La retirada de tropas de Afganistán “será como la humillante salida de Estados Unidos de Saigón”

Malestar entre las filas republicanas y en la OTAN por el anuncio de la retirada de soldados de Irán y Afganistán

Un marine de EEUU en AfganistánGoran TomasevicREUTERS

El anuncio de retirada de miles de tropas de de EEUU de Afganistán e Irak ha causado revuelo entre los altos mandos republicanos dentro EEUU. También en la OTAN, donde su secretario general, Jens Stoltenberg, ha avisado del “alto coste” de abandonar Afganistán demasiado pronto o de forma descoordinada. “Hemos estado en Afganistán, codo con codo, durante casi 20 años y ningún aliado quiere estar más tiempo del necesario”, ha asegurado Stoltenberg sobre el repliegue.

El Pentágono ha confirmado una “orden de advertencia” a varios comandantes para empezar a planificar la salida, que contempla la retirada de soldados hasta que queden 2.500 en ambos países de cara al 15 de enero de 2021. En estos momentos hay 4.500 militares en Afganistán y 3.000 en Irak.

Por su parte, el líder de la mayoría del Senado, el republicano Mitch McConnell, calificó el plan como “un error” y advirtió al presidente que no haga “cambios trascendentales en materia de defensa y política exterior” antes de dejar la Casa Blanca. Defensor de Trump, este destacado senador dijo que “es probable que las consecuencias de una prematura retirada de EEUU sean incluso peores que la retirada de las tropas de Irak bajo el mandato del presidente Obama en 2011″.

McConnell está alarmado porque cree que la retirada de las tropas norteamericanas en Irak provocó la creación del grupo terrorista Estados Islámico. En el caso de Afganistán, permitiría que los talibanes tomen el control del país que el EI y Al Qaeda vuelvan a levantar cabeza. “Será como la humillante salida de Estados Unidos de Saigón en 1975”, indicó McConnell en alusión a la fase final de la guerra de Vietnam y la evacuación de las tropas estadounidenses.

La OTAN ha defendido en los últimos meses su apuesta por el diálogo entre el Gobierno de Kabul y los talibán, insistiendo en que su presencia en Afganistán responderá a la evolución en el terreno. Aunque ha enviado mensajes a favor de una reducción de las tropas -en la actualidad la organización militar mantiene 12.000 efectivos en el país-, Stoltenberg también ha avisado de que Afganistán tiene el riesgo de ser “otra vez una plataforma para el terrorismo internacional”, donde se puedan organizar ataques contra las potencias occidentales.

El político noruego ha subrayado que menos de la mitad de los efectivos de la OTAN en Afganistán son estadounidenses y que, incluso si Washington repliega más tropas, la Alianza seguirá hasta 2024 con su misión de entrenamiento, asesoramiento y asistencia a las fuerzas afganas.

En su comunicado, el jefe político de la OTAN ha terminado recordando que los aliados decidieron ir a Afganistán juntos y, “cuando sea el momento adecuado”, tomarán la decisión de retirarse juntos de forma coordinada y ordenada. “Cuento con que todos los aliados de la OTAN mantengan este compromiso, por nuestra propia seguridad”, ha zanjado.

La decisión sobre la “orden de advertencia” a varios comandantes para empezar a planificar el repliegue habría sido adoptada después de que el presidente estadounidense cesara la semana pasada al jefe del Pentágono, Mark Esper, que se oponía a esta retirada anticipada. El cese de Esper supuso la dimisión en cascada de la cúpula civil del Departamento de Defensa.

El secretario de Defensa en funciones, Christopher Miller, trasladó en un mensaje publicado el viernes que Washington debe mantener su lucha contra Al Qaeda y otras organizaciones terroristas, si bien apostó por un repliegue. “La guerra no ha terminado”, dijo, al tiempo que sostuvo que “todas las guerras deben terminar”. “Lo dimos todo. Es momento de volver a casa”, zanjó.