El grupo conspiratorio QAnon y Black Lives Matter entran en el Congreso de EE UU

Qanon sitúa a Trump como último bastión frente una camarilla de pedófilos asociados al Partido Demócrata

El Congreso de EE.UU. contará a partir de enero con su primera congresista que se adhiere abiertamente al movimiento QAnon, que promueve teorías de la conspiración, y con la primera activista de “Black Lives Matter” que llega a legisladora a nivel federal, confirmaron este miércoles las proyecciones de los medios.

Al ganar un escaño para la Cámara Baja por Georgia, la republicana Marjorie Taylor Greene se convirtió en la primera legisladora estadounidense que ha declarado su fe en QAnon, un grupo formado en foros de Internet y que ha sido etiquetado por el FBI como potencial amenaza de terrorismo doméstico.

Los seguidores de ese movimiento, que ha florecido gracias a las redes sociales, creen que el mundo está dirigido por una organización de pedófilos satánicos que, entre otras cosas, conspiran para derrocar al presidente Donald Trump.

El propio Trump ha evitado disputar las teorías de la conspiración de QAnon, al afirmar que lo importante es que él “les gusta muchísimo” a los seguidores de ese movimiento.

La victoria de Taylor Greene se esperaba porque competía sin rivales en uno de los distritos más conservadores del país, pero es notable por ser la única de la veintena de seguidores de QAnon que tenía opciones reales de llegar al Congreso.

La congresista electa, de 46 años, recibió además críticas tras publicarse unos vídeos en los que parecía argumentar que los musulmanes no deberían poder trabajar en el Gobierno de EE.UU., además de comparar al movimiento “Black Lives Matter” (“Las vidas negras importan”) con el grupo supremacista blanco Ku Klux Klan.

Mientras, la demócrata Cori Bush se convirtió en la primera activista de “Black Lives Matter” que llega al Congreso federal, después de un año marcado por las protestas encabezadas por ese grupo contra el racismo y la brutalidad policial.

Bush, una enfermera de 44 años, hizo además historia como la primera mujer negra que representa al estado de Misuri en el Congreso, y se enmarca en el ala izquierdista del Partido Demócrata, como las integrantes de la llamada “Brigada” a la que pertenece Alexandria Ocasio-Cortez.

Las dos ganadoras formaron parte de un récord de 318 mujeres que compitieron este año por escaños en la Cámara de Representantes o el Senado federal, de las cuales 117 eran mujeres de raza no blanca.

En Nueva York, el demócrata Ritchie Torres hizo historia al ser elegido como el primer miembro del Congreso negro, con raíces latinas y abiertamente gay; un hito que dedicó a su comunidad en el Bronx.

“El Bronx es mi hogar, es el que me hizo quien soy y es por lo que lucharé en el Congreso. Agradezco a los votantes desde el fondo de mi corazón por la confianza que han depositado en mí”, señaló Torres.

Otro candidato demócrata del mismo estado, Mondaire Jones, podría compartir con él la marca de los primeros congresistas negros abiertamente homosexuales, a falta de que terminara el recuento en su estado, que mostraba una contienda muy ajustada con la candidata republicana Maureen McArdle Shulman.

En Texas, la victoria del republicano Ronny Jackson, que ganó un asiento en la Cámara de Representantes, llamó la atención porque ese político fue el médico oficial de Trump en la Casa Blanca al comienzo de su mandato.

Las afirmaciones de Jackson de que Trump tenía “unos genes increíblemente buenos” generaron burlas en internet por su carácter hiperbólico, pero parecieron reforzar su relación con el presidente, que luego le nominó como secretario de Veteranos. EFE