Suiza da un balón de oxígeno a la UE con su amplio apoyo a la libre circulación

El 62% de los suizos rechaza en referéndum una iniciativa de la derecha populista para restringir la llegada de trabajadores que hubiera supuesto un duro golpe para las relaciones con su principal socio comercial

Una amplia mayoría del pueblo suizo, el 61,69% de los electores, votó ayer a favor de mantener la libre circulación de trabajadores con el bloque comunitario. De esta forma, el país helvético dio la espalda a la propuesta del primer partido del país, la Unión Democrática del Centro (UDC), que defendía con esta convocatoria la reducción drástica de la inmigración procedente de los Veintisiete y la salida del espacio Schengen, al que Suiza pertenece a pesar de no formar parte del bloque comunitario.

A pesar de que Suiza rechazó en el año 1992 integrarse en el Espacio Económico Europeo (EEE), la Confederación Helvética firmó en 1999 un acuerdo en favor de la libre circulación de personas con la UE que fue refrendado por el pueblo suizo en un referéndum que contó con el 67% de los votos a favor. De esta forma, los ciudadanos europeos tienen pleno acceso al mercado de trabajo suizo y viceversa, sin ningún tipo de restricción.

Antes incluso de que hubiese terminado el escrutinio en todos los colegios electorales, el Ejecutivo comunitario de Ursula von der Leyen emitió un comunicado de felicitación por el resultado: «Suiza y la UE son más que solo vecinos, tenemos unos lazos estrechos y profundos enraizados en una larga y compartida historia europea». Según recuerda la Comisión Europea en este texto, un 1,4 millones de ciudadanos europeos viven en Suiza mientras que 450.000 suizos residen en territorio europeo.

Además, 320.000 comunitarios cruzan la frontera a diario para trabajar en Suiza, lo que hace que ciertas regiones helvéticas sean muy dependientes de la mano de obra europea. «Los ciudadanos de Suiza han mostrado hoy [por ayer] que valoran estos lazos», subrayó Von der Leyen.

Aunque UDC, un partido considerado de derecha populista, había centrado su discurso en la necesidad de luchar «contra una inmigración descontrolada y desmesurada» con el lema «demasiado es demasiado», lo cierto es que el referéndum tenía implicaciones en otros frentes. El Gobierno helvético había reconocido que un «no» a la libre circulación de trabajadores entre ambos territorios hubiese conllevado la activación de la denominada «cláusula de la guillotina», que hubieses implicado una ruptura automática dentro de seis meses de otros seis acuerdos bilaterales en otros dominios como la contratación pública, agricultura y transporte terrestre.

Además esto podría haber sido tan solo el principio de otra serie de acuerdos que también podrían haberse puesto en entredicho, ya que las relaciones entre la UE y Suiza están reguladas por más de 120 pactos de diferente naturaleza.

A pesar de ser el partido más votado en las elecciones de 2019, UDC no cuenta con la mayoría parlamentaria. El resto de las fuerzas políticas – dos tercios del hemiciclo– habían pedido el «no» en esta consulta al entender que dar la espalda a la libre circulación podría tener efectos perniciosos para la economía helvética, ya que los Veintisiete son el principal socio comercial. Según los datos de 2018, el 52% de las exportaciones suizas fueron a parar a la UE.

Aunque todos los sondeos habían augurado este resultado con un amplio margen, el triunfo por la mínima del «sí» sobre las cuotas de inmigrantes en 2014 invitaba a la cautela. Estaba previsto que esta consulta tuviera lugar el 17 de mayo, pero tuvo que posponerse por la pandemia.

A pesar de que el resultado supone un balón de oxigeno para la UE en plena cuenta atrás del proceso de divorcio con Reino Unido, Bruselas negocia desde hace años un acuerdo marco con Suiza que abarque todos los ámbitos. «Doy la bienvenida a este resultado. Lo veo como una señal positiva para seguir con la consolidación y profundizar en nuestra relación», recalcóVon der Leyen antes de pedir que Suiza avance de manera rápida en la firma y ratificación del acuerdo negociado en 2018.

Una maraña de acuerdos de cooperación

Tras el portazo de 1992 a formar parte del EEE, Suiza mantiene el acceso al mercado único sin tarifas aduaneras con una serie de acuerdos bilaterales firmados desde entonces. De esta forma, Suiza debe actualizar de manera constante su legislación para que sus productos cumplan los estándares comunitarios.

En los últimos años, Bruselas presiona a Berna para que, mediante este acuerdo marco, se produzca una actualización “dinámica” de algunos de estos pactos bilaterales. A ojos de Bruselas, Suiza revisa su legislación de manera demasiado lenta.

A pesar de que este acuerdo fue negociado en 2018 durante el mandato de Jean Claude Juncker al frente del ejecutivo comunitario, desde entonces Berna ha intentado renegociar algunos puntos, ya que considera que este pacto socava su autonomía. Las autoridades europeas se han negado a esto último y han presionado a Suiza con la negativa a reconocer las equivalencias en el mercado bursátil.