David Frost, un euroescéptico eficiente, pero reservado

En su primer destino diplomático, el negociador británico conoció a Johnson en Bruselas a comienzos de los años noventa

El negociador británico para el Brexit, David Frost, a su llegada a la representación de Reino Unido en Bruselas
El negociador británico para el Brexit, David Frost, a su llegada a la representación de Reino Unido en BruselasYVES HERMANREUTERS

David Frost está al frente de las negociaciones más importantes a las que se ha tenido que enfrentar el Gobierno británico en los últimos 40 años. Sin embargo, sigue siendo un gran desconocido para el público. Nacido en Derby en 1965, se educó en Nottingham High School. Es gran seguidor del Derby County Football Club y de la banda de rock canadiense de culto Rush. Pero poco más se sabe de su vida privada.

Estudió en Oxford Francés e Historia y terminó el primero de su promoción. Tras la universidad, se unió al Ministerio de Relaciones Exteriores, donde le vieron potencial para la carrera diplomática. Uno de sus primeros puestos fue precisamente en Bruselas en 1993, donde coincidió con Boris Johnson, que por aquel entonces era el corresponsal del “Daily Telegraph”.

Se dice que el euroescepticismo Frost comenzó en aquella época. Llegó como alguien con una perspectiva pro UE, pero se preocupó luego por un “superestado” comunitario y desarrolló reservas sobre el papel de Reino Unido en el proyecto.

Tras Bruselas, fue destinado como embajador a Copenhague. Sus colegas le describieron como la persona más inteligente para la que habían trabajado. Era “extremadamente rápido” con un don para lanzar mensajes contundentes. Pero se sentía menos cómodo con las fiestas y la parte social.

En 2010, fue trasladado al Departamento de Innovación, donde dejó claro la necesidad de influir en la política de la UE sobre acuerdos comerciales. Siguió su período en Edimburgo dirigiendo la Scotch Whisky Association (SWA), el organismo comercial que representa los intereses de la destilación.

Cualquier punto de vista euroescéptico se ocultó durante el referéndum de independencia de 2014 de Escocia, cuando la SWA destacó el daño potencial a las exportaciones que resultaría de la suspensión temporal de la membresía de la UE en caso de un voto a favor de la secesión de Escocia respecto al Reino Unido.

La modernización de la SWA fue una característica de su mandato, que coincidió con el traslado de la organización de una casa tradicional de Edimburgo a una nueva y elegante oficina en el distrito de Quarter Mile de la capital escocesa.

Cuando Johnson se convirtió en ministro de Exteriores con el Gobierno de Theresa May, fichó a Frost como asesor. Aunque ni siquiera en el nuevo puesto manifestó abiertamente sus pensamientos euroescépticos.

Cuando Johnson se mudó finalmente a Downing Street en 2019 volvió a reclutar a Frost para liderar las negociaciones comerciales con la UE. Y aunque las conversaciones terminen en los próximos meses, con o sin convenio, a Frost no le faltará trabajo. En verano fue nombrado por el primer ministro asesor de Seguridad Nacional, después de que el funcionario senior Mark Sedwill se viera obligado a dejar su puesto dentro de la batalla que mantenía el Número 10 con el cuerpo del funcionariado. Una batalla que Johnson se ha comprometido a terminar tras la salida en noviembre de su oscuro asesor Dominic Cummings.