Las protestas por los cierres se extienden por toda Italia

Disturbios en Milán y Turín, donde los manifestantes se enfrentaron con la Policía y rompieron escaparates. Cines, teatros, salas de concierto, congresos, piscinas y gimnasios permanecerán cerrados hasta el 24 de noviembre

Contenedores incendiados en los disturbios de anoche en el centro de Turín
Contenedores incendiados en los disturbios de anoche en el centro de TurínDPA vía Europa Press DPA vía Europa Press

El Gobierno italiano afronta hoy protestas en varios puntos del país de los sectores más perjudicados por los últimos cierres decretados para contener la pandemia, como el de la restauración, la cultura, los gimnasios o los taxis.

El primer ministro, Giuseppe Conte, se ha reunido este martes con representantes sindicales y les reclamó comprensión en un momento tan delicado, en el que el país trata de capear una segunda oleada de coronavirus que deja cada día en torno a 20.000 nuevos contagios.

“El Gobierno asume su responsabilidad y es justo que su acción sea criticada, pero si perdemos de vista el objetivo de marchar todos juntos en la misma dirección para salir de la pandemia corremos el riesgo de agravar la situación”, declaró Conte, según la prensa.

El último decreto establece desde ayer y hasta el 24 de noviembre el cierre de cines, teatros, salas de concierto, congresos, piscinas o gimnasios, así como la prohibición de abrir más tarde de las seis de la tarde a bares y restaurantes, entre otras cosas.

Aunque el Gobierno ha asegurado subvenciones y ayudas económicas a los sectores más damnificados, que serán aprobadas previsiblemente en el Consejo de Ministros, las nuevas restricciones han encendido los ánimos de muchos establecimientos que han tenido que echar el cierre después de adecuar sus instalaciones a los protocolos sanitarios y que viven una difícil situación financiera.

En Nápoles, capital de una de las regiones más afectadas por esta segunda oleada, Campania (sur), un centenar de taxistas entraron con sus vehículos en la plaza del Plebiscito para protestar contra el cierre de los bares y restaurantes, que ciertamente les afecta.

En Roma también se han manifestado los trabajadores de gimnasios frente al Panteón de Agripa y reprocharon a Conte que les haya considerado “actividades superfluas que pueden generar riesgos”.

Los dueños de restaurantes han protestado también por todo el país, especialmente en Milán (norte), la ciudad más afectada por el virus, y ayer se congregaron ante la delegación del Gobierno para exigir ayudas inmediatas que salven sus negocios de la quiebra.

En Pesaro (norte) noventa personas desobedecieron el decreto y se juntaron para cenar en un restaurante del centro de la ciudad para protestar contra estas disposiciones, aunque fueron desalojadas por las autoridades y podrían afrontar multas u otras sanciones.

Numerosas críticas han llegado también desde el mundo de la cultura, pues consideran que los cines y los teatros no representan un riesgo de contagio, una reivindicación liderada por figuras como el director de orquesta Riccardo Muti o el cocinero Massimo Bottura.

Mientras que las protestas de los sectores más perjudicados por esta situación son cívicas y a la luz del sol, al caer la noche en los últimos días se han registrado fuertes disturbios.

Anoche en ciudades como Milán o Turín (norte) se vivieron escenas de guerrilla urbana cuando grupos de manifestantes se enfrentaron con la policía y rompieron escaparates de tiendas supuestamente para protestar también contra los cierres.

Los disturbios han concluido con decenas de detenciones y se está investigando la posibilidad de que las escenas de violencia se hayan producido por la infiltración de grupos neofascistas y ultras, como ocurrió el fin de semana en Roma. Los empresarios que se manifiestan pacíficamente por todo el país se han desvinculado de estos episodios de violencia.

Discrepancias en el Gobierno

Pero los ataques a Conte no solo vienen de la calle, sino también desde dentro de los palacios de poder de Roma. Uno de sus socios en el Gobierno, el ex primer ministro Matteo Renzi, líder del partido Italia Viva, ha avanzado que pedirá la modificación del decreto de cierres.

El político aprueba “renunciar a muchas libertades por el virus”, pero no ve con buenos ojos el cierre de los espacios de cultura como cines y teatros o de los gimnasios y propone que los restaurantes y los bares puedan abrir hasta las diez de la noche como en Alto Adige (norte).

En el Partido Democrático (centro izquierda), socio de Gobierno del antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5E), tachan de “irresponsable” la postura de Renzi, socio y bisagra de la misma coalición.

Desde la oposición, el líder de la ultraderechista Liga, Matteo Salvini, ha aplaudido las palabras de Renzi y ha reprochado que “cerrar teatros, gimnasios, cines, piscinas, bares y restaurantes no reduce los contagios, sino que provocará el hambre a millones de trabajadores”.