¿Quién era Mohsen Fakhrizadeh, el destacado científico iraní y agente secreto de los ayatolás?

El científico nuclear iraní fue asesinado este viernes en los alrededores de Teherán. Por el momento se desconoce quién está detrás de su muerte

Un iraní sujeta una imagen de Mohsen Fakhrizadeh durante una protesta por su muerte hoy en Teherán.
Un iraní sujeta una imagen de Mohsen Fakhrizadeh durante una protesta por su muerte hoy en Teherán.WANAREUTERS

Mohsen Fakhrizadeh, el responsable del plan nuclear iraní que pone en riesgo a todo Oriente Medio, fue asesinado este viernes en los alrededores de Teherán. Por el momento se desconoce quién ha estado detrás del asesinato del destacado científico, que fue profesor de física y oficial de la Guardia Revolucionaria iraní.

El destacado científico fue director del programa “Amad” (esperanza), que tanto Israel como Occidente catalogaban de operación militar encubierta para que el régimen de los ayatolá lograra fabricar armamento nuclear. Desde Teherán siempre alegaron que su programa era pacífico y con finalidades civiles.

De 59 años, Fakhrizadeh fue nombrado entre las 500 personas más poderosas del mundo por la revista Foreign Policy. Fue comparado habitualmente con Robert Oppenheimer, el director del plan de desarrollo nuclear estadounidense de los años 40 del siglo pasado.

Si bien oficialmente la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA, por sus siglas en inglés) decretó que el programa “Amad” culminó a principios de los 2000 y que sus agentes inspeccionan las instalaciones nucleares iraníes, Netanyahu aseguró en 2018 que el científico seguía al frente de un programa nuclear secreto bajo cobertura del Ministerio de Defensa de Teherán.

Según el canal 12 israelí, la agencia de energía atómica de la ONU llevaba años intentando reunirse personalmente con el científico iraní para cuestionarle por sus actividades, petición que fue denegada reiteradamente por Teherán.

Tras el descubrimiento de la planta de enriquecimiento nuclear en Natanz y las posteriores sanciones internacionales impuestas, Teherán modificó su estrategia. Paralelamente al uso civil que supuestamente daba a la energía nuclear en desarrollo, impulsó un plan militar paralelo para desarrollar los explosivos y las tecnologías necesarias para enriquecer uranio.

La OIEA alegó en un informe de 2010 que Fakhrizadeh seguía liderando esfuerzos para que Irán obtuviera la bomba atómica. Tres años antes, su nombre ya destacó en un decreto aprobado en la ONU, en que se le acusaba de ser el arquitecto del plan nuclear de Teherán, así como del desarrollo de misiles balísticos. Fuentes occidentales también le acusaron de asistir en 2013 en los esfuerzos de Corea del Norte por obtener armas atómicas.

Bajo las siglas SPND (“Organización de Seguridad para Investigación y Desarrollo”), se creó un organismo público bajo dirección del científico asesinado, que en la sombra manejaba las teclas del plan nuclear iraní. En 2014, EE.UU. incluyó al SPND en su lista negra, pero la OIEA no siguió los mismos pasos. “No es sorprendente que el SPND sea dirigido por Fakhrizadeh, el mismo que impulsó el proyecto Amad. Tampoco es casualidad que varios en su equipo ya trabajaron con él en el pasado”, apuntó Netanyahu en 2018.

Según el periodista israelí Ronen Bergman, experto en asuntos de inteligencia, ya existió años atrás un plan concreto de asesinar a Fakhrizadeh. Habría ocurrido durante el mandato del anterior premier israelí Ehud Omert –antes de 2009-, pero entonces se alertó que “había riesgo de que el plan fallara, por peligro de que las fuerzas sobre el terreno sean descubiertas durante el operativo”.

Olmert confesó entonces al canal público Kan que Fakhrizadeh “estaba al cargo de asuntos que son inaceptables. No tiene inmunidad, ni entonces, ni ahora”. Amnon Sofrin, ex jefe del departamento de información en el Mossad, consideró que el científico asesinado fue “quien hizo florecer el proyecto nuclear, y de los únicos que veía la foto completa y sabía cómo conectar todas las partes”.