El trauma colectivo de los supervivientes de la explosión de Beirut

La devastadora detonación en el puerto de Beirut en agosto mató a más de 200 personas , hirió a unas 6.000 y causó un daño aún mayor en la salud mental de los libaneses. Los supervivientes de la explosión sufren cicatrices psicológicas

Joana Dagher, de 33 años, perdió la memoria durante dos meses por el trauma y las lesiones cerebrales provocadas por la explosión en Beirut
Joana Dagher, de 33 años, perdió la memoria durante dos meses por el trauma y las lesiones cerebrales provocadas por la explosión en BeirutHussein MallaAP

Joana Dagher yacía inconsciente y con hemorragia bajo una pila de escombros en su apartamento después de la enorme explosión del puerto de Beirut en agosto. Estaba al borde de la muerte.

Sobrevivió gracias al coraje de su esposo que la sacó de ahí, la amabilidad de un extraño que la transportó en su coche (también averiado) y la ayuda de sus hermanas durante el caos en un hospital completamente saturado.

Joana Dagher, de 33 años,perdió la memoria durante dos meses por el trauma que sufrió durante la explosión en el puerto FOTO: Hussein Malla AP

Pero Dagher no recuerda nada de eso: la madre de dos hijos de 33 años perdió la memoria durante dos meses completos por el trauma que sufrió en la explosión, incluida una contusión cerebral y lesiones cerebrales.

“Perdí mi vida el 4 de agosto”, reconoció Dagher a la agencia AP. “Perdí mi casa, perdí la memoria, perdí a dos amigos”, agregó, refiriéndose a los vecinos muertos en la explosión.

“Perdí mi salud mental, así que lo perdí todo”.

Más de 200 muertos y 6.000 heridos

La explosión de Beirut, que mató a más de 200 personas e hirió a más de 6.000, provocó heridas en mayor escala en la salud mental de quienes la vivieron.

Dagher está recuperando gradualmente su memoria. Pero persiste otro tipo de dolor.

Aunque la terapia ayuda, ella ya no se siente igual. Dagher solía ser una persona tranquila e independiente, explicó su hermana Jihane. Pero ahora experimenta estallidos de ira y estrés, se apaga emocionalmente y, a veces, se vuelve agresiva, todos signos de trastorno de estrés postraumático, según los expertos.

Así está el puerto y los silos donde se produjo la explosión hace hoy seis meses FOTO: NABIL MOUNZER EFE

“Los últimos 6 meses han sido un purgatorio”, reconoció Jihane. “Cuando ves sufrir tanto a alguien que amas, todo el mundo sufre con ellos, estás indefenso”.

La explosión en el puerto de Beirut fue causada por un incendio que prendió cerca de 3.000 toneladas de nitrato de amonio almacenado en un depósito portuario. Una de las explosiones no nucleares más grandes jamás registradas, la detonación atravesó la ciudad con fuerza, haciendo volar a la gente a través de las habitaciones y cortándolas con cristales voladores. Las ventanas y puertas volaron a miless de distancia del epicentro.

Incluso en un país como Líbano que ha sido testigo de muchas guerras y bombardeos, nunca tantas personas, decenas de miles, experimentaron directamente el mismo acontecimiento traumatizante a la vez.

Fotografía realizada con un dron del epicentro de la detonación, en el puerto de Beirut, seis meses después FOTO: WAEL HAMZEH EFE

La explosión en el puerto de Beirut se sumó al estrés que los libaneses ya estaban sintiendo por múltiples crisis, incluida una crisis económica sin precedentes, la pandemia de coronavirus y un sentimiento de impotencia después de las protestas nacionales contra la corrupción que no lograron sus objetivos.

Depresión clínica generalizada

“Hay niveles muy altos de ansiedad y preocupación en toda la población”, aseveró Mia Atwi, psicóloga y presidenta de Embrace, una organización que trabaja en la concienciación y el apoyo de la salud mental. “Hay un estado de ánimo bajo que bordea la depresión clínica para la mayoría de la población”.

La demanda de terapeutas se ha disparado, lo que dificulta encontrar tratamiento, especialmente porque muchos expertos cualificados están abandonando el país.

Embrace expandió su clínica después de la explosión y aún tiene una lista de espera de 60 personas. Ha brindado apoyo a 750 personas desde la explosión. La mayoría experimenta síntomas posteriores a la explosión, depresión y ansiedad, explicó Atwi. En la línea de ayuda de Embrace, el 67% de las llamadas telefónicas desde agosto son de personas con angustia emocional y el 28% tenía pensamientos suicidas.

La explosión dejó heridas mentales incluso en aquellos a quienes no hirió físicamente.

Najla Fadel, de 33 años, quedó milagrosamente sin un rasguño cuando la explosión rompió las ventanas de vidrio de su casa, hiriendo gravemente a la niñera de su hijo. Eran los últimos meses del embarazo de su segundo hijo, pero Fadel tuvo que transportar ella sola a la mujer sangrante hasta el hospital.

Desde entonces ha luchado contra las pesadillas. A menudo se despierta, con el corazón acelerado, pensando que la explosión ha vuelto a ocurrir.

“Salto ante cualquier sonido y comienzo a buscar refugio”, reconoce.

Lo peor, añadió, son las tormentas eléctricas y el sonido de los aviones de combate israelíes que regularmente vuelan bajo a través del espacio aéreo de Líbano.

“Hace unos días, cuando los aviones pasaban por encima de Beirut, dormí en el pasillo”, indicó. “De esta manera estoy a medio camino de la habitación de mis hijos, puedo agarrarlos más rápido y correr por si acaso”.

Fadel vio a un terapeuta durante un tiempo. Muchos otros no reciben ayuda.