Amenazas de los paramilitares unionistas obligan a suspender controles en los puertos de Irlanda del Norte

En las últimas semanas, han aparecido pintadas con amenazas en barrios protestantes en contra del acuerdo del Brexit

Un hombre pasa junto a un grafiti que dice "Sin frontera con el mar de Irlanda" al sur de Belfast, Irlanda del Norte
Un hombre pasa junto a un grafiti que dice "Sin frontera con el mar de Irlanda" al sur de Belfast, Irlanda del NortePeter MorrisonAP

Crece cada día la tensión en Irlanda del Norte. Tan solo un mes después de que el divorcio entre Reino Unido y la UE haya entrado en vigor a efectos prácticos, el Gobierno de Belfast se ha visto obligado a suspender de manera temporal los controles físicos a productos de origen animal que llegan a la provincia británica desde el resto de Reino Unido, ante la proliferación de amenazas de grupos paramilitares unionistas.

Evitar una frontera dura entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte -la única física, junto con Gibraltar, que existe ahora entre Reino Unido y el bloque comunitario- fue el gran escollo durante los cuatro largos años que duraron las negociaciones del Brexit. Finalmente, se optó por dejar a la provincia británica dentro de la unión aduanera de Reino Unido, pero al mismo tiempo, dentro de la unión aduanera de la UE y alineada con el mercado único.

Una complicada fórmula que ahora hay que poner en práctica y que, de momento, no está dando resultados. Y ya no solo por los problemas burocráticos que eso supone, sino también por la tensión política que se está creando en el Ulster, donde el Acuerdo de Viernes Santo de 1998 consiguió sellar la paz entre católicos (republicanos) y protestantes (monárquicos).

El Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales se reunió este martes con la Policía autónoma norirlandesa, después de expresar su preocupación por la seguridad de los trabajadores de los puertos de Belfast y Larne. En las últimas semanas, han aparecido pintadas con amenazas en barrios protestantes de la región -con presencia de paramilitares lealistas-, descontentos con el llamado Protocolo sobre Irlanda.

Las autoridades locales señalan que ha habido “un aumento de comportamientos siniestros y amenazantes”, con mensajes que describen a los trabajadores portuarios “como objetivos”, lo que les está provocando entre la plantilla “mucha angustia y miedo”.

Burocracia y desabastecimiento en los supermercados

Cuando el período de transición finalizó el pasado 31 de diciembre, se puso en marcha el citado protocolo, multiplicando la burocracia en los puntos de entrada a la provincia, lo que ha causado problemas de suministro y escasez de ciertos productos en los supermercados norirlandeses.

La creciente tensión alcanzó su punto más alto el pasado viernes, cuando la Comisión Europea impuso restricciones a las exportaciones de vacuna producidas en territorio comunitario e invocó el artículo 16 del Protocolo de Irlanda para que la medida afectara también a Irlanda del Norte. Legalmente, tanto Londres como Bruselas pueden activar el artículo para actuar unilateralmente si se considera que hay riesgo económico, social o medio ambiental. Pero, en medio de una pandemia, la medida fue tan polémica que Bruselas tuvo que rectificar de inmediato.

Esto no hizo otra cosa que incrementar la tensión política entre la comunidad protestante, quien nunca vio con buenos ojos que Irlanda del Norte quedara con un estatus diferente al resto de Reino Unido, ya que consideran pone en peligro su relación con Londres, al tiempo que podría dar alas a los partidarios de la reunificación de Irlanda.

La ministra principal norirlandesa y líder del mayoritario Partido Democrático Unionista (DUP), Arlene Foster, ha exigido al primer ministro británico, Boris Johnson, que elimine el protocolo y negocie con Bruselas un nuevo arreglo.

Un portavoz del Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales explicó que están “analizando la situación” en los puertos de Belfast y Larne, aunque, de momento, solo se efectuarán “controles de documentos” y se suspenden las inspecciones físicas sobre productos de origen animal, como aquellos que contengan carne, pescado, lácteos o huevos.

Por su parte, el primer ministro irlandés, Micheál Martin, advirtió de que la situación en Irlanda del Norte “es muy siniestra y fea”: “Obviamente, haremos todo lo posible para ayudar a calmar la tensión”.