Tensión entre Guatemala y Honduras por una nueva caravana de migrantes que buscaba llegar a EE UU

Se trata de la cuarta caravana de migrantes en 2020 y la primera durante la pandemia de que intentaba llegar al país norteamericano

Una nueva caravana de más de 3.000 migrantes que intentó cruzar Guatemala con rumbo hacia Estados Unidos ha generado una importante tensión diplomática en Centroamérica tras ser deportados por las fuerzas de seguridad guatemaltecas a Honduras. Ambos países intercambiaron mensajes en los que Guatemala acusaba a Honduras de no querer recibir de vuelta a los migrantes que están siendo repatriados, mientras que el Estado hondureño negaba esa información.

Esta historia se remonta al 30 de septiembre, día en el que miles de hondureños partieron desde la estación de buses de San Pedro Sula hacia el paso fronterizo de El Corinto, que conecta con Guatemala. Se trataba de la cuarta caravana de migrantes en 2020 y la primera durante la pandemia del la covid-19 que intentaba llegar a Estados Unidos.

Al día siguiente de que los migrantes llegasen a Guatemala, el Gobierno de este país centroamericano declaró el “estado de prevención” en seis áreas después de que esta caravana rompiera los cercos militares que pretendía contenerla, ya que la mayoría cruzaron la frontera sin llevar mascarillas y sin hacerse pruebas de la covid. Fue entonces cuando el presidente guatemalteco, Alejandro Giammattei, prometió que los detendrían a todos para repatriarlos a Honduras, un hecho que ocurrió este domingo cuando los camiones del Ejército guatemalteco llevaron hasta Honduras a más de 3.500 personas, según las cifras oficiales.

La mayoría de migrantes fueron encontrados a pesar de que la caravana se disolvió entre quienes siguieron el rumbo hacia la ciudad norteña de Petén y quienes se fueron hacia el suroeste para alcanzar la frontera con México. La versión del Gobierno guatemalteco es que “prefirieron regresar de manera voluntaria”, a pesar de que las razones para migrar lejos de Honduras permanecen.

Lo cierto es que muchos de los migrantes no lograron cruzar ni siquiera Guatemala. Su deportación fue precisamente lo que originó las tensiones entre los dos gobiernos centroamericanos. La primera, por ejemplo, es que Honduras informa de una cifra mucho menor que la de Guatemala frente a los que realmente fueron repatriados, pues hasta el sábado contabilizaron 704 migrantes de la caravana, que no es ni siquiera una tercera parte de los casos de los que habla el Gobierno de Giammattei.

Más puntos polémicos

Otro de los temas que generaron polémica fueron las informaciones llegadas desde Ciudad de Guatemala. El vicecanciller Eduardo Hernández afirmó a través de un comunicado el pasado sábado que las autoridades migratorias hondureñas se negaban “a recibir de regreso a sus compatriotas”. El funcionario agregó que los esfuerzos guatemaltecos se verían “desbordados si el Gobierno hondureño no realiza acciones de prevención y contención de manera constante”.

Más tarde, el gobierno hondureño de Juan Orlando Hernández respondió que esa afirmación era falsa y que las palabras del vicecanciller carecían de fundamento. “En ningún momento se han aplicado restricciones de índole migratoria o sanitaria para el ingreso vía terrestre de connacionales del país”, expresó la Secretaría de Relaciones Exteriores de Honduras a través de un comunicado.

A pesar de estos recientes encontronazos sobre esta nueva caravana, Honduras y Guatemala suelen estar de acuerdo en su política migratoria. De hecho, ambos países cuentan con acuerdos con Estados Unidos para frenar a los migrantes antes de que estos lleguen a la frontera sur del país norteamericano. México también optó por cerrar su frontera sur para evitar la llegada de estos grupos. Y es que para muchos de ellos el final del viaje está en Estados Unidos.