Matanza de Tlatelolco, la masacre que sacudió México bajo el régimen del PRI

El 2 de octubre de 1968 las fuerzas del orden reprimieron con disparos una protesta estudiantil en Ciudad de México que dejó cientos de muertos y abrió una herida en el país

El 2 de octubre de 1968 México vivió uno de los episodios más oscuros de su historia reciente, conocido como la matanza de Tlatelolco. Ese día, policía y soldados del Ejército dispararon a bocajarro contra miles de personas, en su mayoría, estudiantes, profesores y obreros, que se manifestaban en la Plaza de las Tres Culturas, en Ciudad de México, provocando cientos de muertos. A día de hoy aún existe una cifra oficial de víctimas, aunque algunos recuentos cifran en 500 los fallecidos.

Eran los tiempos en los que el PRI, Partido Revolucionario Institucional, dirigía las riendas del país con mano de hierro bajo un sistema que Mario Vargas Llosa definió como “la dictadura perfecta”. Existía un ambiente de creciente malestar por la desigualdad, la pobreza, el autoritarismo y la corrupción que formaban parte del régimen instaurado tras la el final de la revolución mexicana. En ese contexto, colectivos como el de los maestros y los campesinos habían pedían pedido en el pasado mayores libertades y una democracia verdadera.

La chispa que dio lugar a la tragedia de 1968 comenzó con una trifulca entre estudiantes, lo que propició la intervención del grupo antimotines de la policía, conocido como Cuerpo de Granaderos. La brutalidad con la que actuaron, golpeando a estudiantes y profesores incluso dentro de las aulas en las que se refugiaron, hizo que se organizara una marcha de repulsa cuatro días después liderada por alumnos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

A la protesta se sumaron miembros del Partido Comunista Mexicano y en pocos días el movimiento fue creciendo por las universidades de la capital, que se declararon en huelga. Las autoridades desplegaron a las fuerzas de seguridad en lugares emblemáticos, como la plaza del Zócalo, con tanquetas y militares. El Ejército ocupó instalaciones de la Universidad Autónoma pero no pudo frenar la ola de descontento.

Sólo una intervención policial y militar de gran calado acabó con las marchas en las calles. Sucedió el 2 de octubre, para ese día se había convocado una manifestación que saldría de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco. La tensión era máxima en el recinto. Los estudiantes anunciaron que iban a cancelar la marcha para evitar violencia, pero las fuerzas del orden cargaron contra la muchedumbre después del lanzamiento de bengalas desde un helicóptero que sobrevolaba la zona. Hubo disparos y golpes que dejaron un reguero de muertos y represión que se prolongó hasta tiempo después.

El Gobierno del presidente Díaz Ordaz afirmó que había habido 26 muertos, cifra desmentida por varios estudios posteriores, y achacó la violencia y los muertos a la estrategia de los estudiantes. Muchos cayeron víctimas del fuego cruzado. En 2006, un informe de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado señaló a las autoridades políticas como responsables de la masacre.