Cuatro salidas a la última crisis política italiana

Salvo Salvini, el resto de partidos quiere evitar a toda costa unas elecciones anticipadas antes de elegir al sucesor de Mattarella en 2022

El presidente italiano, Sergio Mattarella, y el primer ministro, Giuseppe Conte
El presidente italiano, Sergio Mattarella, y el primer ministro, Giuseppe ConteREMO CASILLIREUTERS

Italia es el país de la crisis política permanente. Desde la restauración de la democracia tras la Segunda Guerra Mundial se han sucedido alrededor de 70 Gobiernos que han puesto en práctica todas las combinaciones posibles de pactos y coaliciones políticas. De los pentapartitos del democristiano Giulio Andreotti y el socialista Bettino Craxi en los ochenta al inédita alianza entre la extrema derecha de Matteo Saalviini y los antisistema del Movimiento 5 Estrellas (M5E) tras las elecciones de 2018.

La máxima en Italia, en todo caso, es tirar del chicle lo más posible antes de convocar a sus resignados ciudadanos a las urnas. Y éste es el caso en el que se encuentra el actual primer ministro, Giuseppe Conte, tras perder el apoyo del socio menor de la coalición, Italia Viva, el partido de Matteo Renzi. Con sus 30 diputados y 18 senadores, el ex primer ministro dejó al Gobierno en minoría y suplicando el apoyo del tránsfugas, apodados eufemísticamente como los “responsables”.

Tras criticar abiertamente a Italia Viva por desencadenar una crisis política en plena pandemia de coronavirus, Conte hizo un desesperado llamamiento a los francotiradores de la Cámara de Diputados para que no dejen caer al Gobierno. “Pido un apoyo líquido, transparente. Sobre la nitidez de la propuesta. A todos los que tengan a Italia en el corazón os pido: ayudadnos”, rogó en su discurso de esta mañana.

El Gobierno ha salvado por la mínima la moción de confianza en la Cámara Baja, pero las cuentas se presentan más ajustadas en la votación del senado de Mañana. ¿Qué alternativas le quedan a Conte?

1. Un Gobierno en minoría

Tras rechazar una posible reconciliación con Renzi, la coalición del M5E y los socialdemócratas del Partido Democrático aspira a mantenerse pese a no alcanzar la mayoría absoluta en ninguna de las dos cámaras legislativas. Un escenario demasiado incierto en el panorama político italiano. El Gobierno cuenta con 295 diputados en el Parlamento, lejos de la mayoría absoluta de 316, pero a distancia suficiente de la oposición, que suma 254 escaños. La situación es más ajustada en el Senado, donde la coalición tiene asegurados entre 155 y 158 votos en una Cámara donde la mayoría absoluta está en 161.

2. Una nueva mayoría parlamentaria

Desde hace tiempo, Conte sondea a los diputados y senadores del grupo mixto, liderados por el ex ministro centrista Clemente Mastella, para reemplazar a los 30 y 18 escaños con los que cuenta Italia Viva en la Cámara de Diputados y el Senado, respectivamente. En la Cámara Alta, por ejemplo, solo le harían falta nueve apoyos para alcanzar la mayoría absoluta, 161. En Italia rige un bicameralismo perfecto, por lo que el Gobierno debe garantizarse la mayoría en ambas Cámaras parlamentarias. El presidente de la República, Sergio Mattarella, exige que esos “francotiradores” formen algún tipo de grupo político para dar cierta imagen de estabilidad.

Otra alternativa sería que saliera en auxilio del Gobierno Forza Italia (FI), el partido de Silvio Berlusconi, en horas bajas en la coalición de centro de derecha por el auge de la Liga y los ultraderechistas Hermanos de Italia de Giorgia Meloni. FI dispone de nada menos que 94 diputados y 52 senadores.

3. Un Gobierno técnico

En caso de que Conte fracase en su intento de encabezar su tercer Ejecutivo, el presidente Mattarella tendría una última baza para evitar el adelanto electoral: el manido Gobierno técnico. La misma fórmula ideada por su antecesor, Giorgio Napolitano, en 2011 para colocar al frente del Gobierno a Mario Monti tras la caída de Silvio Berlusconi.

Ahora sería otro Mario, Mario Draghi, el ex presidente del Banco Central Europeo (BCE) quien encabezaría un Ejecutivo de unidad nacional que tendría incluso el apoyo de la Liga de Salvini para afrontar los grandes desafíos que afronta Italia.

4. Elecciones anticipadas

Si finalmente Mattarella constata en sus rondas de consultas con los partidos con representación parlamentaria, que no es posible formar un nuevo Ejecutivo, no le quedará otra opción que poner fin a la legislatura y adelantar dos años las elecciones. Sin embargo, las urnas son son un escenario que quieren evitar a toda costa todos los partidos italianos salvo la extrema derecha (Liga y Hermanos de Italia). El centro izquierda quiere evitar que sea Salvini quien tutele la elección del nuevo presidente de la República en 2022.