Los tres escollos que amenazan con desatar un Brexit caótico

La UE busca evitar un vecino desleal al otro lado del Canal de la Mancha

A pesar del avance inexorable de las manecillas del reloj, lo cierto es que los tres principales puntos de fricción en las negociaciones sobre la relación futura han registrado avances muy limitados. El negociador europeo, Michel Barnier, ya ha avisado de que será necesario hacer algunas concesiones en la recta final, si Londres también muestra signos de querer llegar a un acuerdo y también cede en otros. Por el momento, resulta difícil saber cómo llegar a un punto medio en los tres grandes frentes de batalla.

La pesca

La UE quiere que los pescadores europeos puedan seguir faenando en las aguas británicas, mientras que Londres tan solo admite un sistema de negociación anual, en una réplica de los acuerdos de pesca que actualmente el club comunitario mantiene con Noruega. A cambio de este acceso sin cortapisas a los caladeros británicos, los Veintisiete prometen seguir comprando las exportaciones de Reino Unido, ya que el consumo interno del país sigue siendo muy bajo y necesita seguir colocando sus productos pesqueros en otros países. Tal y como recuerda un diplomático comunitario, «un pescador sin mercado es un deportista».

Una competencia justa

Los Veintisiete temen que Reino Unido se convierta en un competidor desleal al otro lado del Canal de la Mancha, una suerte de Singapur a pocos kilómetros del territorio comunitario. Para conjurar esta amenaza, los Veintisiete quieren que Reino Unido se comprometa a respetar los estándares medioambientales, sociales, de subvenciones públicas y fiscalidad que rigen en el territorio europeo como condición sine qua non para que las islas sigan accediendo sin restricciones al mercado único. “0 tarifas, 0 cuotas y 0 dumping” sigue siendo el grito de guerra del bloque comunitario.

A pesar de que los Veintisiete transigen con una cierta divergencia normativa en sus acuerdos comerciales con Japón o Canadá, la UE considera que la proximidad geográfica de Reino Unido y sus vínculos económicos con los Veintisiete exigen un control más exhaustivo para evitar abusos. La pandemia de coronavirus y la barra libre otorgada por la Comisión Europea para que cada Estado pueda salir al rescate de sus empresas ha aumentado las divergencias en el mercado común ante los diferentes márgenes de maniobra de los países según la robustez de sus cuentas públicas.

Gobernanza

La amenaza de Reino Unido de incumplir el acuerdo de divorcio ha hecho que este punto haya adquirido mayor trascendencia en las últimas semanas. Bruselas quiere un único mecanismo para vigilar que este nuevo acuerdo internacional se respete, mientras que Reino Unido aboga por una serie de pactos sectoriales. Para los diplomáticos comunitarios, esto aboca a que las relaciones entre la UE y Reino Unido repitan los mismos errores que con Suiza. Según fuentes diplomáticas, el modelo suizo aboca a “convertir el mercadeo en una especie de política”.