Las tropas españolas salen ilesas tras caer diez cohetes en una base de EEUU en Irak

En las instalaciones hay 70 militares y seis helicópteros españoles. Washington atribuye estas agresiones a las milicias chiíes proiraníes en el este de Siria

Así quedó la base militar de EEUU en Irak de Al Asad Airbase tras el ataque de Irán en enero de 2020
Así quedó la base militar de EEUU en Irak de Al Asad Airbase tras el ataque de Irán en enero de 2020SPC. DEREK MUSTARD/US ARMY HANDOEFE

La base aérea de Ain Al Asad, utilizada por las fuerzas militares de Estados Unidos y una colación internacional de varios países, entre ellos España, ha sido víctima de un nuevo ataque después de que diez proyectiles fueran lanzados sobre la instalación militar este miércoles, según informó el portavoz de la Operación “Inherent Resolve”, coronel estadounidense Wayne Marotto. Estados Unidos atribuye estas agresiones a las milicias chiíes proiraníes en el este de Siria, a pesar de que nadie reivindicó el ataque todavía.

Esta instalación militar se encuentra en la provincia de Al Anbar, a unos 200 kilómetros de Bagdad, y es compartida con otras tropas de la Coalición Internacional contra el Daesh. Allí está desplegada desde el pasado mes de agosto la unidad de helicópteros española, la “Task Force Toro”, formada por unos 70 efectivos y seis helicópteros de transporte con los que dan apoyo y seguridad tanto a las tropas de la Coalición Internacional como a las de la misión de la OTAN en Irak (NMI).

El incidente ha significado el primer ataque contra objetivos militares de EE UU en Oriente Próximo desde el primer bombardeo de la era Biden, que dejó un miliciano chiita muerto y la preocupación de que supusiera una continuación de los frecuentes ataques aéreos ordenados por la administración Trump. En una declaración de intenciones tras asumir el cargo, el presidente electo prometió que “utilizaré la fuerza militar con responsabilidad y como último recurso. No regresaremos a las guerras interminables en Oriente Medio”.

Por su parte, desde el Estado Mayor de la Defensa (EMAD) y el Ministerio de Defensa han confirmado a este periódico que no se han registrado daños personales o materiales entre el contingente español. Tampoco entre el resto de tropas internacionales. Sí ha fallecido un contratista afgano que se encontraba fuera de la base, donde han caído la decena de cohetes Katyusha con los que se ha perpetrado el ataque.

Esta instalación militar ya recibió una serie de cohetes en enero de 2020 por parte de Irán en represalia por el asesinato de Qassam Soleimani, que murió en una ofensiva con dron dirigida por Estados Unidos. Como represalia, Washington bombardeó posiciones de milicias chiíes proiraníes ubicadas en el este de Siria, a las que hace responsables de estos ataques en Irak. Al parecer, el ataque de este miércoles habría sido ejecutado con cohetes Katyusha.

Países que forman parte de la alianza internacional formada para combatir al Estado Islámico (ISIS) condenaron el ataque. Stephen Hickey, embajador de Reino Unido en Irak, afirmó en un tuit que “las fuerzas de la coalición están en el país para combatir al ISIS por iniciativa del gobierno iraquí. Estos ataques terroristas dañan la misión y desestabilizan Irak”.

La base de Ain Al Asad fue construida a principios de los años ochenta. Después de la invasión de EEUU en 2003, las tropas norteamericanas se hicieron con el control de la base y desde entonces se ha convertido en una de las mayores instalaciones militares en la región, equipada incluso con cines y piscinas.

Actualmente hay estacionados unos 1.500 hombres de EEUU y de la coalición internacional, y el propio Trump y su esposa Melania visitaron el lugar en diciembre de 2018. El coronel Wayne Marotto apuntó que se está investigando la autoría del ataque sobre Ain al-Asad. El año pasado, la presencia de reclutas norteamericanos en el país se redujo sustancialmente por orden de Trump, y las tropas restantes se concentraron en la base aérea atacada ayer, en Erbil y en Bagdad.

En la capital se encuentra la fortificada “Zona Verde”, que alberga la embajada de EE UU, y que también fue objetivo constante de lanzamiento de misiles por parte de las milicias chiitas iraquíes.

El ataque balístico, que vuelve a tensionar el conflicto entre Washington y Teherán, se produjo dos días antes de la visita del Papa Francisco a Irak, y justamente sobre la misma base que Irán bombardeó como represalia tras la muerte del general Qassem Soleimani, fulminado por un dron norteamericano a las afueras del aeropuerto de Bagdad en enero de 2020. Misteriosamente, las defensas antiaéreas Patriot instaladas tras la represalia iraní del pasado año no se activaron ayer.

La previa de la histórica llegada del Papa Francisco, que desde que tomó posesión en 2013 ya anunció su voluntad de visitar Irak para dar respaldo a la castigada minoría cristiana del país, se calentó inesperadamente. La ruta del Pontífice incluirá la capital Bagdad, una ruta por el sur del país –donde se reunirá con la máxima autoridad religiosa chiita-, y el Kurdistán iraquí, donde se concentran ahora la mayoría de cristianos, desplazados internos en su propio país.

188 españoles en Irak

En la actualidad, 188 militares españoles están desplegados en Irak, la gran mayoría de ellos como parte de la Coalición Internacional contra el Daesh, donde se enmarca la unidad de helicópteros. Tanto en esta operación como en la misión de la OTAN, la tarea de los los uniformados españoles es la de adiestrar a las Fuerzas Armadas iraquíes.

La unidad española de helicópteros se encontraba anteriormente desplegada en la localidad de Taji, donde también sufrieron varios ataques sin consecuencias el pasado mes de marzo.

El suceso tiene lugar días después de un ataque aéreo de Estados Unidos contra posiciones de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) en la frontera siria, en respuesta a los últimos ataques con proyectiles por parte de milicias apoyadas por Irán contra instalaciones internacionales en el país.