Un preso “a sueldo” para lograr la confesión del sospechoso de matar a Madeleine McCann

La fiscalía pudo utilizar un confidente cuando el pedófilo condenado estaba en la prisión de Wolfenbuettel

La fiscalía alemana lleva tiempo detrás de Christian Brueckner y está convencida de que es el responsable de la desaparición y posterior muerte de Madeleine McCann, la niña británica de tres años que desapareció de un complejo turístico de la localidad portuguesa de Praia da Luz en mayo de 2007.

Durante los últimos meses, el responsable de las investigaciones, el fiscal Hans Christian Wolters, ha comparecido en varias ocasiones para indicar que Brueckner es el principal sospechoso y que el caso está resuelto al 90 por ciento.

Sin embargo, no ha logrado aportar las pruebas necesarias para poder enjuiciar a Brueckner, de 43 años, confinado en la prisión de Kiel por un delito relacionado con el tráfico de drogas y que tiene una condena de siete años pendiente de cumplir por la violación de una septuagenaria en Praia da Luz en 2005, dos años antes de la desaparición de la menor británica

Y parece que ahora todo se puede desmoronar si se confirma lo que publica la prensa alemana, que indican que los fiscales podrían haber contratado a un recluso para lograr que Brueckner confesara que es el responsable de la desaparición de Madeleine McCann. Así, sostienen que “fuentes legales” indicaron que podrían haber empleado a un “informante”, que habría trabajado de forma paralela en prisión mientras los investigadores trataban de reunir pruebas.

La fiscalía no ha desmentido esta información y cuando ha sido preguntada por esta posibilidad se ha limitado a responder “sin comentarios”.

Según la información que maneja la prensa alemana, el recluso fue reclutado cuando Brueckner estaba en la cárcel de Wolfenbuettel antes de ser trasladado a Kiel.

Alexander Stevens, experto en derecho penal alemán, dijo que las posibilidades de los investigadores de encontrar nuevas pruebas eran bastante bajas. "La única posibilidad que queda para condenar a Christian B. sería obtener información sobre los compañeros de prisión. El fiscal aparentemente había querido que el acusado confesara”, indicó.

De confirmarse esta información, la fiscalía de Braunschweig tendría un serio problema porque según el párrafo 136a del Código de Procedimiento Penal alemán, las autoridades investigadoras no pueden obtener una declaración mediante ningún tipo de engaño.

Más dinero para los investigadores británicos

Mientras la fiscalía alemana trata de salir de este embrollo, los investigadores británicos acaban de recibir una nueva partida de 350.000 libras (unos 384.000 euros) para continuar con la investigación, en la que ya se han invertido más de 12 millones de libras (unos 13,2 millones de euros) desde que comenzara en 2007. esta nueva inyección económica servirá para que puedan seguir trabajando el el caso hasta el próximo mes de marzo.