Por qué los carabineros de Chile se han convertido en una de las policías más polémicas

La institución ha sido uno de los cuerpos de seguridad mejor valorados de América Latina, pero la violencia contra las protestas antigubernamentales han empañado su imagen

Los carabineros de Chile están en el ojo del huracán después de la difusión del vídeo en el que se ve a un agente de este cuerpo empujando a un manifestante por un puente. Las imágenes de esta actuación han desatado una gran polémica en Chile, donde el proceder de los agentes fue puesto en tela de juicio durante las protestas contra el Gobierno de Sebastián Piñera, y denunciado en un informe de la ONU.

El cuerpo de carabineros de Chile es la policía creada en 1927 que integra las Fuerzas de Orden y Seguridad, y debe su nombre a una derivación de los cuerpos de caballería que portaban un arma denominada carabina. Su lema es «Orden y Patria» y su símbolo son dos carabinas cruzadas. El manual con la doctrina de los carabineros dice que la “institución está llamada a ser una auténtica escuela de humanidad y de desarrollo personal”

Su objetivo es garantizar y mantener el orden y la seguridad públicas dentro del país. Desde 2011, la institución volvió a depender directamente del Ministerio del Interior. A lo largo de su historia han ido apareciendo polémicas relacionadas con los carabineros, algunas de ellas referentes al uso excesivo de la violencia como medida de mantención del orden.

“Desde 2015, el modelo policial autónomo chileno, ajeno a los mecanismos de control gubernamental, ha mostrado su peor versión”, asegura Lucía Dammert en un informe de la Fundación Carolina. En él se citan tres momentos que han opacado la imagen de esta institución. El primer fue la “Operación Huracán”, un operativo de 2017 que tuvo como resultado la detención de ocho comuneros mapuches, supuestamente involucrados en asociación ilícita terrorista, en lo que se descubrió más tarde como un montaje orquestado desde la Dirección de Inteligencia Policial de Carabineros.

El segundo ejemplo de ese deterioro es el llamado “Pacogate”, también de 2017, que reveló como durante más de una década mandos institucionales defraudaron al fisco por un monto que superaba los 40 millones de dólares. Y el tercer momento oscuro de esta institución se produjo en 2019, en las protestas antigubernamentales.

Estas actuaciones llevaron a un rápido deterioro de la imagen pública de una institución que había sido modelo para las policías de América Latina, según explica el mismo informe, sobre todo porque a sus miembros se les reconocía como profesionales disciplinados y con pocos casos de corrupción. El análisis de Lucía Dammert sostiene que “la confianza ciudadana hacia carabineros ha sido sistemáticamente alta en Chile, superior prácticamente a la que generaba cualquier otra institución”.

Este año, la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos concluyó que “existen razones fundadas para creer” que desde el 18 de octubre se han cometido un elevado número de violaciones de derechos humanos de manos de carabineros y militares en Chile entre las que se encuentran el uso excesivo e innecesario de la fuerza que ocasionó muertes ilícitas y heridas, tortura y malos tratos, violencia sexual, y detenciones arbitrarias.

Un informe reciente, elaborado por un equipo en el terreno que investigó las denuncias en Chile las primeras semanas de noviembre, detalla extensas alegaciones, con ejemplos específicos de tortura, malos tratos, violación y otras formas de violencia sexual de manos de Carabineros contra personas detenidas, muchas de las cuales estaban bajo custodia de manera arbitraria

El año pasado, el director general de los carabineros desató una controversia al asegurar que ningún agente será cesado por su “procedimiento policial” en el marco de las protestas contra el Gobierno. En un audio difundido por los medios, Mario Rozas decía que “lo único que les puedo decir es que en la medida que estemos unidos, cohesionados, como ahora y siempre, nadie nos podrá hacer daño”.

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