España, Italia, Grecia y Malta se rebelan contra el pacto migratorio

Envían una carta a Merkel, Von der Leyen y Michel en la que rechazan la solidaridad a la carta y piden una respuesta conjunta para el drama en las islas españolas

Inmigrantes africanos ayer en el puerto de Gran Canaria tras ser rescatados
Inmigrantes africanos ayer en el puerto de Gran Canaria tras ser rescatadosJavier FergoAP

La batalla continúa. Los países meridionales del club europeo vuelven a lanzar un SOS de ayuda ante el drama migratorio y emprenden una nueva revuelta contra el norte. España, Italia, Grecia y Malta han suscrito una carta común en la que se quejan del nuevo pacto migratorio que pretende impulsar Bruselas, consistente en que consagra el principio de solidaridad a la carta.

Con esta misiva dirigida a la Comisión, el Consejo y a la canciller alemana Angela Merkel naufragan las expectativas de la presidencia alemana de cerrar un acuerdo entre las capitales antes de que termine el año, cuándo también expira el mandato rotatorio de Berlín.

Las espadas vuelven a estar en alto y vuelven a supurar las heridas ocasionadas por la crisis de refugiados de 2015 cuándo norte y sur del club comunitario se convirtieron en bandos irreconciliables.

Este pasado septiembre y, tras varios retrasos, la Comisión Europea enterró de manera definitiva la posibilidad de poner en marcha un sistema permanente de reparto de refugiados entre los Estados miembros a través de cuotas obligatorias según criterios objetivos de PIB y nivel de paro, entre otros.

Este nuevo documento supuso una primera victoria para el denominado grupo de Visegrado formado por Polonia, Hungría, Eslovaquia y la República Checa que habían boicoteado sin descanso este iniciativa promovida por la canciller alemana Angela Merkel y por el anterior Ejecutivo comunitario presidido por Jean Claude Juncker.

Las tensiones tan sólo se relajaron tras la firma del acuerdo con Turquía en 2016 por el que Ankara se comprometía a interceptar a los demandantes de asilo antes de llegar a las islas griegas. El pacto redujo drásticamente las llegadas y fue considerado un éxito por parte de las instituciones europeas.

Fin de las cuotas obligatorias

A cambio de olvidar de manera definitiva la posibilidad de cuotas obligatorias, Bruselas propone que los países en contra de acoger refugiados opten por una serie de medidas con carácter voluntario. Esto incluye ayuda logística para los campamentos de refugiados en los países de primera línea o responsabilizarse de las repatriaciones forzosas a sus países de origen de los inmigrantes ilegales que no tengan derecho a permanecer en Europa (retornos patrocinados según la jerga europea). De esta forma, Bruselas intenta impulsar el blindaje de fronteras exteriores y las expulsiones rápidas, ya que actualmente tan sólo un 40% de los inmigrantes considerados ilegales son enviados de vuelta a sus países de origen.

En esta misiva, sin embargo, se asegura que estos mecanismos de solidaridad son «complejos y vagos» y que «el concepto de recolocación obligatoria debe continuar y convertirse en la herramienta de solidaridad principal. A la vez, debe haber suficientes salvaguardas para garantizar la puesta en marcha exitosa de la herramienta consistente en retornos patrocinados».

La propuesta de la Comisión también pretende imponer un nuevo sistema de chequeo rápido en frontera con una duración de tan sólo cinco días para diferenciar de manera rápida los demandantes de asilo de los inmigrantes ilegales que no pueden beneficiarse de este derecho. Para los firmantes de esta carta, son los Estados de llegada los que deben conservar sus competencias para regular estas pautas, ya que tienen la experiencia necesaria sobre el terreno. La misiva también advierte contra «efectos indeseables» de esta normativa y pone como ejemplo la instauración «centros cerrados» de migrantes en las fronteras exteriores europeas que no sean compatibles con los derechos humanos.

En la propuesta de Bruselas, también se pretende aumentar la colaboración con los países de origen para que colaboren con las repatriaciones forzosas. A cambio de esta ayuda, se les facilitarán visados legales para inmigrantes cualificados y ayuda económica. En la carta, aunque se reconocen los esfuerzos de la Comisión Europea en este apartado, se asegura que «el lenguaje de esta sección no es lo suficientemente específico y tangible».

Cumbre en Mallorca

Este documento fue ayer presentado en el transcurso de la cumbre bilateral en Palma de Mallorca entre el presidente del Gobierno Pedro Sánchez y el primer ministro italiano, Giuseppe Conte en un momento especialmente delicado para España y de plena sintonía entre los dos Ejecutivos en este asunto.

Sánchez se resiste a trasladar inmigrantes a la península, a pesar de la asfixiante situación en la que se encuentran las islas Canarias, tras las llegadas masivas de los últimos días procedentes en su mayoría Marruecos. La comisaria de Interior, Ylva Johansson, viajará a Rabat (Marruecos) los próximos 1 y 2 de diciembre para convencer al reino alauita de la necesidad de colaborar con estas deportaciones de los inmigrantes ilegales.

En la rueda de prensa de ayer, Sánchez y Conte se mostraron muy críticos con las propuesta del ejecutivo comunitario y se repitieron muchos de los argumentos de la carta. «Hay que respetar los derechos de las personas, hay que luchar contra las mafias, pero también tenemos que trabajar en mecanismos de distribución de los inmigrantes. No puede ser que un país por su situación geográfica asuma toda el peso», aseguró el italiano, cuyo país vivió situaciones trágicas en la crisis de 2015en enclaves como la isla de Lampedusa.

Nuestro documento es una propuesta, valiente , audaz que plantea un debate necesario”, corroboró Sánchez. Lejos han quedado las tensiones entre España e Italia cuándo Matteo Salvini ocupaba el cargo de ministro de Interior y el gobierno trasalpino se negaba a abrir sus puertos para acoger a los buques con inmigrantes rescatados en alta mar.