Europa

Suecia podrá cerrar tiendas y centros comerciales a partir del 10 de enero

El Parlamento tramitará con urgencia la próxima semana una ley epidémica temporal para frenar la curva de contagios de coronavirus

Cintas de plástico para impedir que la gente se siente en un centro comercial de Uppsala (Suecia)
Cintas de plástico para impedir que la gente se siente en un centro comercial de Uppsala (Suecia) FOTO: Henrik Montgomery EFE

Haciendo gala del pragmatismo que caracteriza la tradición política nórdica, el Gobierno sueco se dispone a subsanar los vacío legales que le impiden restringir la vida social para hacer frente a emergencias sanitarias como el coronavirus. El alto coste humano de la pandemia (400.000 casos y 8.300 muertos) ha obligado a la coalición de socialdemócratas y verdes a enviar con urgencia al Parlamento una ley epidémica temporal que le permitirá cerrar centros comerciales y gimnasios y limitar el uso del transporte pública.

Así lo ha anunciado este lunes la ministra de Sanidad, Lena Hallengren: “La ley está destinada a facilitar que el Gobierno tome decisiones, o delegue tales decisiones a las autoridades locales cuando sea apropiado, sobre la limitación de números en, o como último recurso, el cierre de los centros comerciales y otros lugares, y la limitación del transporte público”. “Las personas que violen las restricciones pueden ser multadas”, advierte Hallengren.

El borrado ha sido enviado al Consejo Legislativo para su revisión y en la primera semana de enero el “Riksdag” suspenderá sus vacaciones para tramitarlo por vía de urgencia. Dado que cuenta con mayoría para sacarlo adelante, la nueva legislación entrará en vigor inmediatamente, el 10 enero, y estará vigente hasta septiembre, para cuando la campaña de vacunación habrá disipado la emergencia sanitaria.

El Gobierno también podría tomar decisiones para limitar el número de personas permitidas en, por ejemplo, un parque o una plaza pública, pero no podría imponer un toque de queda que iría en contra de la Constitución sueca, que protege el derecho a la libre circulación. Precisamente, estas limitaciones legales son las que esgrimía el pasado otoño Hallengren para justificar la necesidad de una ley que, en un principio, no pensaba presentarse hasta el verano.

“Ninguna de las leyes que tenemos cubre todas las actividades e instituciones que quisiéramos regular durante la pandemia. Necesitamos más herramientas en la caja”, declaró la ministra de Sanidad a la agencia de noticias TT.

El próximo paso del Ejecutivo, si se aprueba el proyecto de ley, será decidir sobre las reglas legalmente vinculantes para las tiendas y los centros comerciales, anunció el ministro de Negocios, Ibrahim Baylan. “Ciertos tipos de lugares de compras, como centros comerciales y grandes almacenes, donde el riesgo de propagación de la infección es alto y hay mucha gente”, explicó.

El gobierno de Stefan Löfven aprobó una ley de emergencia contra la pandemia el 16 de abril que le habría permitido cerrar puertos, escuelas, gimnasios, restaurantes, tiendas y otros negocios, pero expiró el 30 de junio sin haber sido utilizada nunca ante las críticas de falta de claridad por parte de la oposición y del Consejo Legislativo.

Suecia, a la cabeza en la tasa de mortalidad por coronavirus entre los países nórdicos (81,30 casos por cada 100.000 habitantes), vio cómo en el verano la curva de contagios de covid-19 se aplanó para volver a subir fuertemente a partir de octubre. Ante un sistema sanitario al límite, las autoridades dieron un giro de 180º a sus laxas recomendaciones de la primera ola de coronavirus. En su lugar, autorizaron a los Gobierno locales y regionales a imponer duras restricciones. Desde el Gobierno central, se limitaron las reuniones sociales a ocho personas, se prohibió la venta de alcohol a partir de la diez de la noche, se optó por la educación online para institutos y universidades y se recomendó el uso de mascarilla en el transporte público.