Protestas en Francia contra la nueva ley que castiga a quien difunda imágenes de la Policía

La norma prevé penas de hasta un año de prisión y 45.000 euros de multa por la publicación de imágenes de agentes con el fin de dañar su bienestar físico o mental

Agentes cerca de la Torre Eiffel en París durante las marchas en protestas por la nueva ley de seguridadIAN LANGSDONEFE

Miles de personas se han manifestado este sábado en las principales ciudades de Francia para protestar contra la nueva Ley de Seguridad Global que prepara el Gobierno. Ha habido protestas en París, Marsella, Lille, Rennes o Montpellier.

El viernes fue aprobado parcialmente el proyecto de ley, que en su Artículo 24 incluye sanciones por difundir imágenes de las fuerzas de seguridad, lo cual ha sido criticado por asociaciones periodísticas y de la sociedad civil, a las que se han sumado los principales partidos y sindicatos de izquierda para secundar las manifestaciones (Partido Comunista de Francia, Frente Obrero, Nuevo Partido Anticapitalista). La semana próxima se votará la aprobación definitiva de la medida.

Durante las marchas se han mostrado pancartas con lemas como “Orwell tenía razón”, “Bajen las armas, nosotros bajaremos nuestros teléfonos”, “Una cámara jamás ha matado a nadie” o “Seguridad global, impunidad total”.

El ministro del Interior, Gerald Darmanin, y los sindicatos policiales han argumentado que la iniciativa busca “proteger a quienes protegen”, pero la contestación comenzó el pasado martes y desde entonces han sido detenidos varios periodistas.

En concreto, la norma prevé penas de hasta un año de prisión y 45.000 euros de multa por la publicación de imágenes de agentes de las fuerzas de seguridad con el fin de dañar el bienestar físico o mental de los agentes.

Igualmente polémico es el artículo que autoriza a las fuerzas de seguridad a llevar su arma reglamentaria incluso cuando no estén de servicio si se encuentran en un edificio público, un cambio que responde a atentados como el de la sala de conciertos Bataclan de noviembre de 2015 en el que murieron 90 personas, incluidos tres policías que no pudieron intervenir.