Las fotos que revelan que la Operación Gedeón fue una masacre orquestada por el régimen chavista

El Tribunal de La Haya recibe un informe que demuestra ejecuciones extrajudiciales en la supuesta invasión para acabar con Maduro

Criminalistas y médicos forenses venezolanos han investigado durante meses lo que pasó el 3 de mayo de 2019 en el marco de la Operación Gedeón, una supuesta invasión de venezolanos rebeldes en la costa de Macuto, en el estado de La Guaira, para derrocar a Nicolás Maduro. El incidente acabó en una masacre de los seis insurgentes y el mensaje del líder venezolano al mundo de que sus soldados habían vencido una invasión extranjera para derrocarlo y matarlo.

El diputado opositor y presidente del Observatorio Venezolano para la Protección de los Derechos Humanos Wilmer Azuaje estuvo esta semana en La Haya donde entregó a la Fiscalía de la Corte Penal Internacional y al Parlamento Europeo un informe en el que ofrece una versión muy diferente a la que presentó en su día el Gobierno venezolano. En ella se constata que “no existió un enfrentamiento armado”. Dicho documento, que consta de veinte páginas y varios anexos con 164 fotografías periciales tomadas por el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas de Venezuela, sostiene que “las víctimas fueron torturadas y ejecutadas extrajudicialmente” en el contexto de una operación dirigida por el régimen de Maduro.

“Maduro dijo al mundo que fue una incursión extranjera, apoyada por Juan Guaidó y Estados Unidos, pero lo cierto es que fue un montaje que estaba financiado por ellos mismos. Lograron manipular todo, pero cuando han salido a la luz las fotografías y los testimonios todo eso se cae”, asegura Azuaje a LA RAZÓN.

La Operación Gedeón había existido como un plan para desestabilizar al régimen, diseñada por militares desafectos, pero no contaba con el apoyo logístico ni político de la oposición. Uno de los ideólogos de la misma, el capitán Antonio Sequea, fue el militar infiltrado que decidió ejecutar el plan mientras ofrecía información al régimen de Maduro. “Sequea vendió la operación al chavismo y llevó a esos jóvenes al matadero, engañados, sin saber en qué participaban porque no tenían contacto con el exterior”.

Wilmer Azuaje considera claves las declaraciones de Diosdado Cabello, número dos del régimen, en las antes de la operación reconoce que el Gobierno conocía el plan y lo había infiltrado. “Cuando buscamos las grabaciones encontramos una del ministro chavista Jorge Rodríguez en la que dice que ya salían de los campamentos que tenían apostados en las playas de Macuto y que sabían en qué momento iban a llegar las lanchas. Si ellos sabían todo eso, ¿por qué les torturaron y luego los masacraron?”.

Ese día, un enfrentamiento entre las FAES, fuerzas especiales del régimen, con los supuestos invasores terminó con la vida de los seis jóvenes que llegaron vía marítima. "El Gobierno dijo que había nueve muertos, después seis. Conseguimos las fotos originales de la operación, y vimos que todos los cuerpos tenían disparos de doble contacto, de aproximación, a quemarropa. Todos los impactos de bala eran de corto alcance, es decir fueron ejecuciones extrajudiciales”, explica Azuaje a este periódico.

En el informe, que se ha hecho con la colaboración del Gobierno de Colombia y a partir de fotografías periciales suministradas por funcionarios venezolanos que permanecen en el anonimato. se mencionan “heridas en diferentes partes del cuerpo” sufridas por los seis implicados “que pudieron haber sido causadas por el paso de un proyectil de arma de fuego y varias lesiones identificadas como abrasiones y laceraciones, las cuales se produjeron antes de la muerte”.

“Nada concordaba con la realidad”, añade Azuaje. “Modificaron el sitio del suceso, estaba todo amañado. La lancha tenía más de 700 impactos de bala y sin embargo, en las fotos no apareció ningún rastro de sangre. Esas personas traían tambores de gasolina, según el régimen, y esos tambores no presentaban ningún agujero. Hubo una simulación de un hecho punible para decir que existió un enfrentamiento y una invasión”.

La Fiscalía del tribunal internacional debe evaluar ahora si la documentación entregada “se refiere a cuestiones manifiestamente ajenas a la competencia de la corte”, según dijo una fuente judicial consultada por Efe.