Frente al silencio de Sánchez: los líderes europeos que piden perdón por los muertos de la pandemia

El último dirigente europeo en asumir su responsabilidad ha sido Boris Johnson

Boris Johnson ayer, a su llegada a la Cámara de los Comunes
Boris Johnson ayer, a su llegada a la Cámara de los ComunesHOC/JESSICA TAYLORVIA REUTERS

El primer ministro británico, Boris Johnson, ha pedido perdón esta semana por los errores de su gobierno en la gestión de la pandemia del coronavirus. El premier aseguró que asumía toda la responsabilidad y lamentó “profundamente cada vida que se ha perdido”.

“Lamento profundamente cada una de las vidas que se han perdido y asumo la responsabilidad completa por todo lo que ha hecho el Gobierno” para abordar la crisis sanitaria, afirmó Johnson en una rueda de prensa, en la que recalcó que la vacunación es la vía para “liberarse del virus”. Al ser cuestionado sobre posibles errores en la lucha contra el virus por parte de su Ejecutivo, que a finales de abril del año pasado se marcaba como objetivo no superar los 20.000 muertos, el primer ministro afirmó: “Realmente, hicimos todo lo que pudimos, y lo continuamos haciendo, para minimizar la pérdida de vidas”.

No ha sido el único líder europeo en asumir su responsabilidad ante sus ciudadanos, frente al silencio que mantiene Pedro Sánchez. También lo hizo en Navidad la canciller alemana, Angela Merkel, quien en un discurso inusualmente emocional en el Bundestag consideró en diciembre que “pagar un precio de 590 muertos al día es inaceptable”.

La semana pasada, cuando Portugal se asomaba al abismo en el que está, el primer ministro Antonio Costa no pudo más que asumir la responsabilidad por el récord de positivos y fallecidos de coronavirus desde comienzos de año. «Si fuese hoy, con los datos que tenemos no permitiríamos lo que permitimos en Navidad, y limitaríamos el aforo», dijo Costa en el Parlamento. Y quien añadió: «Si es necesario que asuma la culpa por lo que está ocurriendo, la asumo en su totalidad».

A mediados de diciembre, el primer ministro sueco, Stefan Lofven, tuvo que admitir que las autoridades sanitarias de su país, que optaron por no imponer un confinamiento nacional en la primera ola de la pandemia, minusvaloraron el peligro de propagación del coronavirus. “Creo que la mayoría de la gente no vio la ola frente a ellos”, señaló el jefe de Gobierno, marcando un cambio de rumbo respecto a su análisis de la pandemia en julio, cuando pese a los 5.000 muertos registrados por la covid-19, el primer ministro defendía aún que la “estrategia es la correcta, estoy completamente convencido de eso”.

Y no se trata de pedir perdón, ya hay varios países en los que se está investigando la gestión de la pandemia para saber qué ha fallado.