Primeros pasos de Biden para resetear las relaciones con Europa

Merkel insta al presidente electo de EE UU a trabajar juntos ante los retos globales. Johnson, aliado de Trump, lucha por mantener la «relación especial»

El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, ha telefoneado hoy a varios líderes europeosJONATHAN ERNSTREUTERS

La canciller Angela Merkel telefoneó este martes a Joe Biden para felicitarlo por su victoria y le prometió «una estrecha colaboración, basada en la confianza». La canciller y el «presidente estadounidense electo se pusieron de acuerdo sobre el hecho de que la colaboración transatlántica revista una gran importancia teniendo en cuenta los numerosos desafíos mundiales», indicó el portavoz de la canciller, Steffen Seibert, en un comunicado.

Asimismo, Merkel transmitió sus felicitaciones a la vicepresidenta Kamala Harris, la primera mujer que asumirá ese cargo, y le expresó su «confianza» en una provechosa relación. Incluso sin Donald Trump, las relaciones germano-estadounidenses seguirán siendo complicadas, aunque el hecho de que Biden asuma el cargo a partir de enero ha traído alivio no solo a la canciller –que encara la recta final de su mandato–, sino también a sus posibles sucesores.

Todos los analistas alemanes coinciden en que la confiabilidad, los valores compartidos y las convicciones en los tratos entre Berlín y Washington volverán una vez más a su cauce, aunque quienquiera que suceda a Merkel en la Cancillería tras las elecciones del próximo año tendrá más dificultades con la nueva Administración estadounidense. Después de todo, Biden ya es el cuarto presidente de EE UU bajo el mandato de Merkel y ella conoce bien al mandatario demócrata de la época, Barack Obama. Hasta ahora, las relaciones bilaterales entre la líder alemana y el presidente saliente fueron siempre tensas, marcadas por las salidas de tono del magnate estadounidense y pese a los repetidos esfuerzos de Merkel por mantener la armonía bilateral.

Merkel ya mandó un primer mensaje de enhorabuena a Biden el sábado, poco después de conocerse que había sido elegido como nuevo presidente de Estados Unidos. Un proceder que, hasta el momento, es inusual en la canciller, quien normalmente espera a los datos oficiales para felicitar al vencedor de unas elecciones.

Además, la jefa del Gobierno alemán hizo una declaración institucional el pasado lunes en la que de nuevo felicitó a Biden y a Harris, al tiempo que expresaba su convicción de que EE UU y la Unión Europea «deben estar juntos» en las luchas contra la covid-19 y el calentamiento global. «EE UU y Alemania, como parte de la Unión Europea, deben estar juntos para superar los grandes retos de nuestro tiempo», aseguró en su declaración. Se refirió asimismo la canciller, quien en ningún momento mencionó al aún presidente Trump, a los «valores fundamentales» que comparten EE UU y Europa, como el individuo, la democracia y la libertad.

De Harris, subrayó Merkel que, como primera mujer vicepresidenta de EE UU e «hija de inmigrantes», es una «inspiración y un ejemplo» de las «posibilidades» que ofrece Estados Unidos.

Desde París, el Elíseo confirmaba que Macron y Biden hablaron durante unos diez minutos a primera hora de la tarde. Una pequeña toma de contacto en la que el mandatario francés habría felicitado al recién elegido presidente estadounidense y habría manifestado «su voluntad para trabajar juntos en asuntos contemporáneos como el clima, salud, lucha contra el terrorismo o defensa de los derechos fundamentales», según ha comunicado de la Presidencia francesa.

Macron, que llegó al poder en 2017, nunca se ha encontrado con Biden, cuya época de vicepresidente con Obama terminó justo antes de la elección del francés. Para el francés, el retorno de Estados Unidos al Acuerdo de París sobre cambio climático es un asunto fundamental después de que Trump sacara al país del tratado ambiental. Como la mayoría de los otros dirigentes europeos, Macron ya había felicitado el mismo sábado a Biden pidiendo actuar «juntos» para «enfrentar los desafíos actuales».La amistad «especial» que surgió entre ambos líderes durante los primeros pasos de Trump y su primera visita a París dejó luego paso a fuertes desencuentros entre los dos presidentes.

Reino Unido

Biden, que siempre se ha sentido orgulloso de la herencia irlandesa por parte de madre, nunca vio con buenos ojos el Brexit y en su momento se refirió a Boris Johnson como un clon de Trump. Tras su victoria en las presidenciales del 3-N, había muchas preguntas sobre cómo quedarían la «relación especial» entre Reino Unido y Estados Unidos.

La máquina diplomática de Downing Street llevaba días trabajando a su máximo rendimiento para limar cualquier aspereza. Y finalmente Johnson mantuvo ayer la esperada llamada con el presidente electo para felicitarle por su victoria y abordar las «prioridades compartidas». «Espero fortalecer la cooperación entre nuestros países», expresó en Twitter el «premier», que recalcó su voluntad de colaborar con EE UU para «luchar contra el cambio climático, promover la democracia y recuperarse con fuerza de la pandemia».

Salvo con Trump –que todo saltó por los aires y no le importó humillar a Theresa May– históricamente la primera llamada a Europa que siempre hace el presidente electo de EE UU ha sido al inquilino de Downing Street.

Minutos antes del anuncio de Johnson, el primer ministro irlandés informó en Twitter de que había mantenido una «positiva» conversación telefónica con el presidente electo estadounidense en un mensaje que, no obstante, borró poco después. Según publicaron medios locales, el tuit del jefe del Gobierno de Dublín decía: «Acabo de tener una llamada de teléfono muy positiva con el presidente electo de Estados Unidos @Joe Biden». Fuentes oficiales aclararon después que están preparando una conversación telefónica entre los dos líderes, pero insistieron en que aún no se ha producido, al tiempo que explicaron que el tuit apareció por error.

Sea como fuere, está ya asumido que, a diferencia de Trump, el demócrata no quiere que Europa se desmorone. Por lo tanto, se da por hecho que estará muy pendiente de la reelección de Macron en 2022 o el futuro que depara a Berlín tras la incógnita aún no resuelta del sucesor de Merkel en las elecciones de 2021.