Kim Jong Un muestra músculo militar con su mayor misil intercontinental

Durante un desfile por el 75º aniversario del Partido Comunista, el líder norcoreano evita desafiar a EE UU y asegura que no usará su armamento para atacar de manera preventiva

El líder norcoreano, Kim Jong Un, evitó enviar este sábado un mensaje duro contra EE UU durante la celebración de un importante aniversario en el que, por otra parte, el régimen mostró músculo militar exhibiendo su mayor misil intercontinental hasta la fecha.

En el discurso que precedió a un desfile militar organizado en Pionyang con motivo del 75º aniversario del partido único norcoreano, Kim dijo que su país “seguirá fortaleciendo su fuerza militar para auto defensa y disuasión”, aunque aseguró que nunca usará dicha fuerza “para atacar” de manera preventiva.

De hecho, el líder supremo no mencionó directamente a EE UU en toda su alocución, centrada en la pandemia y el resto de desafíos que ha encarado este año el empobrecido país asiático.

Kim ha asegurado una vez más que Corea del Norte no ha detectado un solo caso de covid-19 y agradeció a los norcoreanos el “estar sanos, sin una sola víctima de este malicioso virus”.

No obstante, la pandemia está golpeando duramente la economía del país, que mantiene cerradas sus fronteras a cal y canto desde final de enero, complicando enormemente la entrada de capital extranjero.

El dictador mencionó también las sanciones internacionales impuestas sobre Corea del Norte por sus pruebas de armas y los tres tifones que han golpeado con dureza al país este verano.

En un gesto poco habitual, Kim agradeció entre lágrimas al Ejército su rol en las labores de reconstrucción tras el paso de estas tormentas.

Distención con Corea del Sur

También envió un mensaje a los “queridos compatriotas del Sur” , deseándoles que logren “superar la crisis sanitaria” y que ambos países puedan volver a “darse la mano”.

Las palabras de Kim suponen el primer mensaje público de conciliación hacia Seúl desde que en 2019 Pionyang empezara a endurecer el tono tras el fracaso de una cumbre con EE UU sobre desnuclearización en Hanói.

Y aún así, pese al tono empleado por Kim, Pionyang exhibió en el posterior desfile, celebrado en la madrugada del sábado pero emitido en diferido unas 20 horas más tarde, nuevo armamento de diverso tipo, empezando por un nuevo misil balístico de alcance intercontinental (ICBM).

Este nuevo ICBM tiene una envergadura mayor que la del Hwasong-15, el proyectil de mayor alcance probado por el régimen hasta la fecha, y, según los expertos, es el misil de combustible líquido más grande del mundo.

En las últimas semanas, las imágenes por satélite captadas de los preparativos hacían presagiar que Pionyang mostraría al mundo la “nueva arma estratégica” que Kim Jong Un mencionó en su discurso de Año Nuevo, en el que advirtió a Washington que, sin acuerdo de paz, el plan es seguir perfeccionando los recursos militares del país.

Corea del Norte lleva sin testar un ICBM desde noviembre de 2017 -cuando probó precisamente el Hwasong-15-, tras optar por buscar un acercamiento con EE UU, pero el proceso para acordar un proceso de paz y de desnuclearización lleva estancado desde la cita de Hanói de febrero de 2019.

Entre las novedades exhibidas en el desfile se han contado también unas lanzaderas erectoras móviles (TEL) de gran tamaño transportando el mencionado nuevo misil, aunque de momento se desconoce si se trata de la enésima modificación de unas unidades adquiridas de China en 2012 o de un nuevo desarrollo autóctono o importado.

Pionyang también mostró otro nuevo proyectil de alcance intermedio y combustible sólido (lo que agiliza su despliegue y dificulta su detección en contraste con un proyectil de combustible líquido) aparentemente llamado Pukguksong-4A, además de nuevos sistemas de radar antiaéreos o lanzaderas con tracción de oruga.

Todo ello plantea dudas sobre el cumplimiento de las sanciones -especialmente por parte de China, principal socio comercial de Corea del Norte- impuestas por la ONU como castigo a las pruebas de armas de Pionyang, y con las que se pretende cortar el suministro de materiales y tecnología para el programa nuclear y de misiles norcoreano.