Perú tumba a su presidente interino Manuel Merino

Tras seis días de protestas y crisis política, los peruanos derrocan al sustituto de Martín Vizcarra. La Fiscalía investiga las dos muertes violentas durante la represión del sábado

Ciudadanos celebran la renuncia de Manuel Merino a la Presidencia peruana en LimaAldair MejíaEFE

El Gobierno transitorio de Manuel Merino en Perú nació en medio de las protestas ciudadanas, que no amainaron y terminaron por lograr tras seis días de intensa presión en las calles su renuncia, que llegó tras la muerte de dos manifestantes y un centenar de heridos en la última movilización en Lima el sábado por la noche. La grave crisis política en Perú comenzó a orientarse hacia este trágico desenlace desde septiembre pasado, cuando el Congreso intentó destituir al presidente Martín Vizcarra por primera vez.

Merino anunció ayer su dimisión irrevocable del cargo, al que accedió el 9 de noviembre tras la destitución por corrupción de Vizcarra. La dimisión se produjo en medio de intensas protestas en todo el país. «Quiero hacer de conocimiento que presento mi renuncia irrevocable al cargo del presidente de la República e invoco a la paz y la unidad de todos los peruanos», indicó Merino en un discurso a la nación. En su intervención, mencionó la dimisión presentada por más de una docena de sus ministros, pero señaló que se mantendrán en sus cargos para garantizar la continuidad institucional, «hasta que la incertidumbre que actualmente vivimos se pueda resolver».

«Sé que muchos peruanas y peruanos están hastiados de los vaivenes de la clase política», reconoció a la vez que hizo un llamamiento a la unión. «Es tiempo de paz y unidad», apuntó.

Merino dio su pésame por los fallecidos y heridos en las protestas. «Todo el Perú está de luto (...). Estos sucesos deben ser profundamente investigados por las instancias correspondientes para determinar todas las responsabilidades», añadió. La dimisión de Merino ha sido celebrada en las calles de las principales ciudades de Perú, como Lima o Cuzco, donde los manifestantes incluso han demandado la dimisión de todos los miembros del Congreso por considerarlos implicados en la corrupción.

Al cierre de esta edición, el Congreso estaba reunido para nombrar una nueva mesa directiva, ya que conforme a la Constitución peruana será el presidente del Congreso el que asumirá el cargo presidencial de forma interina. Como fórmula alternativa, el Congreso puede elegir al encargado de asumir las funciones presidenciales.

Lo cierto es que los jóvenes peruanos llevan en las calles desde el lunes pasado, en protesta por la destitución del ex presidente Vizcarra a principios de semana a manos del Parlamento, bajo señalamientos de haber cobrado elevados sobornos mientras era gobernador regional. Los manifestantes cuestionan el proceso de destitución promovido por quien era el presidente del Congreso, Manuel Merino.

Desde que la salida de Vizcarra se hizo efectiva el pasado lunes, miles de jóvenes ocuparon las calles de la capital Lima y de otras ciudades del país para quejarse de su clase política. Muchos no son seguidores de Vizcarra, pero consideran que lo sucedido se debe a un juego de interés que traerá más inestabilidad a Perú. Vizcarra fue acusado sin pruebas definitivas de cobrar más de 630.000 dólares en sobornos hace seis años mientras se desempeñaba en la política regional y el parlamento utilizó esta circunstancia para destituirlo por «incapacidad moral permanente», un argumento legal que no convence a los manifestantes.

Se trata de la peor crisis política en el país en dos décadas. La presión contra Merino se hizo más acuciante ayer tras la dimisión de buena parte de los miembros de su gabinete ministerial y después de que las protestas multitudinarias del sábado por la noche dejasen dos muertos, cuarenta desaparecidos y casi 100 heridos. Y es que al menos 13 de 19 ministros del gabinete de Merino renunciaron y el presidente del Congreso sesionó de emergencia con la junta de portavoces de los partidos para presionar a la dimisión de Merino.

Un punto de inflexión fueron los muertos. La seguridad social peruana confirmó dos muertes por «proyectiles de armas de fuego». Según recoge la agencia AP, Jack Pintado, de 22 años, recibió 11 impactos en el cráneo, rostro, tórax y genitales, mientras Jordan Sotelo, de 24 años, cuatro heridas en el tórax «a la altura del corazón». La Fiscalía de Perú investiga las muertes ambos jóvenes estudiantes en el contexto de «graves violaciones a los derechos humanos» durante la represión que lanzó la Policía el sábado en Lima contra las masivas manifestaciones en rechazo al Gobierno que presidió Merino. El Ministerio Público informó que abrió una investigación «en contra de los que resulten responsables del delito de homicidio en agravio de Inti Sotelo y Jack Pintado y otros, en el contexto de graves violaciones a los derechos humanos».

El sentir general en las calles es que Vizcarra debe ser investigado, pero no hay justificación para terminar abruptamente su mandato, que debía durar hasta el verano de 2021. El viernes una juez le prohibió abandonar el país durante al menos 18 meses mientras las autoridades investigan estos señalamientos de corrupción.

Un día antes se producían las protestas más multitudinarias y violentas, reprimidas con fuerza por la Policía. Los manifestantes llegaron al Parlamento y al palacio presidencial a grito de «Fuera Merino» y «Merino, el pueblo te repudia» mientras la Policía antimotines formaba una barrera para impedir el paso. En ese momento varias personas comenzaron a lanzar piedras y botellas de plástico a la Policía, que de inmediato respondió disparando gases lacrimógenos y perdigones. Tres manifestantes, todos menores de 27 años, fueron heridos con arma de fuego y uno de ellos recibió el impacto de un perdigón en el ojo.