Las visitas históricas de Pompeo a una colonia israelí y a los Altos del Golán

Es el primer secretario de Estado de EE UU en visitar una colonia israelí en Cisjordania así como los Altos del Golán. Mike Pompeo también ha calificado el movimiento BDS de “antisemita” durante su “gira de despedida” de Oriente Medio

U.S. Secretary of State Mike Pompeo speaks during a joint statement with Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu in Jerusalem, November 19, 2020. Maya Alleruzzo/Pool via REUTERSPOOLREUTERS

El secretario de estado norteamericano Mike Pompeo está aprovechando su breve estancia en Israel para reforzar las medidas proisraelíes adoptadas por la Administración Trump durante su cadencia.

Además de la visita de esta mañana al viñedo del asentamiento judío de Psagot en Cisjordania –convirtiéndose así en el primer secretario de Estado en visitar oficialmente un negocio privado en una colonia, consideradas ilegales por la comunidad internacional-, Pompeo pisó también los Altos del Golán.

Esto supone a su vez la primera visita de un alto oficial de EE UU a la estratégica cordillera, ocupada por Israel a Siria tras la victoria en la “Guerra de los Seis Días” de 1967, y cuya soberanía reclama Damasco desde entonces. En marzo de 2019, Donald Trump rompió el consenso internacional vigente hasta la fecha, al reconocer la soberanía israelí sobre el territorio.

Localizador Altos del Golán, IsraelTeresa Gallardo

El “premier” Benjamin Netanyahu anunció entonces la construcción del asentamiento “Ramat (alturas de) Trump” para homenajear el gesto. A día de hoy, sólo quedan dos letras del cartel inaugural del lugar, cuyo desarrollo jamás se puso en marcha.

Netanyahu es consciente de la significación que tiene la llegada de Pompeo en tiempos de transición en la Casa Blanca, y según reportó el canal público Kan, habría pedido a la Administración Trump dar luz verde para la construcción de más viviendas en barrios judíos de Jerusalén Este, áreas donde los palestinos reclaman establecer la capital de su estado.

Fuentes anónimas confirmaron que el primer ministro israelí pretende consolidar hechos sobre el terreno antes de la toma de posesión de Joe Biden en enero, a la expectativa de conocerse la nueva estrategia de Washington respecto al conflicto palestino-israelí.

La semana pasada, se revelaron trabajos de construcción de 1.257 nuevas viviendas en Givat Ha’matos, un estratégico enclave que interrumpirá la continuidad entre la urbe de Belén y barrios palestinos del sureste de Jerusalén. Ahora, Netanyahu quiere luz verde para un plan urbanístico de 9.000 viviendas en Atarot, que cortaría de modo similar la conexión de Ramala con zonas palestinas al noreste de la ciudad santa.

Los gestos de Pompeo fueron más allá. Durante una comparecencia de prensa esta mañana en Jerusalén, el secretario de estado anunció que Estados Unidos definirá oficialmente al movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones contra Israel) como “antisemita”, por lo que legalmente se empezará a perseguir a grupos que apoyan boicotear al estado judío. Tras definir al BDS como un “cáncer”, afirmó que “nuestras acciones hablan por sí solas. Durante la Administración Trump, América apoyó a Israel como nunca antes”.

A su lado, Netanyahu se mostró efusivo: “Esto suena simplemente maravilloso”.

En Europa, multitud de líderes condenan el BDS, pero evitaron su ilegalización alegando que interferiría en la libertad de expresión. En 2019, el Bundestag alemán aprobó una resolución condenando los métodos del BDS, catalogándolos de antisemitas y con reminiscencias al boicot contra los judíos durante el nazismo.

Por si fuera poco, el secretario de estado anunció otra medida en línea con la legitimación de los asentamientos: EE.UU. se referirá a los bienes y servicios producidos en estos enclaves como “Hechos en Israel”. El “Acuerdo del Siglo” que propuso Trump para intentar solventar el conflicto –inviable a la práctica al ser boicoteado desde el inicio por el liderazgo palestino-, pretendía una resolución en que la gran mayoría de asentamientos y sus respectivas carreteras e infraestructuras (cerca del 30% de Cisjordania), quedara bajo control israelí.

Se referirán a productos “Hechos en Israel” a los originarios de factorías ubicadas en la denominada “zona C”, que está bajo plena responsabilidad civil y militar de Israel tras la firma de los Acuerdos de Paz de Oslo (1993), y donde se ubican las colonias. Se generará una anomalía, ya que las producciones en las vecinas áreas A y B, bajo control civil palestino, si permanecerán catalogadas como “Made in the West Bank” (Cisjordania).

Vino “Pompeo”

El propietario del viñedo de Psagot, Yaakov Berg, lanzó al mercado una botella de vino tinto con el nombre “Pompeo”, y declaró a la agencia AFP que su apoyo “asegura que será recordado por los judíos durante los próximos cien años”. Pero la oenegé israelí “Paz Ahora” denunció que “una parte significativa de las uvas usadas en su producción proceden de tierras robadas” a propietarios privados palestinos.Ante las informaciones de que Biden podría valorar el reingresó al pacto nuclear que firmaron las seis potencias con Irán en 2015 –del que Trump se retiró en 2018-, Pompeo se mostró tajante: en lugar una mayor distensión con Teherán, prometió ejercer la máxima presión posible.

Pero mientras en Jerusalén toda la atención mediática se centraba en los pasos y palabras de Pompeo, bajo el radar se registran movimientos en dirección opuesta. En la mañana de ayer, oficiales de seguridad israelíes y palestinos se reunieron por primera vez en seis meses. El encuentro ocurrió tras el anuncio de Ramala del miércoles sobre la renovación de la coordinación de seguridad con Israel, cortada ante la promesa de Netanyahu de anexionar territorios y colonias a partir del 1 de julio.

Además de ser considerado por varios analistas como un gesto del rais Mahmud Abas hacia el presidente electo Joe Biden, supone un balón de oxígeno a las arcas palestinas, que llevaban medio año sin ingresar los impuestos que Israel recaba en su nombre. A pesar de que en julio Abas denunciara que “la ocupación no cumple con sus acuerdos”, la cooperación de seguridad y económica con Jerusalén es vital para la vida civil de millones de palestinos.