Hacia un mejor acuerdo nuclear

Joe Biden debería negociar con firmeza con Irán. El presidente electo tiene influencia y debería usarla

El presidente electo, Joe Biden
El presidente electo, Joe BidenAndrew HarnikAP

Durante los últimos cuatro años, los enemigos de Irán en Oriente Medio han tenido un amigo en la Casa Blanca. El presidente Donald Trump culpó a Irán de los problemas de la región, vendió armas a Israel y a los estados árabes y sacó a Estados Unidos del acuerdo que hacía que Irán limitara su programa nuclear y aceptara inspecciones a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales.

En noviembre, Trump retuiteó la noticia del asesinato de Mohsen Fakhrizadeh, el arquitecto del programa de armas nucleares de Irán. El asesinato parece haber sido obra de Israel, que tiene un historial en acabar con los científicos nucleares iraníes. La Administración Trump está en tiempo de descuento y puede que haya sido un intento de táctica de tierra quemada antes de que Joe Biden asuma el mando. Con respecto a Irán, Biden prefiere el arte de gobernar a las sanciones y las conversaciones a los asesinatos selectivos. Promete volver al acuerdo nuclear si Irán, que comenzó a violar partes del mismo el año pasado, vuelve a cumplirlo.

Una mayor diplomacia será, sin duda, bienvenida. La política de Trump de “máxima presión” ha perjudicado a Irán al aislarlo de la economía mundial, pero la administración nunca buscó realmente un nuevo acuerdo. Irán está ahora más cerca de fabricar una bomba de lo que estaba al comienzo del mandato de Trump. Aunque las operaciones encubiertas pueden hacer retroceder el programa nuclear de Irán, las negociaciones encierran la promesa de una solución más duradera. Sin embargo, antes de que Biden vuelva al acuerdo nuclear, debería considerar cómo han cambiado las cosas desde que se firmó en 2015.

Empecemos en el Golfo. La región ha vivido durante mucho tiempo bajo el amparo de seguridad estadounidense. Sin embargo, cuando Irán llevó a cabo una serie de ataques, con misiles incluidos, Trump apenas se movió. Eso no solo generó dudas sobre el poder de disuasión estadounidense; también descubrió una falla en el acuerdo nuclear, que deja entrever bien poco sobre el programa de misiles de Irán y la agresión regional. Estos asuntos han unido a Israel y los estados del Golfo. Los Emiratos Árabes Unidos y Bahrein han normalizado las relaciones con Israel, que también está dialogando con Arabia Saudí. A medida que los mulás intensifican su actividad nuclear, este eje anti-Irán se vuelve más audaz. Israel puede estar detrás de varios ataques encubiertos en Irán este año.

La situación también es diferente en Irán. Hace cinco años, el equipo de Barack Obama lidió con una administración pragmática allí. Pero los pragmáticos han sido desacreditados por el fracaso del acuerdo nuclear en traer beneficios económicos. El ala más dura ha ganado las elecciones parlamentarias este año y pueden ganar las elecciones presidenciales de junio. La respuesta de Irán al asesinato de Fakhrizadeh destaca el tira y afloja entre bandos. El Parlamento aprobó planes para alejarse más del acuerdo nuclear y expulsar a los inspectores internacionales. Hassan Rouhani, el presidente relativamente moderado, se opone al proyecto de ley.

Todo esto complica el esfuerzo de Biden por retroceder en el tiempo. Pero la posición de Estados Unidos también ha cambiado. Puede que a la nueva administración no le guste cómo Trump y su equipo han manejado la relación con Irán, pero le han legado un extenso régimen de sanciones. El PIB de Irán cayó un 5,4% en 2018 y un 6,5% en 2019, y se espera que vuelva a caer este año. El valor del rial iraní se ha derrumbado. La tasa de inflación anual ronda el 30%. Aunque la élite gobernante ha encontrado formas de evitar las sanciones, la gente de a pie está pagando las consecuencias. Sus protestas son reprimidas por agentes de seguridad despiadados, pero los clérigos gobernantes de Irán están nerviosos.

Si Biden vuelve rápidamente al acuerdo nuclear, implicaría levantar las sanciones más severas y renunciar a gran parte de esta influencia. Sería un error. El presidente electo dice que quiere restablecer la confianza con los aliados de Estados Unidos, pero deberá hacerlo negociando de manera competente, no sometiéndose. Aunque es poco probable que satisfaga a Israel, Arabia Saudí o los republicanos, debería usar su influencia para sacar más provecho de Irán.

La prioridad de Biden debería ser prolongar el acuerdo original, que expira la próxima década. Los líderes de Irán parecen abiertos a esa posibilidad. Menos interés tienen en discutir sobre misiles, el principal medio de disuasión de Irán. Pero Biden debería exigir que renuncien a los lanzamientos de cohetes de largo alcance y el traspaso de misiles a representantes regionales. A cambio, podría aliviar gradualmente la penuria económica de Irán y añadir algún incentivo, como el acceso a dólares y más cooperación nuclear civil.

Mientras tanto, hay medidas que Biden puede tomar para reducir las tensiones con Irán, como levantar las sanciones más simbólicas impuestas por Trump. Pero debería negociar con firmeza con los mulás. Está en condiciones de negociar un acuerdo más amplio y duradero con Irán. Debería aprovecharlo.

© 2020 The Economist Newspaper Limited. Todos los derechos están reservados. Desde The Economist, traducido por France Philippart de Foy bajo licencia. El artículo original en inglés puede encontrarse en www.economist.com