La mujer de Navalni regresa a Alemania

La salida de Yulia Navalnaya está envuelta en misterio, mientras los medios rusos especulan con su exilio, el círculo del opositor ruso asegura que se trata de una estancia temporal

Alexei y Yulia Navalni en el vuelo que les llevó de Berlín a Moscú el 17 de diciembre
Alexei y Yulia Navalni en el vuelo que les llevó de Berlín a Moscú el 17 de diciembre FOTO: MARIA VASILYEVA REUTERS

Yulia Navalnaya, esposa de Alexei Navalni, llegó este miércoles a Alemania en un vuelo procedente de Moscú. Según «Der Spiegel», la mujer del opositor encarcelado en Rusia aterrizó en el aeropuerto de Fráncfort en un vuelo de la compañía Lufthansa procedente del aeropuerto Domodédovo de la capital rusa. Aunque por el momento se desconocen los motivos de su partida, algunos medios rusos insinuaron que la esposa de Navalni abandonó por miedo su país, mientras que en Alemania se apuntó a una visita privada.

Sus partidarios dejaron claro que su salida de Rusia fue temporal y descartaron un posible exilio. Su abogada, Svetlana Davidova, como el abogado de su marido, Vadim Kobzev, aseguraron desconocer los motivos del viaje.

Yulia regresó el 17 de enero con su esposo a Rusia desde Alemania, después de permanecer con Navalni durante casi cinco meses en un hospital de Berlín, mientras éste se recuperaba del envenenamiento que sufrió en agosto. El líder opositor ruso ha defendido siempre que fue envenenado por orden de Vladimir Putin.

Tras su retorno a Rusia, Navalni fue arrestado y enviado a la cárcel por tres años y medio al hacerse efectiva una sentencia suspendida de 2014, calificada en su momento de arbitraria por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. De esta pena tendrá que cumplir 2 años y ocho meses al restarse los diez meses que pasó en arresto domiciliario.

En la corte, Navalni gritó a su mujer que estaba sentada al fondo de la sala: «¡No estés triste, todo va a estar bien!», alzando su voz desde el interior de una jaula de vidrio vigilada.

Mientras, el vídeo del supuesto palacio de Putin en el mar Negro difundido por Navalni ha sido visto más de 111 millones de veces. Un escándalo que alentado además por la detención del líder opositor y su comparecencia ante el tribunal, provocaron las mayores protestas callejeras en Rusia en una década, con manifestaciones en toda Rusia.

En las recientes protestas en apoyo de su esposo, en las que fueron detenidas más de 11.000 personas, Yulia también fue apresada. Además, fue registrado su piso, al igual que el de otros aliados de su esposo que fueron condenados a arresto domiciliario. Un tribunal moscovita la multó el día 1 con 20.000 rublos (220 euros) por haber participado en las protestas por tratarse, según los fiscales, de «protestas no autorizadas». La policía antidisturbios ha encarcelado a 12.000 personas, incluidos los principales ayudantes de Navalni.

El Kremlin estudia una nueva legislación aparentemente diseñada para evitar que Navalnaya participe en las elecciones a la Duma en septiembre. La ley impediría la participación de los denominados «agentes extranjeros» y sus familiares. Sin embargo, la secretaria de Prensa de Navalni, Kira Yarmysh, sugirió que hablar de que Yulia se postulara para un cargo fue una invención del Kremlin. Yarmysh tuiteó una columna que decía que los medios promocionaban el escenario por razones políticas.

Paralelamente, un tribunal de Moscú ha emitido una orden de arresto contra Leonid Volkov, uno de los aliados más destacados de Navalni. Las autoridades le consideran responsable de organizar las protestas masivas contra el Kremlin para pedir la liberación de Navalni desde su exilio en Lituania. Volkov instó a los rusos a reunirse cerca de sus casas para una breve protesta de San Valentín este fin de semana, encendiendo las antorchas de sus teléfonos móviles y encendiendo velas en forma de corazón para inundar las redes sociales.

Mientras, el ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, aseguró hoy que las nuevas sanciones de la Unión Europea contra Moscú deben enfocarse a las personas adecuadas. Maas también se refirió al proyecto de gasoducto entre Rusia y Alemania “NordStream2″, afirmando que cancelarlo solo empujará a Rusia a estar más cerca de China.