Las armas que llevaba el terrorista de Viena cuestan en el mercado negro entre 1.500 y 2.000 euros

El autor de los atentados trató de comprar munición en Eslovaquia este verano

Las armas que utilizó el terrorista del Estado Islámico, Kujtim Fejzulai, alias Abu Dujana al-Albani, en los atentados de Viena, cuestan en el mercado negro entre 1.500 y 2.000 euros, según expertos en la materia consultados por LA RAZÓN.

Un fusil de asalto Kalashnikov se puede obtener por unos 600 euros; y la pistola, al ser un arma corta que se puede llevar oculta, está más valorada. Su precio, según la marca, calibre y estado, puede rondar entre los 1.000 o los 1.200 euros.

La incógnita, en cuya resolución trabajan las Fuerzas de seguridad de Austria, es la de saber cómo el asesino consiguió hacer con las armas que –en eso hay pocas dudas—provienen del mercado negro que tiene su ámbito de actuación en países como Rumanía, Chequia, Hungría y otros.

Todo parece indicar, dada la rapidez con que el Estado Islámico asumió la autoría de los atentados y distribuyó un vídeo con un mensaje del autor, que Fejzulai contó con algún tipo de apoyo de las infraestructuras que el banda yihadista  pueda tener en Europa.

Individuos pertenecientes a dicha infraestructura serían los que facilitaron al terrorista las armas y le dieron la orden de atacar sin un objetivo concreto, con la finalidad de causar el terror entre la población.

Uno de estos individuos debió ser el que acompañó este verano al terrorista hasta Eslovaquia, donde pensaba comprar munición, según se ha sabido ahora. El ministro del Interior de Austria, Karl Nehammer, ha admitido que hubo fallos internos de comunicación sobre una información recibida en julio que debería haber alertado sobre el autor de los atentados.

Los servicios secretos eslovacos informaron a sus colegas austríacos sobre un intento de compra de munición por parte de Fejzulai. La información llegó a la Agencia Federal para la Protección de la Constitución y la Lucha Antiterrorista (BVT), pero “es obvio que en los pasos siguientes algo salió mal, hubo fallos en la comunicación” entre las diversas autoridades competentes, reconoció el ministro.

Existen precedentes en que ha sido el propio terrorista el que ha adquirido los materiales con los que iba a atentar. Es el caso de las acciones criminales perpetradas en París contra el semanario Charlie Hebdó, una policía municipal y un supermercado judío. Uno de los autores, Amedy Coulibaly, se las compró a un traficante de armas belgas en la localidad de Charleroi. Pagó por ellas unos 5.000 euros y le fueron entregadas en la estación de Midi de Bruselas.