Gotland, la punta de la lanza de Suecia contra la provocación rusa en el Báltico

El país nórdico refuerza militarmente la estratégica isla y aumentará su presupuesto en defensa en 2.500 millones de euros hasta 2025

La isla de Gotland, uno de los destinos de vacaciones favoritos de los suecos, va a asumir un papel clave en la estrategia de defensa del país nórdico frente a las constantes provocaciones militares rusas en el mar Báltico. Desde la anexión de la península ucraniana de Crimea por Moscú en 2014, se multiplican las violaciones del espacio aéreo o de las aguas territoriales suecas.

Gotland, cuya principal ciudad, Visby, posee la muralla medieval más importante del norte de Europa, fue escenario el pasado agosto de las mayores maniobras militares suecas desde la Guerra Fría. Una advertencia al Kremlin de que Estocolmo no se va a quedar con los brazos cruzados a la hora de defender su soberanía. En palabras del ministro de Defensa, el socialdemócrata Peter Hultqvist, se trata de “un acto para demostrar que defendemos la integridad y la soberanía suecas. Una especie de aviso”.

Hasta ahora, se ha producido un despliegue de 300 soldados, decenas de vehículos de combate, sistemas de defensa aérea y aviones de guerra que han aterrizado en Gotland, convertida rápidamente en otra pieza crucial del rompecabezas geopolítico actual.

“Con el tiempo hemos desplegado más actividad militar, con ejercicios más complejos, pero sobre todo hemos observado más y más provocaciones por parte de Rusia que pasa volando muy cerca de los aviones suecos y sobrevuela de cerca los buques marítimos de la OTAN”, subraya el ministro de Defensa sueco.

El coronel Mattias Ardin, comandante del Regimiento de Gotland, explica que “el plan consiste en seguir ampliando la base de la isla con más unidades, más personal, más equipos e incluso más infraestructura. Este desarrollo militar en Gotland va a seguir al menos durante 5 o 10 años".

“Si se tiene el control de Gotland desde la perspectiva militar, también se obtiene gran influencia respecto a la seguridad de toda la zona”, explica el ministro de Defensa de Suecia, que advierte de que en el Báltico se juega no solo la seguridad de Suecia, sino de Europa. “Esto es importante para los países bálticos, es importante para Finlandia y para la plataforma continental sueca, y, por supuesto, es importante para la seguridad de Europa”.

Este anuncio coincide con el compromiso del Gobierno rojiverde del primer ministro Stefan Löfven de aumentar el presupuesto de defensa sueco en 2.500 millones de euros en los próximo cinco años. “Esto está naturalmente relacionado con la situación de seguridad, que ha cambiado con el tiempo”, reconoce Hultqvist. “Vemos un aumento de la fuerza rusa en la región de Murmansk en términos de recursos marinos y otros”, como el plan de instalar una base militar cerca de la frontera con Finlandia.

El último episodio de tensión tuvo lugar en la isla de Vinga, a diez millas de Gotemburgo, la segunda ciudad sueca, cuando dos corbetas rusas ingresaron en aguas territoriales, lo que ha obligado al Ejército a aumentar el entrenamiento militar. “Es una violación y tenemos que reaccionar y denunciarlo”, aseguró Hultqvist, que anunció que “hemos convocado a diplomáticos rusos”.

Acuerdo de defensa con Noruega y Finlandia

Desde que los socialdemócrata volvieron al poder en 2014, se han tomado muy en serio la amenaza a la seguridad que representa el expansionismo ruso. En 2017, de volvió a introducir el servicio militar obligatorio tanto para hombres como para mujeres. Asimismo, hace unos días Suecia firmó un acuerdo de defensa trilateral con sus dos vecinos escandinavos, Noruega y Finlandia, que comparten frontera con Rusia. El acuerdo supondrá realizar ejercicios conjuntos y aumentar la cooperación militar.

Aunque Suecia mantiene su histórica neutralidad y no forma parte de la OTAN, colaborara estrechamente con la Alianza Atlántica. En septiembre de 2017, tuvieron lugar en Gotland las mayores maniobras militares en 24 años, con cerca de 20.000 soldados y personal civil suecos, además de unos 1.500 militares de Estados Unidos, Estonia, Dinamarca, Noruega, Lituania, Francia y la también neutral Finlandia.