Macron llama al combate contra el “separatismo islamista” en Francia

Extiende la prohibición del pañuelo, endurece el control sobre las asociaciones islámicas, propone un curso de formación de imanes y limita la formación extraescolar

Francia debe “combatir el separatismo islamista que busca crear un orden paralelo”. Con estas palabras ha defendido el presidente francés, Emmanuel Macron, las líneas maestras de su futura ley para luchar contra el radicalismo yihadista en defensa de los valores de la República.

El objetivo primordial de esta ley, que se aprobará en febrero, será el de limitar la influencia de este “separatismo” en ámbitos como la enseñanza, las mezquitas, las asociaciones o incluso, en los transportes públicos. Para ello, el mandatario galo ha anunciado medidas como la obligación de que toda asociación que solicite una subvención pública firme una carta de laicidad, una supervisión reforzada de las escuelas religiosas privadas y una limitación estricta de la enseñanza en el hogar.

El discurso de Macron llega justo una semana después del ataque de un joven paquistaní con arma blanca a la entrada de la antigua redacción del semanario Charlie Hebdo que produjo dos heridos graves y cuando la investigación ya ha determinado que el joven actuó movido por la rabia que le causó que el semanario satírico volviese a publicar las caricaturas de Mahoma coincidiendo con el inicio del macrojuicio del atentado de 2015 que sigue desarrollándose en el Palacio de Justicia de París.

Tampoco el lugar que Macron ha elegido para presentar la futura ley es casual: Les Mureaux, una de las ciudades más populares del extrarradio de París que ya fue visitada en aquel año negro del terrorismo en Francia, 2015, por el primer ministro de entonces, Manuel Valls, quien denunció allí la propagación del “apartheid social”.

Para el jefe de Estado francés, el islam “vive actualmente una crisis en todo el mundo” debido a “un endurecimiento extremo” de las posiciones. “No quiero que haya ninguna confusión ni amalgama” pero “es evidente que existe un islamismo radical que lleva a la negación de la República”, ha señalado Macron , citando como ejemplo la “desescolarización de los niños”, el “desarrollo de las prácticas deportivas y culturales” comunitarias, “el adoctrinamiento, la negación de nuestros principios como la igualdad entre hombres y mujeres”.

Criticado por haber sido algo tibio a la hora de encarar esta problemática en sus primeros pasos como presidente, Macron ha ido en los últimos meses asumiendo de forma más nítida este combate hasta que la pandemia mundial arrasó con todo. En Francia cohabitan dos realidades muy distintas del mundo islámico. Por un lado, organizaciones que aceptan a las instituciones, dialogan con ellas y están controladas por países como Argelia , Marruecos o Túnez, fundamentalmente. De otro, una nebulosa de organizaciones que viven al margen de los valores republicanos y que conectan con el islam integrista y político.