El coronavirus no alteró el voto republicano

Texas, Florida y Ohio, a la cabeza de contagios de covid-19, eligieron masivamente al presidente norteamericano

Vista aérea de coches haciendo fila para un test de covid-19 en Madison, WisconsinBING GUANREUTERS

«En los falsos medios de comunicación, todo es covid, covid, covid», dijo con retintín el presidente Donald Trump durante un mitin en Omaha, Nebraska, la semana pasada. «Yo lo tuve y aquí estoy ¿verdad?», añadió el mandatario en uno de sus multitudinarios actos de campaña sin distancia de seguridad ni mascarillas. Al presidente le gustó tanto su expresión que después tuiteó «hasta el 4 de noviembre, lo único que los falsos medios van a cubrir es covid, covid, covid».

Lo cierto es que en plena vorágine por conocer los resultados oficiales de las elecciones presidenciales, la pandemia ha pasado a un segundo o tercer plano mediático. Ayer se pasó por alto que Estados Unidos llegaba a una cifra récord de nuevos contagios, superando los 107.000 infectados en las últimas 24 horas. Sin embargo, en el país más afectado por la pandemia de coronavirus, con más de 9 millones de contagios y 230.000 fallecidos, a diario se ven protestas, aglomeraciones e, incluso aquí en Miami, fiestas sin mascarillas. Mientras se tenga una copa en la mano...

Por lo que ayer no sorprendió que en el Estado de Florida se registrara una nueva escalada de casos, superando los 4.000 en un sólo día. En total, ya son 821.000 los contagios y 16.921 las muertes, 32 en las últimas 24 horas. Uno pensaría que estas elecciones podrían haber sido un plebiscito sobre la gestión de la pandemia. Pero en muchos de los Estados más sacudidos por el SARS-CoV-2, la victoria ha sido para el propio presidente Donald Trump.

Se podría decir que la primera ola afectó a los estados azules, con Nueva York a la cabeza, mientras que la segunda ola, golpeó más fuerte a los estados rojos. Y parece que la tercera ola ha sido para los llamados «estados bisagra», donde las campañas han echado toda la carne en el asador y dedicado miles de millones de dólares, tiempo y recursos.

Según un estudio del prestigioso Pew Research Center, ocho de cada diez simpatizantes de Biden (el 82%) el tema del coronavirus le parecía muy importante a la hora de votar. Una cifra que contrasta ampliamente con la de los votantes de Trump. Sólo a un 24% le preocupaba. Incluso desde agosto, los fieles a Trump que veían el coronavirus como algo muy importante a la hora de decidir el voto descendieron 15 puntos porcentuales. Una cifra que no ha cambiado entre los simpatizantes de Biden. Y así se ha reflejado en los resultados del 3 de noviembre.

Los entusiastas de Trump no creen en la gravedad del coronavirus. Sienten que las medidas sanitarias les arrebatan su libertad por lo que no dudan en ir sin mascarilla a un abarrotado acto de campaña del presidente durante más de cuatro horas. Nada qué ver con un mitin demócrata, más parecidos a un cine de verano y al que sólo pueden acceder tres personas por coche.

Tatiana, de origen cubano y voluntaria en las elecciones, es de las pocas personas entrevistadas por este diario que han votado por el presidente y a su vez les importaba la pandemia. Ella ya tuvo coronavirus en julio (en pleno pico en Florida) y su nuera estuvo más de un mes enferma. No pudo ir a trabajar, lo que supuso una faena económica para esos días. En su papeleta anticipada marcó a Donald Trump, pero al menos pide a Lilian, su compañera en la biblioteca John F. Kennedy en Hialeah, que no responda que la covid-19 no existe y que con unas vitaminas es suficiente para prevenirlo.

Para tener una idea de la relación entre los negacionistas y el trumpismo, el mismo grupo de acción llamado Women for America First (Mujeres por América primero) que organizó protestas contra las restricciones de coronavirus y apoyó al presidente durante el proceso de «impeachment», han creado el llamado «Stop the Steal» (Frenad el robo). Con retórica violenta, claman que los demócratas han robado esta elección y ayer pidieron «botas sobre el terreno para proteger la integridad del voto». Facebook informó que cada diez segundos sumaba 1.000 nuevos miembros y en menos de un día había llegado a las 365.000 seguidores. Al no cumplir con las normas, la compañía ha cerrado la cuenta, pero se están congregando en lugares como Nevada o Pensilvania.

Simpatizantes del grupo "Frenad el robo de Biden" en Miami, FloridaCRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICHEFE

Los rebrotes no han importado a lo largo de varios importantes Estados. Texas, con un aumento del 36% de los casos desde el 15 de septiembre hasta el 27 de octubre y un 23% más de muertes ha votado por Donald Trump. Al igual que Iowa, Estado con un 94% más de contagios de covid-19 y una subida del 34% en el número de fallecidos en los últimos días. Ohio también se tornó rojo, a pesar de que los contagios de coronavirus se han incrementado en un 122% y un 16% los decesos.

Incidencia COVID EE UUJosé Luis Montoro

En Pensilvania, Estado bisagra en el que, al cierre de esta edición no se han contabilizado todos los votos y que Trump tiene todas sus esperanzas en él, los contagios de casos de covid-19 subieron un 119%, las muertes, un 10%.

En Wisconsin y Michigan, los otros dos estados bisagra del cinturón de óxido, la pandemia sí parece haber sido relevante a la hora de modificar los votos. Estos dos estados que en 2016 fueron rojos y Trump necesitaba para repetir su victoria, se han vuelto azules. En los últimos días el aumento de casos en Michigan ha sido del 156% mientras que los fallecidos por covid-19 han aumentado un 9%. En cuanto a Wisconsin, los casos han subido un 208% y los fallecimientos un 47%. Algunos expertos incluso culpan a algunos de los multitudinarios actos de campaña de ser los culpables de este aumento de contagios. Finalmente, Biden se ha hecho con la victoria.