Frío, soledad y Covid-19: vivir en la calle en el nuevo confinamiento

Sin poder resguardarse en tiendas, bares o bibliotecas y con menos camas disponibles en los albergues, la realidad de los sintecho es cada vez peor

Una persona sin hogar busca en la basura en Berlín
Una persona sin hogar busca en la basura en BerlínALEXANDER BECHEREFE

Con Alemania en pleno “confinamiento duro” para frenar la propagación de la Covid-19, las nuevas restricciones suponen más frío, soledad y miedo para los varios miles de personas que no tienen hogar en Berlín.

Sin poder resguardarse en tiendas, bares o bibliotecas y con menos camas disponibles en los albergues para cumplir con las normativas de higiene, en la capital alemana la realidad de los sintecho es cada vez peor. Más aún en invierno, cuando las temperaturas oscilan entre los -2 y los 4 grados y las heladas nocturnas son algo habitual.

"Nos enfrentamos al invierno más duro en muchos años. El coronavirus está provocando que la vida de las personas sin hogar sea todavía más difícil", explica en una entrevista con Efe la portavoz de Berliner Stadtmission, Barbara Breuer.

La portavoz de esta organización, la única asociación benéfica de Berlín con una “estación covid” de 16 camas para atender a personas sin hogar contagiadas, cree que la situación es “crítica”. ”Cada vez está viniendo más gente, entre otros, estudiantes”, apunta. “Tememos tener que colgar el cartel de ‘completo’, sobre todo ahora que hace tanto frío”, lamenta. De hecho, según Erick Grimm, un estadounidense que se quedó sin hogar en marzo por la pandemia, el frío ya está pasando factura en las calles de Berlín.

Cuando lo vi por la mañana se estaba poniendo azul, morado, parecía estar congelándose de frío en frente de un albergue. Algunos lo intentamos ayudar colocándole unas mantas. Entonces vimos a un alemán, que le dio una patada y dijo ‘ah sí, aún se mueve, llamad a una ambulancia’”, relata.

CIERRE DE TIENDAS, BARES Y BIBLIOTECAS

Desde noviembre, bares, restaurantes y bibliotecas están cerrados. Y, desde el 16 de diciembre, solo permanecen abiertos los comercios esenciales.

Matze, que lleva dos años viviendo en la calle, explica a Efe que lo más duro ahora para él es que las bibliotecas están cerradas. Allí leía y entraba en calor. Ahora se siente “más desorientado” y “abandonado”.

"Ya ni siquiera puedo entrar a los comedores sociales, porque también están cerrados. Ahora nos dan desde la ventanilla la comida y, entonces, tampoco puedo entrar ahí y calentarme", explica.

¿QUÉ HACER SI CREES TENER COVID PERO NO TIENES HOGAR?

La portavoz de la asociación Leerstand Hab-ich-saath, Valentina Hauser, advierte de que la mayoría de los sintecho desconocen qué hacer si enferman de coronavirus.

Como Hauser comenta, pueden acudir al Departamento de Salud. Allí, si son positivo y comprueban que no tienen hogar, los envían a la "estación covid".

Pero hay otro problema. Buena parte de los sintecho son inmigrantes sin papeles y, según comenta a Efe una trabajadora de Berliner Stadtmission, no quieren ir a hacerse una PCR. Si lo hicieran, la ley obliga a enviar sus datos a la central, con lo que quedarían registrados y, por consiguiente, podrían llegar a deportarles.

LOS PROBLEMAS DE LOS ALBERGUES

Un conteo realizado por el Senat (cámara legislativa de Berlín) en enero de 2020 contabilizó en 1.976 las personas que dormían en las calles de la capital. Aunque desde las asociaciones estiman que la cifra es, como mínimo, del doble.

Sin embargo, el número de camas disponibles que había antes de la pandemia era de unas mil y, ahora, a pesar de que hay más demanda, se han reducido en cerca de un tercio para poder cumplir con las normas de distanciamiento social.

Respecto a las condiciones de algunos de estos centros, ciertas personas, como Mazte, indican que muchas veces se sienten más seguros durmiendo en la calle, porque en los refugios se dan casos de robos y muchas veces el ambiente y las condiciones higiénicas son peores que en el exterior.

Otros, como Grimm, aseguran haber sufrido discriminación. "Si no eres drogadicto o alcohólico tienes desventaja. Se quedan con el alcohol de todos y hacen negocio". Aunque reconoce que su labor los es muy positiva y necesaria sobre todo cuando bajan las temperaturas.

LA RESPONSABILIDAD DEL GOBIERNO

Desde las asociaciones critican que en la capital alemana hay demasiadas viviendas vacías y que, además, siguen construyendo más. "Por supuesto que están trabajando para que estas personas tengan un hogar, pero no están haciendo suficiente", considera Hauser.

Grim es de la misma opinión. "Creo que el Gobierno (de la ciudad-estado de Berlín) podría hacer esto mucho más fácil. En lugar de construir y construir nuevos edificios, podrían abrir algunos de los miles que están vacíos", apunta.

Este sintecho estadounidense ve un riesgo en esta situación, sobre todo con el coronavirus. “¿No se dan cuenta que si no tenemos dónde dormir, deambulamos por la ciudad y, ahora que está todo cerrado, solo nos queda el metro para no pasar frío? Si alguno de nosotros está contagiado, sería un supercontagiador, un desastre”, concluye.