Portugal se blinda contra el coronavirus

El Gobierno socialista de Antonio Costa restringe las salidas al exterior de sus ciudadanos por tierra, mar y aire. Lisboa negocia con Madrid una «limitación temporal» de la movilidad fronteriza por la nueva cepas

El Gobierno portugués prohibirá la salida de los ciudadanos nacionales a terceros países durante al menos dos semanas, salvo en casos excepcionales. Lo adelantó ayer el ministro de Administración Interna, Eduardo Cabrita, durante el debate de renovación del Estado de emergencia en el Parlamento. «Para proteger a los ciudadanos nacionales y para contribuir a la reducción de los contagios, el Gobierno adoptará la limitación de desplazamientos al exterior de ciudadanos nacionales por vía aérea, fluvial o terrestre», aseguró el ministro.

En el caso de las entradas al país, Cabrita no especificó si estará permitida la de ciudadanos extranjeros, pero sí anunció que el Ejecutivo luso exigirá pruebas PCR negativas y cuarentenas obligatorias. «Contribuiremos en la decisión europea que limita los vuelos entre áreas de riesgo en toda la UE y pasa a exigir tests y cuarentenas por decisión articulada», explicó a la prensa.

El ministro se refirió exclusivamente a los desplazamientos de nacionales, sin mencionar en ningún momento un eventual cierre de fronteras. La frontera entre Portugal y España no se cerrará, confirmaron a Efe fuentes oficiales, que subrayaron que los controles a la movilidad de los portugueses no afectarán al paso de mercancías ni trabajadores.

La ministra de Exteriores de España, Arancha González Laya, reconoció que amobs Gobiernos están ultimando una «limitación temporal» de la movilidad fronteriza que afectará tanto a portugueses como a españoles. Indicó que esta decisión se toma a propuesta de Portugal: se está trabajando para una «limitación pactada de común acuerdo».

González Laya aclaró que estas restricciones afectarían tanto a los ciudadanos portugueses como a los españoles que viven en las zonas transfronterizas, pero confió en que entiendan que la decisión tiene «la misión sanitaria de ayudarnos a limitar el aumento de contagios» por la virulencia de las nuevas cepas.

Cabrito habló al cierre de un debate que ha aprobado una nueva prórroga del estado de emergencia vigente en Portugal, que entrará en vigor a las 00.00 del 31 de enero e introducirá cambios con respecto al anterior, como permitir el cierre de fronteras, como ya ocurrió entre el 17 de marzo y el 1 de julio de 2020.

Además, el Gobierno luso contempla la contratación de sanitarios jubilados y extranjeros, así como de la educación a distancia –los colegios están cerrados en este momento sin posibilidad de continuar las clases desde casa–. Unas medidas que Portugal ha introducido tras registrar un nuevo récord de muertes y de contagios diarios: 303 personas perdieron la vida y 16.432 dieron positivo en las últimas horas.

La situación en Portugal se encuentra actualmente descontrolada. Los hospitales están al borde de su capacidad y la ministra de Sanidad, Marta Temido, ya ha ordenado a todos los centros de la región de Lisboa –la más afectada en este momento– que habiliten todas las camas que tengan disponibles. Varios hospitales de la capital han trasladado pacientes a otras regiones en los últimos días, mientras que el personal sanitario apenas puede dar respuesta a la gran cantidad de enfermos que llegan a las puertas de urgencias.

Temido atribuyó la grave situación a la rápida expansión de la cepa británica en el país. Según la ministra, cinco de cada diez nuevos positivos en la región de Lisboa tienen esta variante, mientras que en todo el país ya son tres de cada diez. Según el último boletín de la Dirección General de Salud, la mortalidad asociada a esta cepa es 1,5 veces mayor que la variante inicial de coronavirus.

Colapso del sistema sanitario

La ministra de Sanidad aseguró en una entrevista con la cadena pública RTP que el Gobierno luso «está accionando todos los mecanismos de los que dispone, principalmente en el cuadro internacional, para garantizar que da la mejor asistencia» a los pacientes de covid-19. Una declaración en la que deja claro que el Ejecutivo de Antonio Costa no descarta enviar pacientes a otros países si fuera necesario.

Sin embargo, Temido aseguró que el país se encuentra en el extremo más occidental de Europa y que eso tiene dificultades geográficas, pero que sigue estudiando la cuestión. «Estamos en un extremo de la península y, por lo tanto, con mayores dificultades geográficas, pero de cualquier forma, hay mecanismos y formas de obtener auxilio y de ajustar formas de colaboración, y naturalmente que las estamos sopesando», respondía.

Los hospitales, con 6.420 pacientes de covid, 767 de los cuales están en cuidados intensivos, están colapsado. Es una situación «imaginable» en un contexto de «plan de catástrofe de los hospitales» públicos, alertó la ministra, que insistió en que el país tiene camas disponibles, pero que «lo que muy difícilmente conseguimos gestionar son los recursos humanos». Con alrededor de diez millones de habitantes, Portugal ya ha registrado desde el inicio de la pandemia 10.721 fallecidos y 643.113 positivos.

Costa admitió el miércoles por la noche en una entrevista en televisión que la situación está «muy mal» por el crecimiento «exponencial» de los contagios en la tercera ola, que ha dejado también «un número dramático» de fallecimientos. Costa admitió que la relajación de los controles en Navidad está en parte detrás del repunte de los contagios y que, con estos datos, «las normas habrían sido diferentes».