El naufragio de «Il capitano»

Matteo Salvini se sienta en el banquillo por un caso de secuestro de migrantes que marcará el futuro político del líder de la Liga. De momento, arrastra a Conte al banquillo por su política migratoria

La madrugada del 25 de julio del año pasado un pescador localizó un bote a la deriva con medio centenar de migrantes. Llamó al centro de coordinación de Roma y desde allí enviaron al ‘Gregoretti’, un buque militar de la Guardia Costera italiana. Horas más tarde, a estos náufragos se añadieron otras 91 personas, procedentes de otra operación de rescate.

El ‘Gregoretti’ se encaminaba a Sicilia, ya que Malta se había negado a hacerse cargo de la operación. Pero en los despachos del Ministerio del Interior estaba el ultraderechista Matteo Salvini, quien había hecho bandera de su política de cierre de puertos. Salvini negó la autorización para desembarcar, mientras el Gobierno italiano activaba la maquinaria diplomática para reubicar a los rescatados en otros países.

Los migrantes permanecieron en cubierta cinco días, hasta que finalmente Italia consiguió que otros Estados se quedaran con la mitad de ellos. Ahora Salvini se sienta en el banquillo por el llamado ‘caso Gregoretti’, acusado de secuestro de personas y abuso de poder.

El juicio se celebró este sábado en la ciudad siciliana de Catania, donde el exministro trata de darle la vuelta al proceso para llevarlo a su terreno. Desde el pasado jueves, su partido, la Liga, está organizando conferencias, charlas y manifestaciones para arropar al líder. De un proceso judicial se ha pasado a una especie de convención política. Han sido convocados todos los diputados, senadores y eurodiputados de la Liga e incluso participan algunos de sus socios de la coalición derechista, como la líder de Hermanos de Italia, Giorgia Meloni.

Los militantes también están llamados, bajo el eslogan de “juzgadme a mí también”. Se trata de la vieja estrategia de Salvini, presentarse como mártir ante los jueces, para defender una política con la que consiguió atraer a millones de votantes. “Me declaré culpable de haber defendido a Italia y a los italianos. Volveré a defender las fronteras como primer ministro”, anticipó Salvini, que asegura que Catania se convertirá en la “capital europea de la libertad”.

“Era mi primera vez en un tribunal como presunto culpable e imputado y estoy absolutamente satisfecho de haber escuchado a un juez que lo que se hizo, no lo hice yo solo”, declaró en rueda de prensa, después de presentarse en el juzgado. El magistrado decidió aplazar la vista hasta el próximo 20 de noviembre, cuando tendrá que acudir también a declarar el primer ministro, Giuseppe Conte, quien ya presidía el Gobierno en el momento de los hechos. También tendrán que pasar por el banquillo el entonces vicepresidente y líder del Movimiento 5 Estrellas (M5E), Luigi Di Maio, o el exministro de Transportes, Danilo Toninelli, del M5E. “Obviamente, me pongo a disposición. Cuando la magistratura llama, un responsable político debe responder”, afirmó el “premier” italiano.

El principal punto de la defensa es que todo el Gobierno, empezando por Conte, estaba al corriente y respaldó la decisión. Y, además, según Salvini, nunca hubo ningún riesgo para los migrantes, ya que quienes necesitaron asistencia médica pudieron desembarcar antes. Los delitos que se le imputan, sin embargo, podrían costarle hasta 15 años de prisión. El fiscal de Catania reiteró su petición de archivar el caso, aunque el juez de Siracusa que instruyó el caso había documentado que una treintena de los migrantes retenidos tenían sarna y dos de ellos presentaban síntomas de tuberculosis, por lo que se puso en riesgo la salud de la tripulación.

Otras cuentas pendientes con la Justicia

No es el único enredo judicial en el que se ve involucrado Salvini, ya que la Fiscalía de Palermo ha abierto otra investigación por un caso prácticamente idéntico con la ONG española Open Arms. Durante su periodo de Gobierno con el M5E, los diputados de este partido ya le salvaron de ir a juicio por otro episodio de este tipo con el barco militar italiano ‘Diciotti’, blindando la inmunidad parlamentaria que Salvini tiene como senador. Si bien, tras la ruptura del pacto, el M5E cambió de estrategia y la propia Liga también votó en el Parlamento a favor de mandar a Salvini al banquillo.

Pero esos eran los tiempos en los que Salvini conseguía arrastrar a las masas y llevar el debate siempre a su terreno. “Sobre este asunto Salvini siempre se ha sentido fuerte. Puede decir que él tenía un mandato político, refrendado por los electores, para comportarse de esta forma. Sin embargo, en los últimos meses ha perdido mucha influencia y la gente puede pensar que se trata de un tema viejo, por lo que es más difícil que pueda obtener un rédito político”, opina el politólogo Giovanni Orsina, de la Universidad Luiss.

Salvini sigue siendo el favorito en las encuestas para los italianos, pero las últimas decepciones electorales han acrecentado una trayectoria descendente que se prolonga desde las elecciones europeas del pasado año. Un posible caso de corrupción también afecta a su partido, en el que ya hay voces que reclaman un liderazgo más moderado. Un juicio a su política migratoria puede ser una buena oportunidad para retomar fuelle o terminar de hundirse.