Las quinielas de Trump para sustituir a Ginsburg: una juez católica u otra de origen cubano

Suenan con fuerza para ocupar la vacante en el Tribunal Supremo la magistrada Amy Barrett, con aura de “estrella del rock” entre los conservadores y la hispana Bárbara Lagoa, que afianzaría el voto latino

En plena crisis sanitaria y económica por la pandemia de coronavirus, con cerca de 7 millones de infectados y 200.000 muertos en Estados Unidos, la recta final de la campaña electoral hacia las presidenciales de noviembre ha dado un giro inesperado hacia el Tribunal Supremo.

El fallecimiento de la icónica jueza Ruth Bader Ginsburg ha abierto las puertas a una nueva disputa bipartidista por la vacante de la máxima autoridad judicial del país, a falta de menos de dos meses para la cita electoral que decida quién será el próximo presidente de EEUU. Cargo sobre el que recae la responsabilidad de elegir el reemplazo de los magistrados del Tribunal Supremo, con la votación posterior del Senado para confirmar su nominación del cargo vitalicio.

El presidente Donald Trump ha manifestado su intención de acelerar el proceso de nominación del reemplazo de RBG “sin demora”, con toda probabilidad esta semana, para darle tiempo al Senado a ratificar su decisión. Aunque el que no parece tenerlo tan claro ahora es el líder de la mayoría en la Cámara Alta, a quien le han recordado sus propias palabras, publicadas en Twitter en la campaña de 2016.

Las contradicciones de McConnell

“El pueblo estadounidense debería tener voz en la selección de su próximo juez de la Corte Suprema”, dijo Mitch McConnell hace cuatro años en referencia a la batalla electoral que disputaron demócratas y republicanos por el candidato del entonces presidente Barack Obama, Merrick Garland.

Los demócratas le recuerdan ahora al líder de la mayoría en el Senado que cumpla con su palabra, tal y como él mismo pidió en 2016, aunque McConnell ya ha realizando maniobras hacia el avance del proceso, intentando conseguir el apoyo necesario de los republicanos en la votación del Senado para ratificar la decisión de Trump.

Una decisión clave porque, si se confirma la candidatura propuesta por Trump, la ideología político-judicial de la Corte Suprema sería de mayoría conservadora (6 jueces a 3) durante décadas, ya que la selección de los cargos de los magistrados se otorga para toda la vida, hasta su muerte o renuncia.

Los conservadores, que intentarán forzar una nominación a 45 días de las elecciones presidenciales después de haberse negado a hacerlo en 2016 durante meses tras la muerte del juez Antonin Scalia, necesitan mantener el apoyo de la mayoría del Senado para ganar la votación. Con 53 senadores republicanos frente a los 47 demócratas, más el voto del vicepresidente Mike Pence en caso de empate, el presidente Donald Trump tendría un margen suficiente para confirmar a su potencial candidato o candidata.

Y es que todo apunta a que la elegida de Trump será una mujer. Así lo dijo el propio presidente durante un mitin electoral este fin de semana, tras conocer la noticia de la muerte de la “Notoria RBG”. Su reemplazo “será una mujer”, aseguró el republicano, manifestando su intención de nominarla esta próxima semana.

Dos candidatas

De entre la lista de candidatos de Trump, destaca como favorita la jueza Amy Coney Barrett, miembro de la Corte Federal de Apelaciones del Séptimo Distrito. Ex profesora de Derecho en la Universidad de Notre Dame en Indiana, la magistrada Barrett tiene reputación de “estrella de rock” entre los círculos conservadores. La devota mentalidad católica de la jueza puso en duda el apoyo de los demócratas durante su audiencia de confirmación en 2017.

La otra candidata con opciones a sentarse en la silla vacante de Ginsburg es la jueza estadounidense de origen cubano Bárbara Lagoa, que también forma parte de la Corte de Apelaciones de EEUU para el Onceavo Circuito y recientemente apoyó a la mayoría judicial que dictaminó una ley en Florida para que las personas con antecedentes penales por delitos graves no sean elegibles para votar en ese estado, a no ser que paguen sus multas y tarifas judiciales. Lagoa es la primera mujer hispana nombrada por la Corte Suprema de Florida, lo que ayudaría al presidente Donald Trump a contar también con el apoyo de un voto que es cada vez más popular. Y es que cerca de 23 millones de latinos tienen derecho a votar en estas presidenciales y los republicanos saben que contar con el respaldo de este colectivo mayoritario puede ser decisivo para ganar las elecciones.

Otros nombres de candidatos que se barajan entre los elegidos de Trump a la Corte Suprema son los jueces Amul Thapar, Miembro del Tribunal Federal de Apelaciones del Sexto Circuito y primer juez federal de origen sur-asiático; Raymond Kethledge, Miembro de la Corte Federal de Apelaciones del Sexto Circuito desde 2008 y considerado un firme partidario de la interpretación más estricta de la Constitución; James Ho, Miembro del Tribunal de Apelaciones del Quinto Circuito de EEUU, nacido en Taiwán y ex abogado del Comité Judicial del Senado y del Departamento de Justicia; Thomas M. Hardiman, Miembro del Tribunal Federal de Apelaciones del Tercer Circuito de Filadelfia y con una historia personal de superación de fondo, ya que fue primer miembro de su familia en graduarse de la Universidad y trabajó como taxi para financiar sus estudios; y William H. Pryor Jr., Miembro de la Corte de Apelaciones para el Onceavo Circuito en Atlanta, conservador comprometido que se mantuvo firme, durante su audiencia de confirmación en 2003, en la declaración de que la decisión de la Corte Suprema de 1973 sobre el derecho al aborto era “la peor abominación del derecho constitucional en nuestra historia”.