Los últimos minutos de negociación para evitar el caos

Boris Johnson ya prepara un plan de contingencia ante un Brexit duro

El negociador jefe de la Unión Europea (UE), Michel Barnier, asiste a una reunión con los embajadores de la Unión Europea en el consejo europeo
El negociador jefe de la Unión Europea (UE), Michel Barnier, asiste a una reunión con los embajadores de la Unión Europea en el consejo europeo FOTO: JOHN THYS / POOL / POOL EFE

El tráiler de la película vaticinaba otro escenario. Tras intensos rumores de inminente fumata blanca y reuniones hasta altas horas de la noche con mesas llenas de cajas de pizzas para no perder tiempo si quiera en las cenas, se suponía que este lunes el ambiente debía ser de celebración. Se pensaba que para estas horas, Londres y Bruselas ya habrían cerrado un acuerdo comercial para poder presentarlo a la cumbre europea de este jueves. Sin embargo, los espectadores se han metido a la sala de cines y la trama es completamente distinta. No hay pacto. Y en lugar de intentar negociar hasta el último minuto, Boris Johnson se estaría planteando ahora incluso preparar un discurso televisado a la nación avanzándoles que Reino Unido consumará a efectos prácticos el divorcio con la UE el 31 de diciembre sin ningún convenio comercial que evite la imposición de cuotas y aranceles.

El ambiente que se respira en Downing Street es de pura tensión. Las posibilidades de un pacto se ven ahora sólo al 50%. Incluso miembros del Gabinete que en su día hicieron campaña por la permanencia apoyan ahora el temido Brexit duro económico. No cabe duda de que un pacto comercial sería beneficioso para ambas partes. Sin embargo, en Londres no están dispuestos a cerrarlo a cualquier precio. Y echan la culpa a la Unión Europea, y especialmente a Francia (la más crítica), de poner exigencias que, a juicio del Ejecutivo, violan la soberanía que tanto les ha costado recuperar.

Bruselas, sin embargo, repite que son los mismos puntos de siempre. Y que, una vez más, Johnson pretende quedarse con lo mejor del pastel, es decir, tener acceso al mercado único sin cumplir con obligaciones. Ayer, los negociadores para el Brexit de Reino Unido, David Frost, y de la UE, Michel Barnier, se reunieron en Bruselas para intentar lograr un acuerdo que salve las negociaciones para la relación comercial en el último minuto.

Todo son ahora símbolos. Y el primer ministro británico es consciente de que si firma algo que en casa se pudiera interpretar como demasiadas concesiones le podría costar incluso el puesto. Steve Baker, líder de los «tories» euroescépticos, el mismo que hizo la vida imposible a David Cameron y forzó luego la dimisión de Theresa May, ya ha advertido al actual inquilino del Número 10 que no le temblará el pulso para preparar una votación de no confianza sobre su liderazgo, en caso de que se sobrepasen las líneas rojas. En su día, el propio Johnson estuvo en el grupo de los rebeldes. Sabe, por tanto, todo lo que está en juego.

En este sentido, la maquinaria del Gobierno se ha puesto de nuevo a funcionar a su máxima potencia para preparar planes de contingencia en caso de que finalmente no hubiera pacto. El vice primer ministro, Michael Gove, al mando de la operación de un posible Brexit duro económico, ya está manteniendo reuniones diarias con su equipo. Y por su parte el chancellor, Rishi Sunak, estudia nuevos paquetes de ayuda para paliar el gran golpe que eso supondría a la economía de un país ya en recesión, donde la pandemia ha llevado a las arcas a acumular ya un déficit histórico.

Hoy habrá una verdadera prueba para que Johnson demuestre hasta qué punto está dispuesto a llevar a cabo el órdago o realmente tiene voluntad política de acercar posturas con la UE. El proyecto de Ley de Mercado Interno regresa a la Cámara de los Comunes y el «premier» deberá decidir si acata la voluntad de los lores o vuelve a incluir las polémicas cláusulas con la que está dispuesto a violar el Acuerdo de Retirada firmado el año pasado con Bruselas, en concreto en Protocolo de Irlanda. Por la tarde Johnson y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, hablarán de nuevo para intentar avanzar hacia el acuerdo.

Si un Brexit sin pacto comercial ya de por sí sería caótico, el escenario se agrava aún más por la crisis del coronavirus. Es más, surgen preguntas sobre hasta qué punto podría afectar un caos en las fronteras a la hora de recibir las vacunas.

Reino Unido se ha convertido en el primer país del mundo en autorizar la vacuna de Pfizer. Las primeras 800.000 dosis comenzarán a suministrarse a partir del martes a través de 50 hospitales para los grupos de riesgo. El Ejército británico realizó durante el pasado fin de semana un ensayo bautizado «Operación Panacea». Las vacunas fueron transportadas por una flota de camiones sin marcar a través del eurotúnel desde Bélgica y están conservadas a menos 70 grados centígrados en unas unidades de paradero desconocido. Downing Street ha extremado las medidas de seguridad para evitar robos o actos de vandalismo. Interpol ha enviado una alerta a 194 organismos policiales de todo el mundo para que estén preparados ante la posible actividad de organizaciones criminales dispuestas a hacer negocio con la vacuna.

«Han comenzado a planear cómo infiltrarse o quebrar la cadena de distribución, además de buscar potenciales víctimas a través de páginas web falsas que pueden suponer un riesgo para la vida de las personas», recalcó el secretario general de la agencia internacional, Jürgen Stock.

Las negociaciones pos-Brexit entran en sus “horas decisivas”

El negociador jefe de la UE, Michel Barnier, comenzó a informar a primera hora de este lunes a los embajadores de la UE en Bruselas sobre el estado actual de las negociaciones con el Reino Unido, que entran en “horas decisivas”, sobre un acuerdo que defina su relación pos-Brexit.

"Horas decisivas para el futuro de las relaciones entre la UE y el Reino Unido: el jefe negociador de la UE, Michel Barnier, ha comenzado a informar a los embajadores de la UE sobre el estado actual de las negociaciones del Brexit", tuiteó el portavoz de la presidencia alemana de la UE, Sebastian Fischer.

Barnier traslada a los embajadores de los Veintisiete los avances logrados en las últimas horas en Bruselas, donde este domingo los equipos negociadores de ambas partes volvieron a encontrarse para tratar de lograr un acuerdo que defina su relación pos-Brexit para evitar una ruptura total a finales de este año.