Festejan en Chile la quema de dos iglesias históricas en las protestas contra el Gobierno

Las imágenes de la cúpula de la Iglesia San Francisco de Borja en llamas y desplomándose, entre aplausos y vítores de un grupo de manifestantes

¿Qué está pasando en Chile? ¿Qué dimensión están cobrando las protestas contra el Gobierno de Sebastián Piñera? La preocupación en el Ejecutivo está creciendo después de que dos iglesias del centro de Santiago de Chile fueran quemadas este domingo tras la multitudinaria manifestación que congregó a decenas de miles de personas para conmemorar el primer aniversario de ola de protestas, las más graves desde el fin de la dictadura militar (1973-1990).

El primer santuario en arder fue la Iglesia San Francisco de Borja, usado por el cuerpo policial de Carabineros para ceremonias institucionales, y horas más tarde fue la Iglesia de la Asunción, una de las más antiguas de la capital, con más de un siglo y medio de antigüedad. Ambos templos se encuentran en los alrededores de Plaza Italia, el epicentro del llamado “estallido social” y que este domingo fue escenario de una de las concentraciones más masivas en lo que va de año.

El Gobierno respondió que “quemar iglesias es una expresión de brutalidad”. “El rechazo a la violencia debe ser firme y claro por parte de todos los sectores de la ciudadanía”, dijo en rueda de prensa el ministro de Interior, Víctor Pérez.

Las imágenes de la cúpula de la Iglesia San Francisco de Borja en llamas y desplomándose, entre aplausos y vítores de un grupo de manifestantes, se difundieron por las redes sociales.

“A siete días del plebiscito, el Gobierno reitera su voluntad de que todas las diferencias de los chilenos las resolvamos a través de los mecanismos democráticos”, indicó Pérez, en referencia al plebiscito sobre una Constitución que se celebrará el 25 de octubre y que fue convocado como una salida institucional a la crisis social.

El presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, el obispo Santiago Silva, pidió por su parte en un comunicado “que la violencia no intimide el anhelo de justicia para Chile” y afirmó que en las democracias los ciudadanos se expresan a través del voto libre y “no bajo las presiones del terror y la fuerza”.

Los templos incendiados se encuentran en los alrededores de Plaza Italia. En las cercanías de la rotonda, bautizada por los manifestantes como “Plaza Dignidad”, se prendieron algunas barricadas y fueron saqueados además varios comercios. También hubo incidentes en la periferia capitalina y en grandes ciudades como Antofagasta (norte).

Los desmanes, que comenzaron al caer la tarde, ensombrecieron una jornada que transcurrió desde temprano y durante horas en un ambiente muy festivo y familiar, con decenas de miles de personas blandiendo banderas y pancartas a favor de una mayor igualdad social.

El 18 de octubre del año pasado estallaron en Chile las revueltas más graves desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), con una treintena de muertos y miles de heridos, y que estuvieron algunos meses suspendidas por la pandemia. “Sabemos que los grupos violentos van a tratar de seguir actuando y los vamos a enfrentar”, alertó Pérez.

El cuerpo policial de Carabineros, que está muy cuestionado por uso excesivo de la fuerza pero que este domingo cambió de estrategia y estuvo la mayor parte del tiempo replegado, dijo de que al menos 18 agentes resultaron lesionados en distintos puntos de la capital, pero no informó del número de detenidos.

La institución está en el punto de mira por su crudeza en la represión de las marchas, que dejaron una treintena de muertos y miles de heridos, y diversos organismos internacionales, como la ONU, les han acusado de haber cometido violaciones a los derechos humanos. Según la Fiscalía, hay más de 4.600 causas abiertas contra ellos.

Mientras tanto el presidente chileno Piñera, quien pasó todo el día en su residencia, se trasladó en horas de la tarde al Palacio de La Moneda -sede del Gobierno- para monitorear los incidentes.

Jóvenes, adultos mayores, colectivos sociales y familias enteras se acercaron desde tempranas horas a la plaza, blandiendo banderas y pancartas a favor de una mayor igualdad social y coreando la frase que se ha convertido en el lema de las revueltas: “¡Chile despertó!”. También hubo concentraciones en ciudades como Valparaíso, Viña del Mar, Antofagasta y Concepción.

Las concentraciones por el aniversario se celebran a una semana de que más de 14,5 millones de chilenos decidan en un histórico plebiscito si quieren reemplazar la actual Constitución, heredada de la dictadura y vista como el origen de las desigualdades que aquejan al país.

El plebiscito, que iba a celebrarse en abril pero fue aplazado por la pandemia, busca descomprimir la tensión en un país muy polarizado, que hasta el año pasado estaba considerado el más estable de Latinoamérica. EFE