En el infierno del interior de una cárcel norcoreana: ratas que roen cadáveres y agua mezclada con cenizas de los muertos

El campo de concentración de Chongori, en el norte del país, alberga hasta 5.000 reclusos que son encarcelados por delitos menores, como ver televisión extranjera

A los presos norcoreanos se les obliga a quemar cadáveres y a beber agua contaminada con las cenizas de los presos muertos. Esto es lo que cuentan exprisioneros del campo de concentración de Chongori, donde se hacinan presos encerrados por el régimen de Kim Jong-un por delitos menores, como ver la televisión de Corea del Sur o practicar el cristianismo, según relata el Dailystar.

Los ex prisioneros han compartido algunas de sus escalofriantes experiencias: ratas que roen montones de cadáveres, obligación de quemar a los muertos en una instalación “con olor a sangre y cadáveres podridos o en llamas”, y agua contaminada con cenizas para beber o asearse.

“Después de quemar los cadáveres, apilan las cenizas junto al lugar de la cremación. Cenizas que usan como abono para la agricultura”, cuenta un preso. “Cuando llovía, las cenizas fluyen al río y los presos beben el agua del río y la usan para ducharse”, continúa. En los días de lluvia, cuando la madera se moja, los cuerpos no se queman tan bien", hasta el punto de que el ex prisionero cuenta cómo llegó a tropezarse con los dedos de un pie, sin cuerpo.

El fugitivo, cuya identidad no ha sido revelada, cuenta estos horrores en un informe publicado por el Comité de Derechos Humanos en Corea del Norte (HRNK).

El informe también denuncia que los cuerpos de los prisioneros muertos se amontonan en un almacén antes de la cremación, donde las ratas los roen parcialmente y donde se descomponen. La HRNK utilizó imágenes de satélite para revelar la ubicación del crematorio, los edificios de la prisión y los lugares de trabajo de trabajos forzados. Uno de estos lugares de trabajo es una mina de cobre, que se cree que contamina aún más el agua del río que los presos tienen que beber.

Joseph S. Bermudez, Jr., autor principal del informe, denuncia que "las atrocidades cometidas en todo el vasto sistema de encarcelamiento ilegal de Corea del Norte requiere la atención inmediata de la comunidad internacional”.

En Corea del Norte, se encarcela por prácticas que en buena parte del resto del mundo son habituales: practicar el cristianismo, poseer una Biblia y acceder a información del mundo exterior, en particular a cualquier material de Corea del Sur, como las telenovelas.

El campo de concentración de Chongori, oficialmente llamado Kyo-hwa-so (campo de reeducación) No. 12, se encuentra en la provincia de Hamgyong, en el norte del país.

Hasta 5.000 personas están encarceladas allí, un 60% de ellas por cruzar ilegalmente la frontera, mientras que el otro 40% lo está por delitos como ver televisión extranjera.

Los reclusos son utilizados como mano de obra esclava, las mujeres fabrican pelucas y pestañas postizas y crían ganado, mientras que los hombres fabrican muebles, extraen cobre y procesan el mineral.