Suecia advierte de que las restricciones anti covid pueden prolongarse al menos otro año

El país nórdico ha escapado a la segunda ola de coronavirus, pero afronta rebrotes en Estocolmo y aumentan los ingresos hospitalarios

Las restricciones contra el coronavirus van a formar parte de nuestra vida durante más tiempo del que nos gustaría. Así, lo advierten las autoridades sanitarias suecas, que barajan mantener la distancia social, la reducción de aforos en la hostelería o la recomendación desde trabajar desde casa al menos un año más.

En una entrevista con la televisión estatal SVT, el director de la Agencia de Salud Pública, Johan Carlson, aseguró que “podemos esperar que las medidas contra la propagación del coronavirus se mantengan durante algún tiempo, estamos hablando de al menos un año más”. En su opinión, “las medidas que se están tomando en Europa no son sostenibles, estamos tratando de encontrar un nivel que sea estable y eso mantiene la propagación baja. No podemos deshacernos de ella, pero podemos mantenerla en un nivel razonable”.

Con 94.283 casos y 5.895 fallecidos, Suecia parece haber escapado hasta ahora a la segunda ola de coronavirus que golpea este otoño a Europa. Sin embargo, los contagios y los ingresos hospitalarios no dejan de aumentar, por lo que el Gobierno no descarta que deban aprobarse nuevas medidas en el ámbito local para frenar la expansión de la Covid-19. Entre ellas, se barajan desaconsejar el uso del transporte público o salir solo a comprar alimentos. Las autoridades achacan los rebrotes a la personas que han vuelto al trabajo tras las vacaciones pese la recomendación de teletrabajar y a las fiestas.

Carlson reconoce que “se está instalando una cierta fatiga, lo que ha estado sucediendo durante varios meses”, dijo Carlson. “Pero no estamos viendo ira o agresión, no estamos viendo las mismas reacciones que en Europa”.

A diferencia de países como España, Italia o Reino Unido, Suecia no decretó el confinamiento, sino que apostó por una estrategia más flexible centrada en la responsabilidad individual de sus ciudadanos que no ha estado exenta de críticas tanto dentro como fuera del país escandinavo.

Y la población parece cumplir las recomendaciones de sus autoridades. Se calcula que en Estocolmo, la capital, alrededor de la mitad de la población teletrabaja y los usuarios del transporte público han descendido un 50%. En una sociedad nórdica orgullosa de sus libertades individuales, el Estado trata a sus ciudadanos como adultos responsables.

El 1 de octubre se levantó la prohibición de visitar las residencias de acianos, donde se contabilizan dos de cada tres muertos de la pandemia. Sobre el actual límite de 50 personas para reuniones públicas, el Gobierno decidirá esta semana si lo amplia a 500, lo que entraría en vigor el 15 de octubre.

Las autoridades también han resuelto la paradoja a la que se enfrentaban los restaurantes, que debían cumplir una doble normativa. Por una parte, la ley sanitaria, que exige mantener un metro de distancia entre grupos de clientes y servir solo en mesa, y, por otra, cumplir el límite de 50 personas en eventos públicos.

“Nos enfrentaremos a la regla ilógica de que si 200 personas comen en la misma habitación y luego alguien comienza a actuar, casi todos tienen que irse", explica la ministra de Cultura, Andrea Lind. La medida entrará a vigor este jueves.