Trump insiste: «Amañaron las elecciones»

El mandatario sigue sin reconoce la derrota. Miles de simpatizantes acuden al primer mitin electoral del magnate sin mascarillas pese al repunte de contagios en EE UU

El presidente de EE UU, Donald Trump, en Valdosta, Georgia
El presidente de EE UU, Donald Trump, en Valdosta, GeorgiaDPA vía Europa Press DPA vía Europa Press

Si por algo se ha caracterizado el mandato de Donald Trump ha sido por los continuos cambios de opinión, rumbo y trayectoria del presidente. Una vez más, fiel a su estilo y a pocas semanas de verse obligado a abandonar la Casa Blanca, sigue diciendo una cosa y haciendo otra. El magnate empieza a dar pasos en firme fuera de la residencia presidencial al allanar su próxima salida otorgando el perdón de aquéllos de su círculo cercano cuya posición podría estar comprometida, remodelando su casa privada de Palm Beach en Florida y dando a conocer sus intenciones de presentarse a las elecciones de 2024.

Incapaz de reconocer su derrota en las presidenciales del 3N, Trump insiste, al mismo tiempo, en asegurar falsamente que «amañaron las elecciones» e instó al gobernador de Georgia, según medios estadounidenses, a convocar una sesión legislativa para anular la victoria del demócrata allí.

Joe Biden ganó a Donald Trump en Georgia por 12.000 votos de diferencia, victoria confirmada después tras el recuento exhaustivo de los sufragios. Pero, debido al ajustado resultado de los votos, se convocó una segunda vuelta para las elecciones al Senado para la primera semana de 2021. Con la finalidad de empujar la campaña de cara a esa trascendental cita electoral a favor de los republicanos, el todavía presidente y la primera dama aparecían juntos en público el sábado por la noche en su primer discurso postelectoral, presentándose ante una multitud entregada en Valdosta, al sur de Georgia.

La pareja presidencial, Donald Trump y Melania Trump en Valdosta, Georgia FOTO: JONATHAN ERNST REUTERS

Melania Trump inició el discurso dirigiendo unas palabras al público antes de presentar al presidente. «Estamos reunidos aquí para asegurarnos de que David Perdue y Kelly Loeffler ganen», dijo Trump.

Y es que los candidatos republicanos al Senado se han visto obligados a repetir la votación de noviembre y competir en una segunda vuelta con los demócratas para garantizar su necesaria mayoría representativa en la Cámara Alta de EE UU. Los comicios serán el próximo 5 de enero y han ganado gran relevancia a nivel nacional al quedar en manos de los dos asientos del Estado de Georgia al Senado la decisión final de si los republicanos mantienen la mayoría en la Cámara o si, por el contrario, los demócratas Raphael Warnock y John Ossoff les arrebatan el poder.

De ser así, se produciría un histórico empate en el Senado (50-50) y los republicanos recortarían todas sus opciones de tomar decisiones de peso en el Capitolio de EE UU durante los próximos años. Lo que también dejaría en manos de los demócratas el desempate, ya que las futuras votaciones de la Cámara Alta, con 50 senadores liberales frente a los otros 50 conservadores, tendrían que desempatarse con el voto del presidente del Senado. Función que recaería sobre Kamala Harris como vicepresidenta de EE UU.

«Ganamos en Georgia», afirmó falsamente Trump ante sus miles de seguidores. «Debéis ir a votar y votar temprano a partir del 14 de diciembre. Tenéis que hacerlo porque hicieron trampa y manipularon esta elección presidencial. Pero aún así las ganaremos», añadió el magnate.

Sin mascarillas ni distanciamiento social

Cerca de 10.000 trumpistas acudieron entregados al acto de Valdosta, que se organizó en los alrededores del aeropuerto local sin las medidas de seguridad adecuadas contra la COVID-19 y cuya multitud presenció, sin apenas mascarillas, apelotonada y sin distanciamiento social, el primer mitin electoral del republicano tras perder las elecciones.

Las autoridades locales y estatales llaman insistentemente a la población a evitar los grupos numerosos y al uso de mascarillas, mientras la pandemia se sigue extendiendo con fuerza en el país. Los casos de nuevas infecciones, hospitalizaciones y muertes por COVID-19 se encuentran en el pico más alto desde que el coronavirus llegó a EE UU en marzo.

Con casi 15 millones de infectados, más de 280.000 fallecidos y cerca de 230.000 nuevas infecciones al día, récord superado por primera vez en los nueve meses de pandemia, EE UU se enfrenta a su momento más oscuro de la grave crisis sanitaria y económica. Los hospitales empiezan a saturarse. El número de pacientes ingresados por COVID-19 se ha duplicado en noviembre, triplicándose respecto a octubre. Y aseguran los expertos que, tras las celebraciones del Día de Acción de Gracias y Navidad, lo peor está aún por llegar.