Diplomacia y menos fuerza militar: así es el plan de seguridad nacional de Biden

La Casa Blanca difunde un documento provisional que señala a China como el mayor enemigo y limita el uso de la fuerza como último recurso

Maniobras del portaaviones de EEUU Theodore Roosevelt en el Mar de China
Maniobras del portaaviones de EEUU Theodore Roosevelt en el Mar de ChinaDPA vía Europa Press DPA vía Europa Press

Joe Biden sigue otro camino al que tomó Donald Trump en la defensa y promoción de EEUU y cada decisión que toma es un recordatorio de la nueva orientación demócrata. En su primer documento, provisional, sobre la seguridad nacional, el presidente de EEUU deja claro que las prioridades de su país son diferentes a las que marcó su antecesor: la diplomacia para resolver los conflictos y la democracia como el mejor activo nacional.

Así queda expuesto en la Guía estratégica de Seguridad Nacional, difundida este miércoles, en la que la Casa Blanca hace hincapié en la necesidad de construir alianzas, y su rechazo implícito a la consigna del republicano “América primero”. El nuevo inquilino de la Casa Blanca pretende “detener las costosas carreras armamentistas”, se dice en el documento, que es provisional a la espera del plan definitivo “Estrategia de Defensa Nacional”, elaborado por el Pentágono. “Solo lograremos promover los intereses estadounidenses y defender nuestros valores universales trabajando en una causa común con nuestros aliados y socios más cercanos”, proclama la nueva estrategia.

En este contexto, la fuerza militar sería una herramienta limitada en su respuesta a los problemas globales. El documento, que será un primer acercamiento a la geopolítica de EEUU en estos cuatro años, contiene un prólogo escrito por Biden en el que reclama “un uso responsable” de las Fuerzas Armadas y reconoce que “estamos en medio de un debate histórico y fundamental sobre la dirección futura de nuestro mundo.

Acabar con las guerras eternas como la de Afganistán es uno de los objetivos de la nueva administración, según el informe. “Estados Unidos no participará en largas guerras que han costado miles de vidas y billones de dólares. Trabajaremos para poner fin de manera responsable a la guerra más larga de Estados Unidos en Afganistán”, sostiene el documento, en el que se pide que el Pentágono se deshaga de los sistemas militares heredados para financiar necesidades futuras, además de reclamar un salto cualitativo en de la seguridad cibernética de todo el país.

El informe alerta del crecimiento de “tendencias nacionalistas y nativistas” y señala la desinformación y las noticias falsas como una amenaza a la democracia. “Las democracias en todo el mundo, incluida la nuestra, están cada vez más bajo asedio”, señala la guía, a la que se refirió el secretario de Estado Antony Blinken durante su primer discurso importante en el cargo.

China y Rusia

Una de las cosas que no cambia la estrategia de seguridad de Biden es su identificación del mayor enemigo al que se enfrenta la hegemonía de EEUU. El documento señala a China, y en menor medida Rusia, como las principales amenazas. “Ambos han invertido mucho para neutralizar las fortalezas de Estados Unidos y evitar que defendamos nuestros intereses y aliados en todo el mundo”.

“China es el único país con el poder económico, diplomático, militar y tecnológico para desafiar seriamente el sistema internacional estable y abierto”, afirmó Blinken en su discurso, quien añadió: “Nuestra relación con China será competitiva cuando deba ser, colaborativa cuando pueda ser, contradictoria cuando deba ser”. Una de las estrategias que seguirá EEUU para contener al gigante asiático es fortalecer las relaciones con otros países del sudeste asiático.

En cuanto a las guerras híbridas con sus amenazas tecnológicas, Blinken remarcó que la administración de Biden hará de la ciberseguridad un “imperativo en todo el gobierno” y que fortalecerá “nuestra capacidad, preparación y resistencia en el ciberespacio”.

Armas nucleares

Con respecto a la proliferación de armas, la Casa Blanca quiere comprometerse a a seguir manteniendo los acuerdos para reducir los arsenales nucleares, siguiendo la estela de la renovación del Tratado START recientemente ampliado tras pactarlo con Rusia. Con respecto a las ambiciones nucleares de Irán y Corea del Norte, el plan estratégico expresa que la diplomacia liderará el camino con estos dos países marcando así una oposición con las políticas de “máxima presión “empleada por la administración Trump.

“Estados Unidos nunca dudará en usar la fuerza cuando sea necesario para defender nuestros intereses nacionales vitales (...). Pero el uso de la fuerza militar debe ser un último recurso, no el primero”, aseveró Blinken, quien añadió que la fuerza militar” solo debe usarse cuando los objetivos y la misión sean claros “.

La estrategia también plantea como prioridades doméstica la pandemia de covid-19, la recesión económica, la injusticia racial que llevó al país a una graves crisis social tras la muerte de George Floyd a manos de policías blancos, las amenazas del cambio climático y el mayor uso de tecnologías y ciberataques por parte de adversarios extranjeros para atacar los Estados Unidos.

Las autocracias, en expansión

El presidente Biden escribe en la introducción de la guía que Estados Unidos ha vuelto: “La simple verdad es que Estados Unidos no puede permitirse el lujo de estar más ausente en el escenario mundial. Y bajo la administración Biden-Harris, Estados Unidos ha vuelto. La diplomacia ha vuelto. Las alianzas están de vuelta. Pero no miramos atrás. Estamos mirando irrevocablemente hacia el futuro y todo lo que podemos lograr para el pueblo estadounidense, juntos“.

A su juicio: “Hay quienes sostienen que, dados todos los desafíos que enfrentamos, la autocracia es el mejor camino a seguir. Y hay quienes entienden que la democracia es esencial para enfrentar todos los desafíos de nuestro mundo cambiante “, escribe el mandatario. “Debemos demostrar que nuestro modelo no es una reliquia de la historia; es la mejor manera de hacer realidad la promesa de nuestro futuro”.