Turquía y Bielorrusia centran la agenda de la cumbre de los líderes de la UE

Chipre bloquea las sanciones contra Lukashenko hasta que no se haga lo mismo con Ankara por las prospecciones en el Mediterráneo oriental

Por segunda vez desde que estalló la pandemia en marzo pasado, los líderes de los Veintisiete se van a ver las caras en una cumbre extraordinaria que tuvo que ser retrasada una semana por un positivo de coronavirus en el equipo de Charles Michel, el presidente permanente del Consejo Europeo.

La cita estará marcada por una cargada agenda internacional. En concreto el hueso más duro de roer será la tensión militar desatada este verano en el Mediterráneo oriental entre Grecia, Chipre y Turquía a cuenta de las prospecciones turcas en busca de gas y petróleo. Los líderes de la UE deben mostrar su solidaridad con dos s socios comunitarios al tiempo que no cierra la puerta al diálogo con Ankara, con quien Europa mantiene importantes intereses comunes peses a las fuertes diferencias que les separa en los últimos tiempos.

El más beligerante es Chipre, quien rechaza dar el visto bueno a las sanciones contra Bielorrusia por la represión ejercida por el presidente Alexander Lukashenko tras las fraudulentas elecciones del 9 de agosto. Una actitud que supone el bloqueo de la respuesta europea frente a Minsk, dado que se requiere la unanimidad de los Estados miembros.

Fuente diplomáticas comunitarias confían en ofrecer garantías suficientes a Nicosia para que la isla levante su veto. “Vemos esfuerzos y una actitud constructiva entre Grecia y Turquía, pero claramente no es el caso con Chipre. Para nosotros la sostenibilidad en el tiempo es clave”, señalan fuentes europeas, que afirman que el primer paso con Ankara debe ser “comprometerse a una dinámica positiva”.

En la cena que compartirán los líderes comunitarios en Bruselas también discutirán sobre el recrudecido conflicto militar en el Cáucaso entre Armenia y Azerbaiyán por el diputado enclave de Nagorno Karabaj, una región de mayoría armenia en territorio azerí. La crisis ha adoptado carácter internacional dado que Rusia es aliado de Armenia, mientras que Turquía está alineada con Azerbaiyán.

Otro asunto de interés serán las relaciones con Moscú tras el envenenamiento del disidente ruso Alexi Navalni, que se encuentra bajo tratamiento médico en Alemania.