La UE no reconoce a Lukashenko como presidente de Bielorrusia

Bruselas asegura que " no reconoce los resultados falsificados" y que “está revisando sus relaciones con Bielorrusia”

Pocas horas después de que el presidente bielorruso Alexander Lukashenko organizara por sorpresa una ceremonia de toma de posesión para dar inicio a un nuevo mandato, los Veintisiete volvieron a recalcar que los comicios celebrados en Bielorrusia el pasado 9 de agosto no respetaron los estándares democráticos.

“La Unión Europea no reconoce los resultados falsificados. Sobre esta base, la llamada “inauguración” del 23 de septiembre y el nuevo mandato que reivindica Alexander Lukashenko carecen de toda legitimidad democrática”, aseguró el máximo representante de la diplomacia comunitaria, Josep Borrell. El considerado como el dictador más antiguo de Europa se autoproclamó vencedor de estas elecciones con más del 80% de los sufragios, un resultado que no es reconocido ni por las fuerzas opositoras ni por gran parte de la comunidad internacional. Lukashenko lleva en el poder desde hace 26 años, justo cuándo Bielorrusia se convirtió en país independiente tras el desmembramiento de la URSS.

En el mismo comunicado, Borrell recuerda que los pasado comicios no fueron “ni libres ni justos”. Según este texto de las cancillerías europeas, la ceremonia que tuvo lugar en el país el pasado miércoles “contradice directamente la voluntad de buena parte de la población” del país tal y como atestiguan las “numerosas protestas pacíficas sin precedentes” celebradas desde el mes de agosto.

Los Veintisiete llevan semanas elaborando una lista de unas 40 personalidades vinculadas con el régimen que podrían sufrir sanciones en forma de congelación de bienes en suelo europeo y prohibición de visado. Aunque no hay dudas sobre la necesidad de dar este paso, las capitales siguen divididas sobre la necesidad de incluir en este listado al propio Lukashenko. Esta última posibilidad rompería cualquier opción de diálogo con el régimen y una salida negociada.

Además, este pasado lunes Chipre decidió bloquear estas posibles sanciones, aunque no por un problema de fondo sino como estrategia de negociación. Nicosia supedita su luz verde a estos castigos contra Minks a que los Veintisiete también den un paso al frente en los sanciones contra Turquía por sus prospecciones de gas en el Mediterráneo Oriental. La puesta en marcha de las  sanciones necesita la unanimidad de las capitales europeas, por lo que un solo país puede secuestrar el debate.

Ante el cariz que tom la situación al quedar vinculados los dos graves conflictos que en los últimos meses han sacudido el tablero internacional , se esperaba que los líderes europeos trataran este tema en la cumbre extraordinaria inicialmente prevista a finales de esta semana en la capital comunitaria.

Este pasado martes, el presidente del Consejo Charles Michel informó de que un miembro de su equipo de seguridad había contraído el coronavirus. A pesar de haber dado negativo en un test realizado el día anterior, Michel deber permanecer en cuarentena según la legislación belga y esta cita presencial se ha retrasado hasta el jueves y el viernes de la semana que viene.

Los Veintisiete levantaron la mayoría de las sanciones contra Bielorrusia en el año 2016 después de que Lukashenko excarcelase a los disidentes políticos en prisión. Bruselas vio entonces una oportunidad de acercamiento después de que Bielorrusia se mostrara en contra de la anexión de la península de Crimea por parte de Vladimir Putin. Tras los últimos acontecimientos, Lukashenko ha vuelto a acercarse al Kremlin.