El cambio de embajador en Caracas precipitó la salida de Leopoldo López

La planificación de la escalada se hizo durante meses pero se aceleró después de que el Gobierno de Sánchez anunciara el relevo de Jesús Silva al frente de la legación

Pocos lo sabían. Como toda operación de extracción de un preso político, la discreción era una máxima. Conocida la salida de Leopoldo López de la residencia del embajador de España en Caracas, la mañana del sábado, donde permanecía como «huésped» a resguardo de las fuerzas represoras del régimen de Nicolás Maduro, comenzaron a fluir las informaciones.

Planificar la escapada llevó varios meses, pero el plan pasó a ser prioritario, según personas cercanas a su partido Voluntad Popular, cuando se anunció hace un mes que Moncloa cambiaría al embajador Jesús Silva, después de tres años de servicio en Venezuela. Juan Fernández Trigo, hasta ahora representante español en La Habana, aún no ha tomado el cargo en Caracas, para lo cual debe contar con el placet de Nicolás Maduro, a quien España no reconoce como presidente legítimo del país.

«Allí entró una negociación. Maduro ha buscado tener canales con los europeos. Arreaza (Jorge, el canciller) ha tenido reuniones con Jesús Silva antes. Conversaciones hay. Allí se pudo haber planteado ese intercambio: sacar a Leopoldo para permitir que llegue el nuevo embajador. Es una manera de empezar una nueva página en las relaciones», dijo a LA RAZÓN un informante desde el ministerio de Exteriores venezolano.

Fuentes del partido Voluntad Popular aseveran que López salió de Caracas vía Apure, un estado fronterizo con Colombia. Desde allí cruzó al país vecino hasta llegar a Cúcuta y tomar un vuelo que lo llevó a Bogotá. En esa capital tomó otro avión con ruta a Barranquilla para enlazar luego con Miami. Otras fuentes intercambian Barraquilla por Aruba. Desde Miami, tomó vuelo al Aeropuerto de Barajas.

El embajador español en Caracas Jesús Silva
El embajador español en Caracas Jesús SilvaMarco BelloREUTERS

Leopoldo López no tiene pasaporte, pues el suyo nunca pudo ser renovado, y tiene condena judicial que le impide salir del país. La residencia oficial española está ubicada en el exclusivo Country Club, bajo severa vigilancia policial desde 2019 por parte del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin). Hace meses, Diosdado Cabello, el número dos del chavismo, dijo en televisión que tenía hasta fotografías de quién entraba y salía del recinto diplomático, confirmando un estado de sitio impuesto en el lugar.

Cabello acusó ahora a Silva de ayudar a López a huir del país. «Te garantizo que el embajador lo acompañó hasta la puerta», dijo en declaraciones públicas este domingo. Entretanto, el embajador del gobierno interino de Juan Guaidó en Madrid, Antonio Ecarri, agradeció a España por haber mantenido a salvo a López.

La embajada española en Caracas ha optado por el silencio. Las comunicaciones han sido asumidas por el Ministerio de Exteriores español, que emitió un comunicado ratificando que la decisión de López de partir fue «personal y voluntaria». El documento ratifica que España aboga por una negociación política en Venezuela que produzca unas elecciones presidenciales y parlamentarias con garantías democráticas.

Queda pendiente ver el papel que cumplirá ahora Leopoldo López, coordinador del Centro de Gobierno del interinato de Guaidó, y de quien se afirma que controla los hilos de esa presidencia encargada desde tras bambalinas, al haber sido él quien diseñó la ruta política que hoy atraviesa la oposición venezolana encabezada por Juan Guaidó, militante de su partido.

De nuevo López podrá hablar públicamente y desde el escenario internacional aumentar la presión sobre el régimen de Maduro. «En los próximos días ampliaremos en detalle las acciones que nos proponemos realizar», escribió en Twitter. «Pópez podrá asumir e impulsar medidas y acciones necesarias para alcanzar nuestra libertad, sin las restricciones políticas, comunicacionales, legales y diplomáticas que su antigua condición le obligaban», dijo el gobierno interino en un comunicado.

«Es posible que la tarea que se está planteando para sí mismo tenga que ver con la articulación del exilio», opina Carmen Beatriz Fernández, experta venezolana en estrategia política y profesora invitada en la Universidad de Navarra.

Entretanto, el régimen de Maduro ha encarcelado a Nubia Campos, quien se encargaba de llevar comida a Leopoldo López hasta la embajada. Hipertensa y residente de un sector popular, fue detenida el sábado en la noche, así como también un vigilante de la residencia oficial. A juicio de Fernández, arremeter contra la cocinera de López en Caracas puede estar siendo usado por Maduro «para demostrar su dureza, ante sus propias huestes», aunque advierte otra posibilidad: que sea evidencia del archipiélago de poderes autónomos que soportan al chavismo. «Hay quienes negocian y hay quienes temen ser negociados».

El Gobierno español condenó «las detenciones de personal laboral de su embajada así como los registros producidos en domicilios de personal adscrito a la misma actos que suponen un incumplimiento de las obligaciones contenidas en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas».

En respuesta a España, el ministro de Exteriores venezolano, Jorge Arreaza, dijo en un tuit que “Venezuela denuncia la flagrante violación integral de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas por parte del Gobierno del Reino de España, al facilitar, con notable complicidad, la fuga del terrorista Leopoldo López. Las investigaciones están en curso”.

Mientras tanto, este domingo se ha confirmado mediante fuentes familiares que Leopoldo López está reunido con su esposa Lilian Tintori y sus tres hijos en Madrid, como luego mostró el mismo dirigente político al publicar una fotografía del reencuentro en su cuenta de Instagram. La imagen fue compartida con periodistas antes de su publicación.

Leopoldo López llevaba más de año y medio sin ver a su familia. Su esposa e hijos viajaron a Madrid y él escapó de su arresto domiciliario al que estaba sometido desde 2017 cuando se le otorgó una medida humanitaria que cambió su reclusión desde la cárcel militar donde estuvo preso desde 2014.

El 30 de abril de 2019, en medio de un intento de alzamiento militar, López salió de su residencia, participó de eventos de calle y luego buscó refugio en la residencia oficial del embajador de España en Caracas, donde fue recibido como huésped.