Países Bajos pide que se deje de patinar en los lagos y canales congelados tras las peligrosas caídas sufridas

Los canales neerlandeses se convirtieron este fin de semana en pistas de hielo en las que niños y adultos aprovecharon para disfrutar

Decenas de patinadores tomaron por segundo día el Prinsengracht, el icónico canal del centro de Ámsterdam
Decenas de patinadores tomaron por segundo día el Prinsengracht, el icónico canal del centro de ÁmsterdamEVA PLEVIERREUTERS

Los neerlandeses volvieron a sacar sus patines para el hielo este pasado domingo aprovechando el último día de fuerte frío que heló parcialmente los canales de Ámsterdam, algo que no sucede desde hace tres años. Decenas de patinadores tomaron por segundo día el Prinsengracht, el icónico canal del centro de la capital holandesa, a pesar de que en algunas zonas el hielo fuera demasiado fino.

Después de que una persona cayera al agua, varios ayuntamientos como el de Ámsterdam instaron a los patinadores a no pisar los canales por el deshielo, según recogen medios locales. El domingo por la mañana se pudo ver a decenas de personas patinando cerca de los molinos de Kinderdijk (oeste), que forman parte de la lista del patrimonio mundial de la UNESCO.

“La mayoría de la gente normalmente se queda en la cama un domingo por la mañana a estas horas. Pero este hielo es tan hermoso que ha causado un gran entusiasmo”, comentó Cok Hartkoorn, de 71 años, un vecino de la zona. “Esto quizá no vuelva a ocurrir hasta dentro de unos años. Las ocasiones se deben de aprovechar cuando se puede”, agregó en declaraciones a agencias.

El patinaje es agradable porque estamos todos juntos. Estamos fuera, nos movemos. En estos tiempos difíciles esto es algo inusual”, declaró Marleen Bouman, una holandesa de 49 años.

La nieve de la tormenta Darcy congeló el tráfico en Europa. De hecho, la agencia meteorológica neerlandesa KNMI emitió una rara alerta “código rojo” el pasado 7 de febrero para el conjunto del país donde ha caído la primera tormenta de nieve en más de 10 años. El gobierno decretó el cierre varios días de los centros de detección del coronavirus debido a las condiciones climatológicas que anunciaron temperaturas por debajo de cero durante 10 días.

Este peligroso pasatiempos también provocó numerosas caídas y lesiones, sobrecargando aún más los servicios de urgencias, ya presionados por la covid, pese a los llamamientos de prevención del primer ministro Mark Rutte.