Armenia y Azerbaiyán desoyen la presión internacional para un alto el fuego

El Consejo de Seguridad de la ONU se reúne de urgencia para evitar un conflicto a gran escala en el Cáucaso

Por tercer día consecutivo continuaron los combates en la “línea de contacto” de Nagorno Karabaj, haciendo de este último enfrentamiento una de las ofensivas más graves desde que la “guerra de los 4 días” de abril de 2016, donde hubo más de 200 muertos. La escalada en la frontera llegó ayer al punto más álgido, después de la muerte de un civil en el territorio secesionista del Karabaj.

El Ministerio de Defensa de Azerbaiyán denunció que fuerzas armenias dispararon obuses contra la región de Dashkesan, mientras que Armenia denunció que fuerzas azerbaiyanas abrieron fuego contra una unidad militar en Vardenis, una población al oeste de Nagorno Karabaj, incendiando un autobús y matando a un civil.

Las cifras de muertos siguen siendo confusas ya que las dos partes en conflicto se acusan mutuamente de inflar las bajas del enemigo. El Ministerio de Defensa del Karabaj cifró en 84 los soldados muertos hasta la fecha, y por el bando de Azerbaiyán, el presidente del país, Ilham Aliyev, aseguró que 10 civiles han muerto y docenas más resultaron heridos, pero no mencionó las bajas militares.

El conflicto en Nagorno Karabaj se extiende más allá de fronteras entre Armenia y Azerbaiyán para convertirse en un asunto internacional que enfrentaría a Rusia con Turquía, las dos potencias regionales que apoyan a uno y otro bando.

“Partimos ante todo de la necesidad del cese inmediato del fuego y de la confrontación armada. Cualquier declaración sobre un posible apoyo militar o acción militar es como echar leña al fuego. Estamos categóricamente en contra de esto y no estamos de acuerdo con este enfoque”, declaró ayer el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Con ello se refería explícitamente a Turquía, a la que se le acusa de enviar mercenarios a luchar en Nagorno Karabaj que podrían llevar a una escalada del conflicto en el enclave separatista. Las criticas del Kremlin han llegado a oídos sordos, pues ayer Ankara ratificó su apoyo total a Azerbaiyán tanto “en el terreno” como en "la mesa de negociaciones.

La diplomacia europea ha puesto en marcha todos sus mecanismos para presionar a las partes enfrentadas a aceptar un alto el fuego.

La operación militar que inició Azerbaiyán el domingo es la respuesta a un ataque perpetrado por fuerzas armenias en territorio azerí en julio que dejó al menos 16 muertos y llevo a grandes manifestaciones en Baku a favor de recuperar la región secesionista. Envalentonado por el apoyo militar y político de Turquía, el ministro de Defensa de Azerbaiyán prometió que con la ayuda del Ejército turco cumplirán con su “sagrado deber”, que se refiere a “liberar” el enclave del Alto Karabaj.

Consecuencias para la economía internacional

La comunidad internacional está preocupada por una escalada bélica que podría desestabilizar la economía global, ya que el Cáucaso sur es un corredor por el que pasan los gasoductos que llegan desde el mar Caspio a los mercados mundiales. Por ese motivo, el Consejo de Seguridad de la ONU tenía previsto reunirse esta noche para tratar de evitar una guerra abierta entre Armenia y Azerbaiyán.

La libra turca ha sido la primera es resentirse en el conflicto del sur del Cáucaso y ayer alcanzó un mínimo histórico cotizando a 7.85 frente al dólar. También, el rublo ruso descendió a sus niveles más bajos en seis meses por la amenaza de un conflicto bélico entre las dos exrepúblicas soviéticas.