régimen quiere arrebatar a la oposición el control de la Asamblea Nacional, ganada con mayoría absoluta en 2015.

Presidida por el alto representante de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell, la reunión de este grupo de seguimiento, creado para favorecer una salida negociada a la crisis venezolana, ha concluido con una petición al régimen chavista para que se acabe la persecución de opositores políticos y para “devolver el control de los partidos a sus legítimos administradores”.

El Grupo de Contacto también ha reclamado a la autoridad venezolana que actualice el registro de votantes -incluyendo a los jóvenes y los venezolanos en el extranjero- y acceso sin restricciones para todos los medios de comunicación.

Borrell ha reclamado a Maduro que atrase las elecciones, algo que ha rechazado el mandatario al considerarlo “imposible”. Maduro, por su parte, ha pedido a la Unión Europea que envíe observadores electorales para la jornada de votación. “Les vamos a atender muy bien y podrán ver la campaña electoral, las elecciones, la verdad de Venezuela que no les permite el Gobierno de Estados Unidos ver”, ha defendido, pero el jefe de la diplomacia de la UE le ha replicado que no se si hay “importantes cambios a las condiciones” para la celebración de la votación.

Existe el temor en sectores antichavistas de que tanto Borrell, en su condición de jefe de la diplomacia europea, como el Gobierno español traten de validar las elecciones parlamentarias, consideradas una “farsa” por la oposición venezolana, que en su gran mayoría se ha negado a participar. El régimen ha inhabilitado a candidatos y mantiene a más de 300 presos políticos en las cárceles.

El profeso de la Universidad de los Andes Javier Enrique González aclara que se debe separar la posición del Ejecutivo español con la postura de la Unión Europea: “El Gobierno español está infiltrado por un grupo de poder que fue financiado con la bonanza petrolera de Venezuela y está parcializado. Ese grupo de poder está tratando de reconocer a Maduro y lavarle los crímenes de lesa humanidad”. A su juicio, la UE no va apoyar esta posición, “en primer lugar por la influencia de EE UU y en segundo lugar por los valores democráticos de la Unión Europea, que se contraponen a la violación de los derechos humanos. En Bruselas ya conocen los trucos electorales de Venezuela”.